domingo 14 de noviembre de 2010

14 de noviembre de 2010

Retomo de nuevo con fuerzas la última etapa de mi proyecto.

Lo hago además en un momento en el que la situación que se vive en el Sahara Occidental es preocupante.

En los territorios ocupados por Marruecos hay mucha tensión. Han habido disturbios en El Aaiúm, los Saharauis
habían montado un campamento de protesta por la situación que se vive dentro de los territorios ocupados y por
el derecho de autodeterminación de su pueblo y Marruecos, siempre tan lúcido ha entrado para arrasarlo y destruirlo,
hecho que se produjo además el mismo día en el que se reanudaban las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.

Marruecos ha bloqueado el Sahara Occidental, bloqueo sobre todo informativo, no deja entrar a la prensa.

Posiblemente dentro de unos meses vuelva a escribir y la situación será muy diferente. Los tambores de guerra
que estuve escuchando el año pasado en los campamentos de Tindouf suenan con más fuerza, mucha fuerza.
La ONU no hace nada, España no hace nada, la Comunidad Internacional no hace nada
Entonces ¿quién tiene que reaccionar?.... ¿las armas?.

Parece que es lo que buscan. La Hamada se mueve, ya viene

En mi proyecto lo que trato de retratar es la sociedad que vive en los Campamentos, pero esa sociedad está cambiando.
Hace cuatro años encontré un pueblo desconocido, tranquilo, pacífico. En este tiempo he sido testigo de varios acontecimientos
que han ido cambiando a la sociedad Saharaui, ahora el pueblo que veo no es el mismo, pero si sigue teniendo algo en común,

SIGUE OLVIDADO.

jueves 7 de enero de 2010

7 de enero de 2010

Aquí estoy
perdido,
cómo un náufrago sin isla.

Escribo para los que de vez en cuando se acercan al blog con la esperanza de poder leer alguna noticia, buena o mala, da igual.

Escribo sin ganas, lo confieso.

Escribo para avanzar, para ganar moral en esta carrera al desahucio.

Sé que esto no ha terminado, yo en realidad sigo avanzando. Estos últimos meses han sido como un parón, como una huelga de hambre que ahora comienza a cobrar sentido.

Sé que me falta menos y ahora con este nuevo año quiero, debo y voy a coger carrerilla, en unos meses espero tener el proyecto terminado, estoy entrando en la última fase, los vaciados. Pero de verdad que estoy sin moral, tanta hipocresía acaba por cansar.

Pero ahí voy Capitán Trueno..... por Santiago y Sierra España.

domingo 4 de octubre de 2009

30 de septiembre de 2009

El trabajo bien hecho y la burocracia.

Me ha costado mucho escribir en los últimos meses. No sabía como enfocar la situación que tenía a mi alrededor una vez presentadas las piezas en el TEA.

Resulta que uno se deja la vida y hace un gran esfuerzo para cumplir con los compromisos. Luego llega la hora de la verdad en la que te das cuenta o mejor dicho te preguntas: "¿Para qué tanto esfuerzo?".

Yo me siento orgulloso y satisfecho con el trabajo que he realizado pero las instituciones ( esas entes que están ahí representándonos, velando por nuestro futuro, dejándose la piel por nosotros...) no siempre responden a las expectativas e incluso a los compromisos.

En un principio había intenciones de incluir la obra dentro de Fotonoviembre y así aprovechar este evento fotográfico para exponer la obra fruto del trabajo de un Premio que otorga el Cabildo de Tenerife. De alguna manera parece que no hay un entendimiento o posturas claras por parte de varias instituciones que pueden acoger la exposición e intentan de alguna manera que sea el premiado el que gestione por su cuenta y con ambas instituciones en un tiempo récord la presentación del proyecto.

A mí que me perdonen los entendidos o los implicados pero creo que esa no es mi labor, producir la obra ya es un trabajo muy costoso para encima estar metido en despachos. Con esto me refiero sólo a este caso en concreto, ya que en el resto de mis proyectos si que estoy dejándome la piel para sacarlo adelante, quitando quizás un tiempo valioso y necesario a la creatividad y a la construcción de la idea. Pero es que ahora tenía una oportunidad de oro.

Me han concedido un premio, lo que creo que no está nada mal. Eso significa que por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de desarrollar un proyecto sin preocuparme de nada, me explico, tengo el dinero para producir la obra, el libro y todo lo que se me antoje alrededor del proyecto, entonces ¿porqué tengo que preocuparme a última hora, cuando debería estar vaciando el resto de las piezas, de organizar que haya una sala de exposiciones y un vigilante para cuidarla?, no me parece lógico. Por lo que sintiéndolo mucho, sobre todo por el esfuerzo que ha significado para mí y mi familia la paliza que me he metido en los últimos meses tendré que posponer la exposición para el año que viene, espero que para principios de año, sobre marzo o abril, me da igual, en unos meses tendré listo todo el material y ya solo será organizar la muestra.

Yo me lo he tomado con humor. Con paciencia, como El Pueblo que todos conocemos ahora un poco más. Vuelven las coincidencias, las similitudes ¿ no será que ya formo parte del pueblo Saharaui y estoy condenado a su mismo destino?

domingo 9 de agosto de 2009

9 de agosto de 2009

Un nuevo hogar tienen mis diez primeras piezas, un buen hogar, el TEA. Duermen allí desde hace unas semanas, bien cuidadas, como reinas.
Estoy bastante contento con el resultado de estas piezas, algunos amigos que las han visto así me lo han hecho saber, claro que son amigos, pero de los de verdad, sinceros.
Creo que todo este proyecto esta muy lleno de simbología, en cada momento encuentro coincidencias, anhelos, sueños.
Al ir elaborando las piezas siempre las enlazo con su contenido. Encapsuladas como la situación del Sahara, una realidad. Duermen ahora en un nuevo hogar como desean hacer los Saharauis, un sueño.
Este camino me está llenando de experiencias.
Cuando uno se mueve por otros lugares o simplemente desde su situación analiza lo que hay a su alrededor se queda realmente acongojado, o por lo menos eso me pasa a mí. Ves lo injusto que es todo y lo afortunados que somos unos pocos. Las pateras que han llegado a Canarias en los últimos años con personas como nosotros en busca de simplemente algo mejor o en muchos casos sólo de algo. Pueblos exiliados en medio de desiertos inhóspitos. Pueblos separados de sus hermanos por muros y por armas. Hambre, muerte. Todo esto hace perder esperanza y confianza en que podamos ser mejores.

Lo aceptable es hacer lo que crees justo.

Todavía me queda un trecho que recorrer, el de el resto de las piezas que componen El Pueblo Olvidado, lo haré con un placer inmenso, indescriptible. Quiero ir viendo como de nuevo se irán formando las nuevas piezas, como de nuevo habrán coincidencias, similitudes con la vida con las situaciones que me rodean.
Aún no sé cómo ni cuándo terminará este proyecto yo me dejo llevar, sigo caminando, hacia unas metas que tengo claras pero los obstáculos son múltiples, impredecibles , hasta ahora, los he ido salvando todos, cuando uno cree en lo que hace seguro que el sendero le llevará a su objetivo.









Un saludo muy grande a Budapest y París. Gracias por enseñarnos tantas cosas.





viernes 10 de julio de 2009

10 de julio de 2009

La recta final de la primera fase.

Me acerco al final. Ya por fin termino las diez primeras piezas.

En los últimos días he hablado con gente que han podido ver parte de los primeros trabajos del Sahara y los que ahora me dispongo a terminar. Creo que a lo largo de este blog he explicado en varias ocasiones lo que me encontré en el Sahara y porque al final he decidido acabar el trabajo de esta forma.
Decía, cuando era joven, que a lo largo de los tres viajes que he realizado a los campamentos me he encontrado mil historias que contar, cada vez nuevas, diferentes. Mi primer viaje me llevó a realizar las primeras cinco piezas, las cuales se pudieron ver en Merkarte 2008, tres de ellas desde entonces duermen en otros hogares, lejos de casa, pero en buenas manos y con muy buenas vibraciones por parte del autor. Esa visión reflejaba lo primero que encontré en el Sahara, comenzaba a conocer a los Saharauis y su situación, necesitaba denunciar, reflejar lo que encontré, lo que había pero se ocultaba tras sonrisas, abrazos y arena. Mis otras dos visitas me dieron nuevas visiones, tomé la situación de otra manera, desde dentro, en la piel. Ahí decidí como enfocar el trabajo, ¿qué es lo que encontré en el desierto?, una sociedad con mayúsculas, autosuficiente como sociedad pero deficiente en justicia exterior, carente de su lugar en el mundo, gente que busca una misma meta, la libertad.
Con El Pueblo Olvidado quiero que todo el mundo sepa que existen, que a pesar de todo están ahí, no podemos ignorarlos.
Aún más, no reclaman nada que no les corresponda. Solo quieren volver a ver el mar.

Y volviendo a las piezas, ya están casi listas, preparo el embalaje y en una semanita dormirán en su nueva casa, el TEA.



sábado 20 de junio de 2009

20 de junio de 2009



Terminé los vaciados. Por fin, he sufrido, lo reconozco. Pero, ¿quién no sufre cada día viendo la televisión?. Yo procuro no hacerlo, ver la televisión.
Ha sido una lucha fiera, contra los medios, contra lo elementos. Dice la canción "..sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas..." y así ha sido he tenido algunas sorpresas con los vaciados, gracias a todos los que me habéis animado, los que han creído en que podía, yo no era uno de ellos. Pero aquí están, las primeras diez piezas, las que debo entregar por el premio. El lunes comienzo la parte final, el lijado y pulido de las piezas, pero será más fácil, en el mismo lugar, sin tener que desplazarme y esperar, esas dos horas entre cada capa de resina, allí estaré junto a la tortuga de los Salgado´s, enseñándola a hablar, quitándole peso a Carlos en su labor diaria del cuidado de la tortuga. Te prometo que en unos días aprende a decir "CAMBIAME EL AGUA, JODER".

Estoy contento con el resultado de las piezas. Miro hacia atrás y recuerdo aquellos primeros vaciados en el taller de la calle de Los Molinos, en realidad no se podían llamar vaciados, eran vertidos o manchados, no sé, pero que mundos separan esas primeras piezas de estas, dos mundos, tres mundos, cuatro... pero así es como funciona el mundo, en constante evolución, aprendiendo, enseñando.

Pero aún queda un largo verano, con mis piezas, con cada una de ellas , con el trato personal que reciben, ( las he enseñado a hablar como pienso hacer con la tortuga ), espero que todo salga bien y al final de verano tener las piezas listas para exponerlas. Ya se acaba el proyecto, estoy en las últimas fases y aunque no es el momento de hacer una reflexión si tengo que decir que han sido, están siendo, unos meses muy intensos, interesantes y constructivos. Por todo, las experiencias en el Sahara, las relaciones humanas con los habitantes del desierto, el desafío de fotografiar una sociedad que habita en un lugar como La Hamada, en fin,mil cosas que he intentado ir transmitiendo con palabras, que no es lo mío, pero que espero comprendan perfectamente con mis imágenes.

Venga, seguimos andando.


martes 2 de junio de 2009

2 de junio de 2009


Con las imágenes seleccionadas y con los moldes terminados esta semana ya he comenzado con los vaciados. Van saliendo, a su ritmo. Es como hacer... no sé, como escribir en un grano de arroz, jajajaja. No, no, es como.... ¿han hecho alguna vez una operación de cirugía?, yo tampoco. Pero me imagino algo similar, no te puede faltar nada, tienes que tenerlo todo bien calculado, al milímetro: guantes, mascarilla, ( si ya decía yo que se parecía a una operación ), báscula, separadores ( cada vez se asemeja más), las piezas preparadas y el líquido elemento, en este caso la resina.

Lo peor que llevo es el tiempo de espera, entre capa y capa de resina hay que esperar entre media hora y tres cuartos, tic, tac, tic, tac.... y yo allí, sentado, de pie, haciendo el pino, mirando la calle, mirando las montañas, ¿ qué pensarán todas las personas ajenas que me ven?, un loco más, todo el día de una lado a otro, aparentemente sin hacer nada, esperando. ¡Esperando!, esto me suena, me recuerda algo, esperar ¿quién espera desespera?. Yo sé de un pueblo que lleva esperando mucho tiempo, olvidado, como el mío, el de mi proyecto, el que ronda en mi mente, el que me cuenta mil cosas sin decir nada, esperando.

Y yo seguiré ahí más días, más horas, más minutos y más segundos que nadie.