sábado, 9 de junio de 2012
9 de junio de 2012
9 de junio de 2012
Casi dos años sin aparecer por estas páginas. Pero no han sido meses de olvido y abandono, nunca a la causa de un pueblo noble como el Saharaui. Han sido meses de transición, de pensamiento apaciaguado por la situación actual, donde el circo del rescate y la prima de riesgo ocupan los titulares de la información con la que nos avasallan diariamente.
Hoy ha sido un día un poco especial. Me he acercado, con mi mujer y mi hija, a la sala de proyecciones del TEA, Tenerife Espacio de las Artes, para ver el documental LOS HIJOS DE LAS NUBES, LA ÚLTIMA COLONIA, dirigido por Álvaro Longoria, producido por Javier Bardem y protagonizado por la insostenible situación de los Saharauis.
Antes de comentar mi parecer y como anécdota, decir que una de las imágenes que aparecen en la pantalla está protagonizada por mi "abuelo" Saharaui, que me ha acogido en dos ocasiones en su jaima del campamento de Dajla. El documental en sí, no hace ninguna aportación nueva a la situación actual, pero tiene el valor añadido de la participación de Javier Bardem. Esto, en un primer momento, puede parecer oportunista (sinceramente creo que a Javier no le hace falta aprovecharse de nada para ser noticia), pero no lo es en absoluto. Creo que Longoria ha sabido a provechar, y el mismo Javier también, su posición privilegiada para hacerse eco de la situación de los Saharauis y así dar a conocer a un número mayor de personas el estado actual del conflicto. Felicidades, pues lo han conseguido. Los aplausos al finalizar el documental, en una sala ocupada por más de 80 personas, así lo atestiguan.
Ahora hay un apoyo más para seguir luchando por y para la justicia.
Aprocechando este escrito y como fin de este blog, que no es otro que contar mi punto de vista y el desarrollo de mi proyecto a quien quiera leerlo, contarles que después de cuatro años, y se escribe rápido, parece que se avecina el final de mi proyecto, que concluirá con la exposición y la edición del libro.
Espero volver pronto a este espacio creado para la libre expresión.
domingo, 14 de noviembre de 2010
14 de noviembre de 2010
Retomo de nuevo con fuerzas la última etapa de mi proyecto.
Lo hago además en un momento en el que la situación que se vive en el Sahara Occidental es preocupante.
En los territorios ocupados por Marruecos hay mucha tensión. Han habido disturbios en El Aaiúm, los Saharauis
habían montado un campamento de protesta por la situación que se vive dentro de los territorios ocupados y por
el derecho de autodeterminación de su pueblo y Marruecos, siempre tan lúcido ha entrado para arrasarlo y destruirlo,
hecho que se produjo además el mismo día en el que se reanudaban las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.
Marruecos ha bloqueado el Sahara Occidental, bloqueo sobre todo informativo, no deja entrar a la prensa.
Posiblemente dentro de unos meses vuelva a escribir y la situación será muy diferente. Los tambores de guerra
que estuve escuchando el año pasado en los campamentos de Tindouf suenan con más fuerza, mucha fuerza.
La ONU no hace nada, España no hace nada, la Comunidad Internacional no hace nada
Entonces ¿quién tiene que reaccionar?.... ¿las armas?.
Parece que es lo que buscan. La Hamada se mueve, ya viene
En mi proyecto lo que trato de retratar es la sociedad que vive en los Campamentos, pero esa sociedad está cambiando.
Hace cuatro años encontré un pueblo desconocido, tranquilo, pacífico. En este tiempo he sido testigo de varios acontecimientos
que han ido cambiando a la sociedad Saharaui, ahora el pueblo que veo no es el mismo, pero si sigue teniendo algo en común,
SIGUE OLVIDADO.
Lo hago además en un momento en el que la situación que se vive en el Sahara Occidental es preocupante.
En los territorios ocupados por Marruecos hay mucha tensión. Han habido disturbios en El Aaiúm, los Saharauis
habían montado un campamento de protesta por la situación que se vive dentro de los territorios ocupados y por
el derecho de autodeterminación de su pueblo y Marruecos, siempre tan lúcido ha entrado para arrasarlo y destruirlo,
hecho que se produjo además el mismo día en el que se reanudaban las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.
Marruecos ha bloqueado el Sahara Occidental, bloqueo sobre todo informativo, no deja entrar a la prensa.
Posiblemente dentro de unos meses vuelva a escribir y la situación será muy diferente. Los tambores de guerra
que estuve escuchando el año pasado en los campamentos de Tindouf suenan con más fuerza, mucha fuerza.
La ONU no hace nada, España no hace nada, la Comunidad Internacional no hace nada
Entonces ¿quién tiene que reaccionar?.... ¿las armas?.
Parece que es lo que buscan. La Hamada se mueve, ya viene
En mi proyecto lo que trato de retratar es la sociedad que vive en los Campamentos, pero esa sociedad está cambiando.
Hace cuatro años encontré un pueblo desconocido, tranquilo, pacífico. En este tiempo he sido testigo de varios acontecimientos
que han ido cambiando a la sociedad Saharaui, ahora el pueblo que veo no es el mismo, pero si sigue teniendo algo en común,
SIGUE OLVIDADO.
Etiquetas:
david olivera,
sahara,
saharaui
jueves, 7 de enero de 2010
7 de enero de 2010
Aquí estoy
perdido,
cómo un náufrago sin isla.
Escribo para los que de vez en cuando se acercan al blog con la esperanza de poder leer alguna noticia, buena o mala, da igual.
Escribo sin ganas, lo confieso.
Escribo para avanzar, para ganar moral en esta carrera al desahucio.
Sé que esto no ha terminado, yo en realidad sigo avanzando. Estos últimos meses han sido como un parón, como una huelga de hambre que ahora comienza a cobrar sentido.
Sé que me falta menos y ahora con este nuevo año quiero, debo y voy a coger carrerilla, en unos meses espero tener el proyecto terminado, estoy entrando en la última fase, los vaciados. Pero de verdad que estoy sin moral, tanta hipocresía acaba por cansar.
Pero ahí voy Capitán Trueno..... por Santiago y Sierra España.
perdido,
cómo un náufrago sin isla.
Escribo para los que de vez en cuando se acercan al blog con la esperanza de poder leer alguna noticia, buena o mala, da igual.
Escribo sin ganas, lo confieso.
Escribo para avanzar, para ganar moral en esta carrera al desahucio.
Sé que esto no ha terminado, yo en realidad sigo avanzando. Estos últimos meses han sido como un parón, como una huelga de hambre que ahora comienza a cobrar sentido.
Sé que me falta menos y ahora con este nuevo año quiero, debo y voy a coger carrerilla, en unos meses espero tener el proyecto terminado, estoy entrando en la última fase, los vaciados. Pero de verdad que estoy sin moral, tanta hipocresía acaba por cansar.
Pero ahí voy Capitán Trueno..... por Santiago y Sierra España.
Etiquetas:
arte,
david olivera,
fotografía,
sahara
domingo, 4 de octubre de 2009
30 de septiembre de 2009
El trabajo bien hecho y la burocracia.
Me ha costado mucho escribir en los últimos meses. No sabía como enfocar la situación que tenía a mi alrededor una vez presentadas las piezas en el TEA.
Resulta que uno se deja la vida y hace un gran esfuerzo para cumplir con los compromisos. Luego llega la hora de la verdad en la que te das cuenta o mejor dicho te preguntas: "¿Para qué tanto esfuerzo?".
Yo me siento orgulloso y satisfecho con el trabajo que he realizado pero las instituciones ( esas entes que están ahí representándonos, velando por nuestro futuro, dejándose la piel por nosotros...) no siempre responden a las expectativas e incluso a los compromisos.
En un principio había intenciones de incluir la obra dentro de Fotonoviembre y así aprovechar este evento fotográfico para exponer la obra fruto del trabajo de un Premio que otorga el Cabildo de Tenerife. De alguna manera parece que no hay un entendimiento o posturas claras por parte de varias instituciones que pueden acoger la exposición e intentan de alguna manera que sea el premiado el que gestione por su cuenta y con ambas instituciones en un tiempo récord la presentación del proyecto.
A mí que me perdonen los entendidos o los implicados pero creo que esa no es mi labor, producir la obra ya es un trabajo muy costoso para encima estar metido en despachos. Con esto me refiero sólo a este caso en concreto, ya que en el resto de mis proyectos si que estoy dejándome la piel para sacarlo adelante, quitando quizás un tiempo valioso y necesario a la creatividad y a la construcción de la idea. Pero es que ahora tenía una oportunidad de oro.
Me han concedido un premio, lo que creo que no está nada mal. Eso significa que por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de desarrollar un proyecto sin preocuparme de nada, me explico, tengo el dinero para producir la obra, el libro y todo lo que se me antoje alrededor del proyecto, entonces ¿porqué tengo que preocuparme a última hora, cuando debería estar vaciando el resto de las piezas, de organizar que haya una sala de exposiciones y un vigilante para cuidarla?, no me parece lógico. Por lo que sintiéndolo mucho, sobre todo por el esfuerzo que ha significado para mí y mi familia la paliza que me he metido en los últimos meses tendré que posponer la exposición para el año que viene, espero que para principios de año, sobre marzo o abril, me da igual, en unos meses tendré listo todo el material y ya solo será organizar la muestra.
Yo me lo he tomado con humor. Con paciencia, como El Pueblo que todos conocemos ahora un poco más. Vuelven las coincidencias, las similitudes ¿ no será que ya formo parte del pueblo Saharaui y estoy condenado a su mismo destino?
Me ha costado mucho escribir en los últimos meses. No sabía como enfocar la situación que tenía a mi alrededor una vez presentadas las piezas en el TEA.
Resulta que uno se deja la vida y hace un gran esfuerzo para cumplir con los compromisos. Luego llega la hora de la verdad en la que te das cuenta o mejor dicho te preguntas: "¿Para qué tanto esfuerzo?".
Yo me siento orgulloso y satisfecho con el trabajo que he realizado pero las instituciones ( esas entes que están ahí representándonos, velando por nuestro futuro, dejándose la piel por nosotros...) no siempre responden a las expectativas e incluso a los compromisos.
En un principio había intenciones de incluir la obra dentro de Fotonoviembre y así aprovechar este evento fotográfico para exponer la obra fruto del trabajo de un Premio que otorga el Cabildo de Tenerife. De alguna manera parece que no hay un entendimiento o posturas claras por parte de varias instituciones que pueden acoger la exposición e intentan de alguna manera que sea el premiado el que gestione por su cuenta y con ambas instituciones en un tiempo récord la presentación del proyecto.
A mí que me perdonen los entendidos o los implicados pero creo que esa no es mi labor, producir la obra ya es un trabajo muy costoso para encima estar metido en despachos. Con esto me refiero sólo a este caso en concreto, ya que en el resto de mis proyectos si que estoy dejándome la piel para sacarlo adelante, quitando quizás un tiempo valioso y necesario a la creatividad y a la construcción de la idea. Pero es que ahora tenía una oportunidad de oro.
Me han concedido un premio, lo que creo que no está nada mal. Eso significa que por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de desarrollar un proyecto sin preocuparme de nada, me explico, tengo el dinero para producir la obra, el libro y todo lo que se me antoje alrededor del proyecto, entonces ¿porqué tengo que preocuparme a última hora, cuando debería estar vaciando el resto de las piezas, de organizar que haya una sala de exposiciones y un vigilante para cuidarla?, no me parece lógico. Por lo que sintiéndolo mucho, sobre todo por el esfuerzo que ha significado para mí y mi familia la paliza que me he metido en los últimos meses tendré que posponer la exposición para el año que viene, espero que para principios de año, sobre marzo o abril, me da igual, en unos meses tendré listo todo el material y ya solo será organizar la muestra.
Yo me lo he tomado con humor. Con paciencia, como El Pueblo que todos conocemos ahora un poco más. Vuelven las coincidencias, las similitudes ¿ no será que ya formo parte del pueblo Saharaui y estoy condenado a su mismo destino?
domingo, 9 de agosto de 2009
9 de agosto de 2009
Un nuevo hogar tienen mis diez primeras piezas, un buen hogar, el TEA. Duermen allí desde hace unas semanas, bien cuidadas, como reinas.
Estoy bastante contento con el resultado de estas piezas, algunos amigos que las han visto así me lo han hecho saber, claro que son amigos, pero de los de verdad, sinceros.
Creo que todo este proyecto esta muy lleno de simbología, en cada momento encuentro coincidencias, anhelos, sueños.
Al ir elaborando las piezas siempre las enlazo con su contenido. Encapsuladas como la situación del Sahara, una realidad. Duermen ahora en un nuevo hogar como desean hacer los Saharauis, un sueño.
Este camino me está llenando de experiencias.
Cuando uno se mueve por otros lugares o simplemente desde su situación analiza lo que hay a su alrededor se queda realmente acongojado, o por lo menos eso me pasa a mí. Ves lo injusto que es todo y lo afortunados que somos unos pocos. Las pateras que han llegado a Canarias en los últimos años con personas como nosotros en busca de simplemente algo mejor o en muchos casos sólo de algo. Pueblos exiliados en medio de desiertos inhóspitos. Pueblos separados de sus hermanos por muros y por armas. Hambre, muerte. Todo esto hace perder esperanza y confianza en que podamos ser mejores.
Lo aceptable es hacer lo que crees justo.
Todavía me queda un trecho que recorrer, el de el resto de las piezas que componen El Pueblo Olvidado, lo haré con un placer inmenso, indescriptible. Quiero ir viendo como de nuevo se irán formando las nuevas piezas, como de nuevo habrán coincidencias, similitudes con la vida con las situaciones que me rodean.
Aún no sé cómo ni cuándo terminará este proyecto yo me dejo llevar, sigo caminando, hacia unas metas que tengo claras pero los obstáculos son múltiples, impredecibles , hasta ahora, los he ido salvando todos, cuando uno cree en lo que hace seguro que el sendero le llevará a su objetivo.



Un saludo muy grande a Budapest y París. Gracias por enseñarnos tantas cosas.

Estoy bastante contento con el resultado de estas piezas, algunos amigos que las han visto así me lo han hecho saber, claro que son amigos, pero de los de verdad, sinceros.
Creo que todo este proyecto esta muy lleno de simbología, en cada momento encuentro coincidencias, anhelos, sueños.
Al ir elaborando las piezas siempre las enlazo con su contenido. Encapsuladas como la situación del Sahara, una realidad. Duermen ahora en un nuevo hogar como desean hacer los Saharauis, un sueño.
Este camino me está llenando de experiencias.
Cuando uno se mueve por otros lugares o simplemente desde su situación analiza lo que hay a su alrededor se queda realmente acongojado, o por lo menos eso me pasa a mí. Ves lo injusto que es todo y lo afortunados que somos unos pocos. Las pateras que han llegado a Canarias en los últimos años con personas como nosotros en busca de simplemente algo mejor o en muchos casos sólo de algo. Pueblos exiliados en medio de desiertos inhóspitos. Pueblos separados de sus hermanos por muros y por armas. Hambre, muerte. Todo esto hace perder esperanza y confianza en que podamos ser mejores.
Lo aceptable es hacer lo que crees justo.
Todavía me queda un trecho que recorrer, el de el resto de las piezas que componen El Pueblo Olvidado, lo haré con un placer inmenso, indescriptible. Quiero ir viendo como de nuevo se irán formando las nuevas piezas, como de nuevo habrán coincidencias, similitudes con la vida con las situaciones que me rodean.
Aún no sé cómo ni cuándo terminará este proyecto yo me dejo llevar, sigo caminando, hacia unas metas que tengo claras pero los obstáculos son múltiples, impredecibles , hasta ahora, los he ido salvando todos, cuando uno cree en lo que hace seguro que el sendero le llevará a su objetivo.
Un saludo muy grande a Budapest y París. Gracias por enseñarnos tantas cosas.
viernes, 10 de julio de 2009
10 de julio de 2009
La recta final de la primera fase.
Me acerco al final. Ya por fin termino las diez primeras piezas.
En los últimos días he hablado con gente que han podido ver parte de los primeros trabajos del Sahara y los que ahora me dispongo a terminar. Creo que a lo largo de este blog he explicado en varias ocasiones lo que me encontré en el Sahara y porque al final he decidido acabar el trabajo de esta forma.
Decía, cuando era joven, que a lo largo de los tres viajes que he realizado a los campamentos me he encontrado mil historias que contar, cada vez nuevas, diferentes. Mi primer viaje me llevó a realizar las primeras cinco piezas, las cuales se pudieron ver en Merkarte 2008, tres de ellas desde entonces duermen en otros hogares, lejos de casa, pero en buenas manos y con muy buenas vibraciones por parte del autor. Esa visión reflejaba lo primero que encontré en el Sahara, comenzaba a conocer a los Saharauis y su situación, necesitaba denunciar, reflejar lo que encontré, lo que había pero se ocultaba tras sonrisas, abrazos y arena. Mis otras dos visitas me dieron nuevas visiones, tomé la situación de otra manera, desde dentro, en la piel. Ahí decidí como enfocar el trabajo, ¿qué es lo que encontré en el desierto?, una sociedad con mayúsculas, autosuficiente como sociedad pero deficiente en justicia exterior, carente de su lugar en el mundo, gente que busca una misma meta, la libertad.
Con El Pueblo Olvidado quiero que todo el mundo sepa que existen, que a pesar de todo están ahí, no podemos ignorarlos.
Aún más, no reclaman nada que no les corresponda. Solo quieren volver a ver el mar.
Y volviendo a las piezas, ya están casi listas, preparo el embalaje y en una semanita dormirán en su nueva casa, el TEA.


Me acerco al final. Ya por fin termino las diez primeras piezas.
En los últimos días he hablado con gente que han podido ver parte de los primeros trabajos del Sahara y los que ahora me dispongo a terminar. Creo que a lo largo de este blog he explicado en varias ocasiones lo que me encontré en el Sahara y porque al final he decidido acabar el trabajo de esta forma.
Decía, cuando era joven, que a lo largo de los tres viajes que he realizado a los campamentos me he encontrado mil historias que contar, cada vez nuevas, diferentes. Mi primer viaje me llevó a realizar las primeras cinco piezas, las cuales se pudieron ver en Merkarte 2008, tres de ellas desde entonces duermen en otros hogares, lejos de casa, pero en buenas manos y con muy buenas vibraciones por parte del autor. Esa visión reflejaba lo primero que encontré en el Sahara, comenzaba a conocer a los Saharauis y su situación, necesitaba denunciar, reflejar lo que encontré, lo que había pero se ocultaba tras sonrisas, abrazos y arena. Mis otras dos visitas me dieron nuevas visiones, tomé la situación de otra manera, desde dentro, en la piel. Ahí decidí como enfocar el trabajo, ¿qué es lo que encontré en el desierto?, una sociedad con mayúsculas, autosuficiente como sociedad pero deficiente en justicia exterior, carente de su lugar en el mundo, gente que busca una misma meta, la libertad.
Con El Pueblo Olvidado quiero que todo el mundo sepa que existen, que a pesar de todo están ahí, no podemos ignorarlos.
Aún más, no reclaman nada que no les corresponda. Solo quieren volver a ver el mar.
Y volviendo a las piezas, ya están casi listas, preparo el embalaje y en una semanita dormirán en su nueva casa, el TEA.
Etiquetas:
arte,
david olivera,
fotografía,
sahara,
saharaui
sábado, 20 de junio de 2009
20 de junio de 2009
Terminé los vaciados. Por fin, he sufrido, lo reconozco. Pero, ¿quién no sufre cada día viendo la televisión?. Yo procuro no hacerlo, ver la televisión.
Ha sido una lucha fiera, contra los medios, contra lo elementos. Dice la canción "..sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas..." y así ha sido he tenido algunas sorpresas con los vaciados, gracias a todos los que me habéis animado, los que han creído en que podía, yo no era uno de ellos. Pero aquí están, las primeras diez piezas, las que debo entregar por el premio. El lunes comienzo la parte final, el lijado y pulido de las piezas, pero será más fácil, en el mismo lugar, sin tener que desplazarme y esperar, esas dos horas entre cada capa de resina, allí estaré junto a la tortuga de los Salgado´s, enseñándola a hablar, quitándole peso a Carlos en su labor diaria del cuidado de la tortuga. Te prometo que en unos días aprende a decir "CAMBIAME EL AGUA, JODER".
Estoy contento con el resultado de las piezas. Miro hacia atrás y recuerdo aquellos primeros vaciados en el taller de la calle de Los Molinos, en realidad no se podían llamar vaciados, eran vertidos o manchados, no sé, pero que mundos separan esas primeras piezas de estas, dos mundos, tres mundos, cuatro... pero así es como funciona el mundo, en constante evolución, aprendiendo, enseñando.
Pero aún queda un largo verano, con mis piezas, con cada una de ellas , con el trato personal que reciben, ( las he enseñado a hablar como pienso hacer con la tortuga ), espero que todo salga bien y al final de verano tener las piezas listas para exponerlas. Ya se acaba el proyecto, estoy en las últimas fases y aunque no es el momento de hacer una reflexión si tengo que decir que han sido, están siendo, unos meses muy intensos, interesantes y constructivos. Por todo, las experiencias en el Sahara, las relaciones humanas con los habitantes del desierto, el desafío de fotografiar una sociedad que habita en un lugar como La Hamada, en fin,mil cosas que he intentado ir transmitiendo con palabras, que no es lo mío, pero que espero comprendan perfectamente con mis imágenes.
Venga, seguimos andando.
martes, 2 de junio de 2009
2 de junio de 2009
Con las imágenes seleccionadas y con los moldes terminados esta semana ya he comenzado con los vaciados. Van saliendo, a su ritmo. Es como hacer... no sé, como escribir en un grano de arroz, jajajaja. No, no, es como.... ¿han hecho alguna vez una operación de cirugía?, yo tampoco. Pero me imagino algo similar, no te puede faltar nada, tienes que tenerlo todo bien calculado, al milímetro: guantes, mascarilla, ( si ya decía yo que se parecía a una operación ), báscula, separadores ( cada vez se asemeja más), las piezas preparadas y el líquido elemento, en este caso la resina.
Lo peor que llevo es el tiempo de espera, entre capa y capa de resina hay que esperar entre media hora y tres cuartos, tic, tac, tic, tac.... y yo allí, sentado, de pie, haciendo el pino, mirando la calle, mirando las montañas, ¿ qué pensarán todas las personas ajenas que me ven?, un loco más, todo el día de una lado a otro, aparentemente sin hacer nada, esperando. ¡Esperando!, esto me suena, me recuerda algo, esperar ¿quién espera desespera?. Yo sé de un pueblo que lleva esperando mucho tiempo, olvidado, como el mío, el de mi proyecto, el que ronda en mi mente, el que me cuenta mil cosas sin decir nada, esperando.
Y yo seguiré ahí más días, más horas, más minutos y más segundos que nadie.
Etiquetas:
david olivera,
fotografía,
sahara
viernes, 8 de mayo de 2009
8 de mayo de 2009
Varios acontecimientos importantes han sucedido desde la última entrada, aquella fue escrita a mí llegada del Sahara, por tercera vez, ahora, con un pequeño espacio de tiempo he tenido la oportunidad para reflexionar y poder contar como sigue la situación, la del pueblo Saharaui.
Mi última visita a los campamentos la realicé entre el 5 y el 11 de abril. Fue diferente, emocionante, reveladora. De nuevo fui con la productora Ríos TV, con Santi y dos nuevos compañeros, Jacky y Willy. Nos alojaron en la Escuela 27 de Febrero, que es un pequeño campamento cerca de Rabuni donde vive el Presidente, algunos parlamentarios, ministros y alrededor de 5000 personas. Este campamento en principio fue creado para acoger a la Escuela de Mujeres, con el tiempo fue creciendo y se trasladaron sus familias, hoy, excepto por la población, no difiere en mucho del resto de los campamentos. Bueno, esto no es cierto, ya que por su proximidad a Rabuni tiene acceso a la electricidad, algo que nosotros encontramos tan común para ellos es como un tesoro, una fuente de vida. Encuentras tiendas con casi todo, electrodomésticos pequeños, baratijas, ropas, artesanía, refrescos fríos, chocolate... y hasta hay un asador de pollos. El resto tiene la esencia del campamento, calles sin asfaltar, jaimas, casas de adobe y escasez de agua. Me llamó la atención mucho el no ver camellos por todas partes, días después nuestro amigo Salah me lo aclaró, estaban en zonas de pastos por las recientes lluvias que habían caído.
Otro detalle importante sucedió durante el viaje, a diferencia de las otras ocasiones que siempre viajé de noche hasta Tindouf, esta vez lo hicimos de día, la vista del desierto desde el aire es un espectáculo impresionante, de lo más increíble que he visto, los colores, los matices, las texturas, todo era nuevo.
El viaje transcurrió con normalidad, entrevistamos en esta ocasión al Presidente de la RASD, al Ministro de información, al Primer Ministro, a varios parlamentarios Saharauis en la Unión Africana ( integrada por 53 países de África y que acoge a una población cercana a los mil millones de habitantes ). También pudimos visitar lugares tan singulares como el Museo de la Guerra, donde se expone material militar incautado a los marroquíes durante la guerra. Rodamos los exteriores de la cárcel donde se encontraban los prisioneros marroquíes durante su cautiverio hasta 2005. Excombatientes, civiles, militares... testimonios todos conmovedores que dan una dimensión de lo que ha supuesto y supone este conflicto actualmente para la población Saharaui.
El viernes antes de volver nos desplazamos hasta el "Muro de la Vergüenza", 2700 km desde el sur de Marruecos al norte de Mauritania que divide a la RASD por la mitad, como una herida que jamás se cierra. Esta ha sido una de las experiencias más emocionantes y arriesgadas de mi vida:
- Partimos a las seis de la mañana rumbo al Muro, en el primer punto de reunión había ya cientos de personas esperando la travesía, el motivo de la concentración era una marcha pacífica que se iba a realizar en el Muro, organizada por la Columna de los Mil y la Asociación de Mujeres Saharauis, reunieron a más de 2500 personas de diferentes nacionalidades, españoles, franceses, italianos, portugueses y canarios. Fuimos de los primeros en llegar ya que a nuestro chófer le encanta pisarle ( muy común en los Saharauis).

La vista del Muro para mí fue algo impresionante, además ya nos encontrábamos en territorio de la RASD, estaba pisando el Sahara Occidental, ante nosotros y perdiéndose a la vista de norte a sur, de izquierda a derecha, se levantaba el muro con alrededor de 10 metros de altura y calculo que un ancho de unos treinta o cuarenta metros, llenos de alambradas en su parte más cercana a nosotros y con diferentes fosos que se distinguían desde la distancia, el Muro no es una construcción de piedra o cemento, está hecho con palas mecánicas que amontonaron la tierra dándole una considerable altura, es en realidad un muro de tierra infranqueable. En un principio nos situamos a una distancia de unos 500 metros hasta que vimos unos vehículos que se encontraban más cerca, decidimos ir a esa posición, allí había varias televiones y cámaras rodando, nos bajamos y se encontraba un hombre caminando de un lado a otro mirando el suelo, "estaba buscando minas". Prudentemente nos fuimos acercando, o más bien me fui acercando poco a poco, siguiendo las rodaduras hechas por los coches, pensé que si habían minas y un coche había pasado sin problemas ese sería el camino para llegar lo más cerca posible. Iba con la cámara al hombro, rodando el Muro y el puesto militar marroquí que ya tenía solo a unos ciento cincuenta metros, de repente el señor que no dejaba de mirar al suelo se para y dice: "Una mina, aquí, no se acerquen", recogió varias piedras del entorno y las situó alrededor de la mina, yo seguí por la rodadura acercándome al Muro, llegué a estar a unos 100 metros, por prudencia no quise acercarme más, algunos cámaras llegaron a estar a unos 20 metros por delante de mí, en un campo minado, lleno de minas antipersona ( se calcula que a lo largo del Muro Marruecos ha colocado unos 5 millones de minas antipersona y anticarro, y el Gobierno de España sigue vendiendo armamento al país vecino, España ocupa el 8º lugar del mundo en venta de armamento ). De nuevo el "buscaminas" encuentra otra, esta vez muy cerca de donde yo estaba, a sólo dos metros. Rodé, fotografié y rápidamente me volví al coche.

Ya habían llegado los participantes de la marcha, estaban formando una columna horizontal que se extendía en varios kilómetros, se escuchaban gritos y cánticos, consignas por la libertad. Ondeaban banderas, de la RASD, de Francia, Italia, de Canarias con las siete estrellas verdes, era un espectáculo de fuerza y color. La marcha comenzó su andadura, se encontraban a un kilometro del Muro y su intención era acercarse a aproximadamente 500 metros. El puesto militar marroquí era visible, allí se veían los soldados apostados en las trincheras, como muñecos de plástico que no se movían, observaban y grababan con cámaras a los manifestantes.
En este punto tengo que decir que en el lugar no se encontraba ningún contingente militar Saharaui, no había soldados Saharauis en ninguna parte, representantes del Frente Polisario y de las ong´s que organizaban la marcha eran los responsables de esta marcha pacífica, tampoco en ningún momento se pudo ver a miembros de la MINURSO ( Misión de las naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental ) que en otras ocasiones se habían encontrado vigilando este tipo de protestas pacíficas.
La columna comenzó la marcha, miles de personas pidiendo la libertad del Sahara y el derribo del Muro que separa a un pueblo, que divide una nación. La columna avanzó hasta los 500 metros previstos, en este punto comienza a producirse algo difícil de explicar, no se podían parar, cientos de jóvenes Saharauis que estaban en la marcha no querían parar, estaban viendo su país, estaban delante de sus tierras y no podían pasar ¿ porqué no podían? , ¿cuándo iba a terminar este calvario de separación y sufrimiento?. Rompieron el primer cordón de seguridad. La marcha siguió avanzando con todos los participantes, se situaron a unos 200 metros del Muro, la organización los pudo parar de nuevo. Lo cánticos y las consignas seguían, cada vez con más fuerza, con más emoción. Una centena de jóvenes, supongo que movidos por la impotencia, se saltaron el cordón, entraron en el campo minado, ondeaban banderas de la RASD, gritaban, cogían piedras del suelo y las lanzaban contra los marroquíes, que impasibles ni se inmutaban, varios de los jóvenes milagrosamente llegaron hasta la alambrada, comenzaron a destruirla, a llevarse trozos de la misma como trofeos, las piedras seguían cayendo, las lanzaban con los turbantes a modo de ondas, la organización intentaba retenerlos, cuando agarraban a uno salía otro por otra esquina con una bandera, intentaban llegar al Muro, querían traspasarlo. Mientras grababa estas imágenes desde la retaguardia, yo sabía perfectamente que ese lugar estaba minado, lo había visto con mis propios ojos y no quería arriesgarme, comenzó a llenarme una emoción indescriptible, estaba en medio de la entifada Saharaui, esos jóvenes estaban llenos de rabia, emociones, ansias de libertad, todos ellos habían nacido en los campamentos, no entendían porqué su país sigue ocupado y nadie hace nada para evitarlo, ¿ Porqué?. Los entendía, me parecía un acto imprudente, temerario, pero los comprendía, compartía con ellos ese sentimiento de frustración.

Y cuando más efervescente estaba la protesta y a pesar de que los organizadores llevaban más de media hora intentando retirar a los jóvenes sucedió lo inevitable, se oyó una explosión seca y corta, una pequeña nube de humo se levantó entre los jóvenes que se esparcieron despavoridos, había estallado una mina, ahora quedaba ver cuáles habían sido las consecuencias. Dos ambulancias estaban cerca de nosotros , en unos minutos la rodearon decenas de personas y varios jóvenes traían en brazos a otro que tenía el pie destrozado, había sido la víctima no sólo de la mina que lo dejó invalido para el resto de su vida, sino también víctima de un conflicto que se prolonga por más de 33 años, víctima de la intolerancia e ignorancia de la comunidad internacional, víctima de una guerra silenciosa y víctima de sus justificadas ansias de libertad.
Mi última visita a los campamentos la realicé entre el 5 y el 11 de abril. Fue diferente, emocionante, reveladora. De nuevo fui con la productora Ríos TV, con Santi y dos nuevos compañeros, Jacky y Willy. Nos alojaron en la Escuela 27 de Febrero, que es un pequeño campamento cerca de Rabuni donde vive el Presidente, algunos parlamentarios, ministros y alrededor de 5000 personas. Este campamento en principio fue creado para acoger a la Escuela de Mujeres, con el tiempo fue creciendo y se trasladaron sus familias, hoy, excepto por la población, no difiere en mucho del resto de los campamentos. Bueno, esto no es cierto, ya que por su proximidad a Rabuni tiene acceso a la electricidad, algo que nosotros encontramos tan común para ellos es como un tesoro, una fuente de vida. Encuentras tiendas con casi todo, electrodomésticos pequeños, baratijas, ropas, artesanía, refrescos fríos, chocolate... y hasta hay un asador de pollos. El resto tiene la esencia del campamento, calles sin asfaltar, jaimas, casas de adobe y escasez de agua. Me llamó la atención mucho el no ver camellos por todas partes, días después nuestro amigo Salah me lo aclaró, estaban en zonas de pastos por las recientes lluvias que habían caído.
Otro detalle importante sucedió durante el viaje, a diferencia de las otras ocasiones que siempre viajé de noche hasta Tindouf, esta vez lo hicimos de día, la vista del desierto desde el aire es un espectáculo impresionante, de lo más increíble que he visto, los colores, los matices, las texturas, todo era nuevo.
El viaje transcurrió con normalidad, entrevistamos en esta ocasión al Presidente de la RASD, al Ministro de información, al Primer Ministro, a varios parlamentarios Saharauis en la Unión Africana ( integrada por 53 países de África y que acoge a una población cercana a los mil millones de habitantes ). También pudimos visitar lugares tan singulares como el Museo de la Guerra, donde se expone material militar incautado a los marroquíes durante la guerra. Rodamos los exteriores de la cárcel donde se encontraban los prisioneros marroquíes durante su cautiverio hasta 2005. Excombatientes, civiles, militares... testimonios todos conmovedores que dan una dimensión de lo que ha supuesto y supone este conflicto actualmente para la población Saharaui.
El viernes antes de volver nos desplazamos hasta el "Muro de la Vergüenza", 2700 km desde el sur de Marruecos al norte de Mauritania que divide a la RASD por la mitad, como una herida que jamás se cierra. Esta ha sido una de las experiencias más emocionantes y arriesgadas de mi vida:
- Partimos a las seis de la mañana rumbo al Muro, en el primer punto de reunión había ya cientos de personas esperando la travesía, el motivo de la concentración era una marcha pacífica que se iba a realizar en el Muro, organizada por la Columna de los Mil y la Asociación de Mujeres Saharauis, reunieron a más de 2500 personas de diferentes nacionalidades, españoles, franceses, italianos, portugueses y canarios. Fuimos de los primeros en llegar ya que a nuestro chófer le encanta pisarle ( muy común en los Saharauis).

La vista del Muro para mí fue algo impresionante, además ya nos encontrábamos en territorio de la RASD, estaba pisando el Sahara Occidental, ante nosotros y perdiéndose a la vista de norte a sur, de izquierda a derecha, se levantaba el muro con alrededor de 10 metros de altura y calculo que un ancho de unos treinta o cuarenta metros, llenos de alambradas en su parte más cercana a nosotros y con diferentes fosos que se distinguían desde la distancia, el Muro no es una construcción de piedra o cemento, está hecho con palas mecánicas que amontonaron la tierra dándole una considerable altura, es en realidad un muro de tierra infranqueable. En un principio nos situamos a una distancia de unos 500 metros hasta que vimos unos vehículos que se encontraban más cerca, decidimos ir a esa posición, allí había varias televiones y cámaras rodando, nos bajamos y se encontraba un hombre caminando de un lado a otro mirando el suelo, "estaba buscando minas". Prudentemente nos fuimos acercando, o más bien me fui acercando poco a poco, siguiendo las rodaduras hechas por los coches, pensé que si habían minas y un coche había pasado sin problemas ese sería el camino para llegar lo más cerca posible. Iba con la cámara al hombro, rodando el Muro y el puesto militar marroquí que ya tenía solo a unos ciento cincuenta metros, de repente el señor que no dejaba de mirar al suelo se para y dice: "Una mina, aquí, no se acerquen", recogió varias piedras del entorno y las situó alrededor de la mina, yo seguí por la rodadura acercándome al Muro, llegué a estar a unos 100 metros, por prudencia no quise acercarme más, algunos cámaras llegaron a estar a unos 20 metros por delante de mí, en un campo minado, lleno de minas antipersona ( se calcula que a lo largo del Muro Marruecos ha colocado unos 5 millones de minas antipersona y anticarro, y el Gobierno de España sigue vendiendo armamento al país vecino, España ocupa el 8º lugar del mundo en venta de armamento ). De nuevo el "buscaminas" encuentra otra, esta vez muy cerca de donde yo estaba, a sólo dos metros. Rodé, fotografié y rápidamente me volví al coche.

Ya habían llegado los participantes de la marcha, estaban formando una columna horizontal que se extendía en varios kilómetros, se escuchaban gritos y cánticos, consignas por la libertad. Ondeaban banderas, de la RASD, de Francia, Italia, de Canarias con las siete estrellas verdes, era un espectáculo de fuerza y color. La marcha comenzó su andadura, se encontraban a un kilometro del Muro y su intención era acercarse a aproximadamente 500 metros. El puesto militar marroquí era visible, allí se veían los soldados apostados en las trincheras, como muñecos de plástico que no se movían, observaban y grababan con cámaras a los manifestantes.
En este punto tengo que decir que en el lugar no se encontraba ningún contingente militar Saharaui, no había soldados Saharauis en ninguna parte, representantes del Frente Polisario y de las ong´s que organizaban la marcha eran los responsables de esta marcha pacífica, tampoco en ningún momento se pudo ver a miembros de la MINURSO ( Misión de las naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental ) que en otras ocasiones se habían encontrado vigilando este tipo de protestas pacíficas.
La columna comenzó la marcha, miles de personas pidiendo la libertad del Sahara y el derribo del Muro que separa a un pueblo, que divide una nación. La columna avanzó hasta los 500 metros previstos, en este punto comienza a producirse algo difícil de explicar, no se podían parar, cientos de jóvenes Saharauis que estaban en la marcha no querían parar, estaban viendo su país, estaban delante de sus tierras y no podían pasar ¿ porqué no podían? , ¿cuándo iba a terminar este calvario de separación y sufrimiento?. Rompieron el primer cordón de seguridad. La marcha siguió avanzando con todos los participantes, se situaron a unos 200 metros del Muro, la organización los pudo parar de nuevo. Lo cánticos y las consignas seguían, cada vez con más fuerza, con más emoción. Una centena de jóvenes, supongo que movidos por la impotencia, se saltaron el cordón, entraron en el campo minado, ondeaban banderas de la RASD, gritaban, cogían piedras del suelo y las lanzaban contra los marroquíes, que impasibles ni se inmutaban, varios de los jóvenes milagrosamente llegaron hasta la alambrada, comenzaron a destruirla, a llevarse trozos de la misma como trofeos, las piedras seguían cayendo, las lanzaban con los turbantes a modo de ondas, la organización intentaba retenerlos, cuando agarraban a uno salía otro por otra esquina con una bandera, intentaban llegar al Muro, querían traspasarlo. Mientras grababa estas imágenes desde la retaguardia, yo sabía perfectamente que ese lugar estaba minado, lo había visto con mis propios ojos y no quería arriesgarme, comenzó a llenarme una emoción indescriptible, estaba en medio de la entifada Saharaui, esos jóvenes estaban llenos de rabia, emociones, ansias de libertad, todos ellos habían nacido en los campamentos, no entendían porqué su país sigue ocupado y nadie hace nada para evitarlo, ¿ Porqué?. Los entendía, me parecía un acto imprudente, temerario, pero los comprendía, compartía con ellos ese sentimiento de frustración.

Y cuando más efervescente estaba la protesta y a pesar de que los organizadores llevaban más de media hora intentando retirar a los jóvenes sucedió lo inevitable, se oyó una explosión seca y corta, una pequeña nube de humo se levantó entre los jóvenes que se esparcieron despavoridos, había estallado una mina, ahora quedaba ver cuáles habían sido las consecuencias. Dos ambulancias estaban cerca de nosotros , en unos minutos la rodearon decenas de personas y varios jóvenes traían en brazos a otro que tenía el pie destrozado, había sido la víctima no sólo de la mina que lo dejó invalido para el resto de su vida, sino también víctima de un conflicto que se prolonga por más de 33 años, víctima de la intolerancia e ignorancia de la comunidad internacional, víctima de una guerra silenciosa y víctima de sus justificadas ansias de libertad.
Etiquetas:
david olivera,
muro,
sahara,
saharaui
jueves, 16 de abril de 2009
16 de abril de 2009
¡Llueve en el Sahara!
El Land Rover atravesada a toda velocidad el campamento de El Aaiúm, nos detenemos de repente. -¡Desde aquí, rueda unas panorámicas!. A lo lejos distingo un pequeño remolino de arena que me llama la atención, lo ruedo. Minutos después, un viento huracanado nos azota sin compasión, de forma violenta. - ¡Todos al coche nos marchamos!. El viento cesa y tras de sí una suave y agradable cortina de agua lo va cubriendo todo, primero de forma suave, luego de forma continuada hasta convertirse en un repique de gotas sobre el coche, las jaimas y la arena, ¡llueve en el Sahara!
Pero esta no es la única lluvia que vi en el Sahara, hay otra, de un cariz muy diferente, esta vez la vi clara, como el agua.
De nuevo hay una tormenta a punto de estallar, están desesperados, la cuerda está muy tensa, se deshilacha. He visto la rabia, el odio, la desesperación, la frustración, la impotencia, la fuerza de la fe, la convicción de unos principios.
Creo que volverá a llover en el Sahara, pronto. Pero esta vez no nos gustará estar bajo el chaparrón y que las gotas bajen por nuestro rostro hasta tocar el suelo, esta vez, los extraños querremos estar lejos porque esa lluvia no es para la tierra.
El Land Rover atravesada a toda velocidad el campamento de El Aaiúm, nos detenemos de repente. -¡Desde aquí, rueda unas panorámicas!. A lo lejos distingo un pequeño remolino de arena que me llama la atención, lo ruedo. Minutos después, un viento huracanado nos azota sin compasión, de forma violenta. - ¡Todos al coche nos marchamos!. El viento cesa y tras de sí una suave y agradable cortina de agua lo va cubriendo todo, primero de forma suave, luego de forma continuada hasta convertirse en un repique de gotas sobre el coche, las jaimas y la arena, ¡llueve en el Sahara!
Pero esta no es la única lluvia que vi en el Sahara, hay otra, de un cariz muy diferente, esta vez la vi clara, como el agua.
De nuevo hay una tormenta a punto de estallar, están desesperados, la cuerda está muy tensa, se deshilacha. He visto la rabia, el odio, la desesperación, la frustración, la impotencia, la fuerza de la fe, la convicción de unos principios.
Creo que volverá a llover en el Sahara, pronto. Pero esta vez no nos gustará estar bajo el chaparrón y que las gotas bajen por nuestro rostro hasta tocar el suelo, esta vez, los extraños querremos estar lejos porque esa lluvia no es para la tierra.
miércoles, 11 de marzo de 2009
11 de marzo de 2009
Casi no llego.
He estado de "viaje", no, no muy lejos, en mi ordenador. Le he metido un gran empujón al proyecto, he finalizado la selección de imágenes y he comenzado el tratamiento. Es una labor muy cansada y la vista no me acompaña. ( ya sé lo que piensas Inmona ).
Pero las noticias son buenas, en una semanita comenzaré con los encapsulados, eso si que será un trabajo duro, pero voy organizado, creo, espero no tener problemas. Decía al principio que había estado de viaje porque realmente ha sido así, pero no de la forma física que todos entendemos al desplazarnos de un lugar a otro, sino de una forma más serena, más personal, solitaria. Todas estas horas que he estado delante del ordenador mirando cada imagen me venían cientos de recuerdos y de sensaciones que me hacían decantarme por una u otra fotografía, al final, creo que he hecho una selección de corazón, no he buscado poner las fotos más impactantes o impresionantes, he realizado este viaje de forma que pueda expresar lo que significan para mí los campamentos de refugiados, lo que me cuenta el pueblo saharaui y creo que ese objetivo lo cumpliré, en esta exposición, que se avecina, entenderán los campamentos desde mi punto de vista, desde la óptica personal de lo que han influido en mi vida, en mi forma de ver el mundo. No tengo más pretensiones, no quiero que mañana salgan a la calle con banderas de la Rasd gritando "Sahara Libre", eso ya va con cada uno. Pero si quiero que piensen un poco, es lo que he pretendido con todo el blog, que pensemos, que de una manera diferente se rompa ese bloqueo informativo que existe a nivel internacional para que no se conozca el problema del Sahara. Yo he sido el primero en aprender de esta experiencia, para toda la vida, inolvidable.
Sigo pues en mi camino, buscando contar historias, esta vez de arena y viento.


El próximo 4 de abril viajo de nuevo al los campamentos, esta vez será para continuar con el documental de Santi, nuevos compañeros de viaje.
Iremos a los territorios liberados, donde espero encontrar nuevas historias que contar.
He estado de "viaje", no, no muy lejos, en mi ordenador. Le he metido un gran empujón al proyecto, he finalizado la selección de imágenes y he comenzado el tratamiento. Es una labor muy cansada y la vista no me acompaña. ( ya sé lo que piensas Inmona ).
Pero las noticias son buenas, en una semanita comenzaré con los encapsulados, eso si que será un trabajo duro, pero voy organizado, creo, espero no tener problemas. Decía al principio que había estado de viaje porque realmente ha sido así, pero no de la forma física que todos entendemos al desplazarnos de un lugar a otro, sino de una forma más serena, más personal, solitaria. Todas estas horas que he estado delante del ordenador mirando cada imagen me venían cientos de recuerdos y de sensaciones que me hacían decantarme por una u otra fotografía, al final, creo que he hecho una selección de corazón, no he buscado poner las fotos más impactantes o impresionantes, he realizado este viaje de forma que pueda expresar lo que significan para mí los campamentos de refugiados, lo que me cuenta el pueblo saharaui y creo que ese objetivo lo cumpliré, en esta exposición, que se avecina, entenderán los campamentos desde mi punto de vista, desde la óptica personal de lo que han influido en mi vida, en mi forma de ver el mundo. No tengo más pretensiones, no quiero que mañana salgan a la calle con banderas de la Rasd gritando "Sahara Libre", eso ya va con cada uno. Pero si quiero que piensen un poco, es lo que he pretendido con todo el blog, que pensemos, que de una manera diferente se rompa ese bloqueo informativo que existe a nivel internacional para que no se conozca el problema del Sahara. Yo he sido el primero en aprender de esta experiencia, para toda la vida, inolvidable.
Sigo pues en mi camino, buscando contar historias, esta vez de arena y viento.


El próximo 4 de abril viajo de nuevo al los campamentos, esta vez será para continuar con el documental de Santi, nuevos compañeros de viaje.
Iremos a los territorios liberados, donde espero encontrar nuevas historias que contar.
Etiquetas:
david olivera,
fotografía,
sahara,
saharaui
viernes, 6 de febrero de 2009
6 de febrero de 2009
Esta tarde me encontré con un amigo que estaba sentado en una terraza tomando algo, yo iba en el coche y paré justo a su lado. Desde la mesa me gritaba algo que para mí, con el ruido del tráfico y la vocecita de mi hija, era totalmente ininteligible, agudicé mi oído en en un momento dado pude entender la palabra Sahara, cuando la decía señalaba a dos personas que estaban sentadas con él. Entendí que esas personas habían visitado el Sahara recientemente, me miraron con cara de alegría y me saludaron con gran emoción. Tenían la cara que se le queda a uno cuando vuelve de los campamentos, una mezcla de excitación, alegría y nostalgia.
Ya queda menos para el Fisahara, y yo haré lo posible por ir de nuevo, no por el hecho de hacer más fotos, que por supuesto las haré, sino por estar entre ellos, sentir esa energía tan especial que desprenden los Saharauis. Es algo realmente emocionante, imperecedero. Les invito a todos a vivir la experiencia, vale la pena.
Yo sigo delante de la pantalla de mi ordenador descifrando el mensaje que me han dado, miles de imágenes, caras, cielos, jaimas, vida, color, todo está presente, está ahí contándome historias. Ha sido, o mejor dicho está siendo, un camino enriquecedor, amable. Cada rostro que amplío en la pantalla revela una mirada extraordinaria, como ya he dicho en otras ocasiones, unas veces llena de inocencia, otras de esperanza y otras de nostalgia, pero son miradas limpias, y sobre todo desesperadas.
En próximas entradas intentaré colgar algunos vídeos sobre el desarrollo de estas fases del trabajo, lo he intentado varias veces pero no lo logro así que seguiré investigando.
La vida nos pone mil regalos delante, debemos estar atentos a nuestro entorno, que es muy privilegiado, y ver más allá de lo que quieren que veamos, debemos estar atentos a las voces que se escuchan muy bajito, porque la mayoría de las veces son las más interesantes, en definitiva, nuestros sentidos están para que nosotros los usemos, no para que los usen por nosotros. El otro día, en unos de mis estados de letargo mental pensé: " Si fuésemos quienes éramos no seríamos quienes que somos". Me vino a la mente por motivo de ver a una "vieja" compañera del colegio, habían pasado más de 15 años sin verla, casi no la reconocía, pero era ella, con las experiencias que le han llevado a ser quién es hoy en día.
Ya queda menos para el Fisahara, y yo haré lo posible por ir de nuevo, no por el hecho de hacer más fotos, que por supuesto las haré, sino por estar entre ellos, sentir esa energía tan especial que desprenden los Saharauis. Es algo realmente emocionante, imperecedero. Les invito a todos a vivir la experiencia, vale la pena.
Yo sigo delante de la pantalla de mi ordenador descifrando el mensaje que me han dado, miles de imágenes, caras, cielos, jaimas, vida, color, todo está presente, está ahí contándome historias. Ha sido, o mejor dicho está siendo, un camino enriquecedor, amable. Cada rostro que amplío en la pantalla revela una mirada extraordinaria, como ya he dicho en otras ocasiones, unas veces llena de inocencia, otras de esperanza y otras de nostalgia, pero son miradas limpias, y sobre todo desesperadas.
En próximas entradas intentaré colgar algunos vídeos sobre el desarrollo de estas fases del trabajo, lo he intentado varias veces pero no lo logro así que seguiré investigando.
La vida nos pone mil regalos delante, debemos estar atentos a nuestro entorno, que es muy privilegiado, y ver más allá de lo que quieren que veamos, debemos estar atentos a las voces que se escuchan muy bajito, porque la mayoría de las veces son las más interesantes, en definitiva, nuestros sentidos están para que nosotros los usemos, no para que los usen por nosotros. El otro día, en unos de mis estados de letargo mental pensé: " Si fuésemos quienes éramos no seríamos quienes que somos". Me vino a la mente por motivo de ver a una "vieja" compañera del colegio, habían pasado más de 15 años sin verla, casi no la reconocía, pero era ella, con las experiencias que le han llevado a ser quién es hoy en día.
Etiquetas:
david olivera,
fotografía,
sahara,
saharaui
domingo, 18 de enero de 2009
18 de enero de 2009
El fin de semana estuve viendo unas imágenes que rodé en mi primera visita al Sahara, algunas de ellas habían sido rodadas por Santi Ríos y no las había visto hasta entonces. Se veía nuestra llegada a Dajla en abril de 2007. Los primeros momentos en los que conocimos a la fabulosa familia Mohamed Salem, muy emotivo. Cuanto han cambiado los niños desde esas imágenes al año pasado y cuánto habrán cambiado hasta ahora, ya lo veré.
Es curioso, pero los niños han cambiado, sus caras, sus expresiones, pero hay algo que sigue igual y es la situación de los Saharauis, eso no ha cambiado nada, ni para mejor ni para peor, siguen igual, tal cual los dejamos, ¿ quizás no existan y solo los pongan ahí cuando va alguien a visitarlos?, para muchos sé que no existen, pero mientras haya aunque sea sólo una persona que sepa que están ahí será suficiente para que no se pierda su presencia, pero no solo es una, son muchas las personas que saben que los Saharauis existen, que son un pueblo libre, que son una sociedad íntegra con derechos, con todos los derechos; aunque ahora mismo en los tiempos que vivimos y lo que está sucediendo en Gaza uno se pregunta ¿ dónde están los derechos de los pueblos? y ¿porqué se permiten tremenda atrocidades?
En estos días buscaba semejanzas entre la situación de los Palestinos y la de los Saharuis y encontré muchas, son situaciones muy parecidas, casi idénticas, salvando algunas diferencias. Pero luego me fijaba en la repercusión que tienen diariamente las noticias que ocurren en Palestina y las que suceden en el Sahara, ahí se pierde la semejanza, me he dado cuenta que esto sólo sucede por el estado bélico que hay en Palestina, los Saharauis pasan casi inadvertidos porqué no se encuentran en guerra, espero que no sea ésta la única salida para que realmente tomen en serio su situación. llevan muchos años intentado volver a su tierra de una forma pacífica y digna de admiración, no dejemos que eso se estropee.
En estos días estoy ya comenzando a preparar las imágenes de El Pueblo Olvidado. Estoy disfrutando muchísimo descifrando en esos rostros un pasado lleno de historia y un futuro desbordado de esperanza.
Es curioso, pero los niños han cambiado, sus caras, sus expresiones, pero hay algo que sigue igual y es la situación de los Saharauis, eso no ha cambiado nada, ni para mejor ni para peor, siguen igual, tal cual los dejamos, ¿ quizás no existan y solo los pongan ahí cuando va alguien a visitarlos?, para muchos sé que no existen, pero mientras haya aunque sea sólo una persona que sepa que están ahí será suficiente para que no se pierda su presencia, pero no solo es una, son muchas las personas que saben que los Saharauis existen, que son un pueblo libre, que son una sociedad íntegra con derechos, con todos los derechos; aunque ahora mismo en los tiempos que vivimos y lo que está sucediendo en Gaza uno se pregunta ¿ dónde están los derechos de los pueblos? y ¿porqué se permiten tremenda atrocidades?
En estos días buscaba semejanzas entre la situación de los Palestinos y la de los Saharuis y encontré muchas, son situaciones muy parecidas, casi idénticas, salvando algunas diferencias. Pero luego me fijaba en la repercusión que tienen diariamente las noticias que ocurren en Palestina y las que suceden en el Sahara, ahí se pierde la semejanza, me he dado cuenta que esto sólo sucede por el estado bélico que hay en Palestina, los Saharauis pasan casi inadvertidos porqué no se encuentran en guerra, espero que no sea ésta la única salida para que realmente tomen en serio su situación. llevan muchos años intentado volver a su tierra de una forma pacífica y digna de admiración, no dejemos que eso se estropee.
En estos días estoy ya comenzando a preparar las imágenes de El Pueblo Olvidado. Estoy disfrutando muchísimo descifrando en esos rostros un pasado lleno de historia y un futuro desbordado de esperanza.
Etiquetas:
david olivera,
fotografía,
sahara,
saharaui
miércoles, 31 de diciembre de 2008
31 de diciembre de 2008
Aprovecho los últimos instantes de este año 2008 para escribir este último texto.
Tanto para mí como para la gente que me rodea y me lee creo que ha sido un año interesante, en el que he, hemos, descubierto muchísimas cosas sobre el pueblo Saharaui. Nos hemos acercado un poco más a una realidad cruda y palpable que sufren miles de personas diariamente, sin importar si es navidad, si es invierno, verano, si llueve, si no lo hace, si hace calor o mucho calor.
Conocer a los Saharauis para mí ha sido una experiencia única, me ha cambiado en muchísimas cosas, en mi forma de ver el mundo, de ver la justicia y sobre todo de ver al ser humano. Me han enseñado a ver las dos caras de la moneda, la de la insolidaridad y olvido, por parte de la ONU, los países del primer mundo y las grandes potencias y la cara de la fe y creencia en unos principios, algo que cualquier ser humano debería de tener como uno de sus valores principales, el pueblo Saharaui me ha hecho volver a creer en el ser humano.
Ahora que nuestro pueblo está en fiestas y todo son gastos y despilfarro por todas partes deténganse un momento y piensen que está pasando ahora mismo en el Sahara, en los campamentos de refugiados, sabemos que es otra religión y otra cultura y evidentemente no celebran las mismas fiestas que nosotros, pero si celebran fiestas, aunque parezca mentira, ahí, perdidos en la hamada argelina son y existen como pueblo, con todas sus costumbres, celebraciones y desengaños, pero sobre todo tienen un deseo común, de todo un país, volver a su tierra, poder caminar por sus calles, bañarse en sus aguas y descansar bajo sus palmeras, recorrer sus dunas y perseguir sus nubes.

Yo no pararé, el año que viene y como dije al principio de este blog, terminaré mi proyecto "El pueblo olvidado", con él terminará este blog, concebido para un fin concreto, pero yo no pararé, seguiré conociendo a los Saharauis y seguramente seguiré escribiendo sobre ellos y como cada día, tendré mis pensamientos para ellos. Y volveré al Sahara, seguro, y volveré con mis cámaras, seguro, y volveré a retratar al abuelo, seguro, y no pararé de tomar fotografías porque ellos transmiten lo que yo quiero captar, porque emiten un sonido muy especial que retumba cada día entre duna y duna, el sonido de la libertad.
Tanto para mí como para la gente que me rodea y me lee creo que ha sido un año interesante, en el que he, hemos, descubierto muchísimas cosas sobre el pueblo Saharaui. Nos hemos acercado un poco más a una realidad cruda y palpable que sufren miles de personas diariamente, sin importar si es navidad, si es invierno, verano, si llueve, si no lo hace, si hace calor o mucho calor.
Conocer a los Saharauis para mí ha sido una experiencia única, me ha cambiado en muchísimas cosas, en mi forma de ver el mundo, de ver la justicia y sobre todo de ver al ser humano. Me han enseñado a ver las dos caras de la moneda, la de la insolidaridad y olvido, por parte de la ONU, los países del primer mundo y las grandes potencias y la cara de la fe y creencia en unos principios, algo que cualquier ser humano debería de tener como uno de sus valores principales, el pueblo Saharaui me ha hecho volver a creer en el ser humano.
Ahora que nuestro pueblo está en fiestas y todo son gastos y despilfarro por todas partes deténganse un momento y piensen que está pasando ahora mismo en el Sahara, en los campamentos de refugiados, sabemos que es otra religión y otra cultura y evidentemente no celebran las mismas fiestas que nosotros, pero si celebran fiestas, aunque parezca mentira, ahí, perdidos en la hamada argelina son y existen como pueblo, con todas sus costumbres, celebraciones y desengaños, pero sobre todo tienen un deseo común, de todo un país, volver a su tierra, poder caminar por sus calles, bañarse en sus aguas y descansar bajo sus palmeras, recorrer sus dunas y perseguir sus nubes.

Yo no pararé, el año que viene y como dije al principio de este blog, terminaré mi proyecto "El pueblo olvidado", con él terminará este blog, concebido para un fin concreto, pero yo no pararé, seguiré conociendo a los Saharauis y seguramente seguiré escribiendo sobre ellos y como cada día, tendré mis pensamientos para ellos. Y volveré al Sahara, seguro, y volveré con mis cámaras, seguro, y volveré a retratar al abuelo, seguro, y no pararé de tomar fotografías porque ellos transmiten lo que yo quiero captar, porque emiten un sonido muy especial que retumba cada día entre duna y duna, el sonido de la libertad.
Etiquetas:
david olivera,
fotografía,
sahara,
Sáhara Dajla,
saharauis
lunes, 15 de diciembre de 2008
15 de diciembre de 2008
En este artículo me voy a salir un poco de la línea establecida hasta la fecha. No, no es publicidad, se trata de promoción.
A partir de hoy y hasta el día 5 de enero se encuentra abierto al público MERKARTE, se trata de un mercado de arte en el que todo el mundo podrá ir para hacer un regalo diferente: ARTE. Hay treinta autores de diferentes modalidades: escultura, pintura y FOTOGRAFÍA. Cada uno tiene asignado un espacio en el que ponen a la venta diferentes obras a un precio asequible.
El motivo principal es animar a los autores, que vean que su trabajo tiene un espacio entre todos ustedes.
Yo, que tengo derecho a promocionarme en este espacio, tengo a vuestra entera disposición dos trabajos, una se llama REFUGIADOS, se trata de la primera serie que realicé del Sahara, son sólo cinco piezas únicas, de fotografía encapsulada en resina, algunas ya las hemos visto en este blog. Pues están a la venta, aunque me duela separarme de ellas si se van con alguno de ustedes pues me dolerá menos, pero me dará fuerzas para seguir desarrollando El Pueblo Olvidado.
También tengo otra serie de tamaño inferior que se titula VIAJE AL INTERIOR, son paisajes de la isla y la ciudad, éste trabajo se expuso en Nueva York, donde vendí algunas piezas.
Nada más, solo decir que los fotógrafos estamos en la planta alta de la sala , al fondo.
Espero que disfruten viendo y comprando arte.
Todo esto lo podrán ver en EL CIRCULO DE BELLAS ARTES, en la Calle del Castillo.
A partir de hoy y hasta el día 5 de enero se encuentra abierto al público MERKARTE, se trata de un mercado de arte en el que todo el mundo podrá ir para hacer un regalo diferente: ARTE. Hay treinta autores de diferentes modalidades: escultura, pintura y FOTOGRAFÍA. Cada uno tiene asignado un espacio en el que ponen a la venta diferentes obras a un precio asequible.
El motivo principal es animar a los autores, que vean que su trabajo tiene un espacio entre todos ustedes.
Yo, que tengo derecho a promocionarme en este espacio, tengo a vuestra entera disposición dos trabajos, una se llama REFUGIADOS, se trata de la primera serie que realicé del Sahara, son sólo cinco piezas únicas, de fotografía encapsulada en resina, algunas ya las hemos visto en este blog. Pues están a la venta, aunque me duela separarme de ellas si se van con alguno de ustedes pues me dolerá menos, pero me dará fuerzas para seguir desarrollando El Pueblo Olvidado.
También tengo otra serie de tamaño inferior que se titula VIAJE AL INTERIOR, son paisajes de la isla y la ciudad, éste trabajo se expuso en Nueva York, donde vendí algunas piezas.
Nada más, solo decir que los fotógrafos estamos en la planta alta de la sala , al fondo.
Espero que disfruten viendo y comprando arte.
Todo esto lo podrán ver en EL CIRCULO DE BELLAS ARTES, en la Calle del Castillo.
sábado, 29 de noviembre de 2008
29 de noviembre de 2008
Pasó noviembre. Ya comienzo a modelar lo que será "El Pueblo Olvidado", como dice Salva, a darle forma a esos granos de arena que se pegaron a mi objetivo cuando estaba en el desierto.
Con el paso de los meses he ido imaginándome como sería el resultado final, a pesar de tener una idea muy definida en cuanto a formas, aún no sé que dará esto de sí. Si sé que dará fruto, ya lo ha dado; alegrías, experiencias inolvidables, amigos para siempre.
El desierto hace amigos. Cualquiera se haría amigo de un Saharaui. En el desierto o en el mar.
No sé si yo tengo facilidad para hacer amigos, si sé que los he hecho, muchos me han durado "toda la vida", con otros tengo temporadas, otros son recientes, creo cuando uno conoce a alguien ya sabe desde el principio si será tú amigo para toda la vida. Podrán pasar años, pero los de verdad son años sin números, en vez de días son segundos, en vez de meses minutos. No es lo mismo que los amigos de la escuela, aunque yo presumo de tener uno desde el colegio, que a pesar de estar ahora algo separados mañana lo veo y es como si hubiese estado viviendo con él los últimos años, uno lo nota. El resto con el paso del tiempo serán conocidos, parte de las experiencias que te han modelado como persona.
¿Qué harías cuando un amigo lo está pasando mal?, pero mal de verdad, intentar ayudar, por lo menos aliviar ese sufrimiento. Cada día pienso en el Sahara. Hay cosas que no puedo dejar de hacer todos los días, una de ellas es hacer fotos, no puedo vivir un día sin apretar el botón de mi cámara, no puedo. Cada día también me acuerdo de Dajla, ¿qué estará haciendo Mariam ahora con su bebé?, ¿seguirá Soukaina trabajando en protocolo?, ¿cuánto habrán crecido Mulay y Geyla? ¿controlará su carácter Mamía?. Las dificultades te enseñan a ser solidario, a agruparte en tú entorno a persistir en tus ideales.
Hace unos días escuchaba una propuesta para la solución del conflicto del Sahara, no es una idea nueva, pero con la ilusión que la presentan puede ser interesante, proponen dividir el Sahara en dos partes, una , sur, declarándose como país independiente, donde los Saharauis podrían disfrutar de su territorio autónomo como país, con su bandera bien alta. La otra, norte, pasaría a ser autonomía de Marruecos hasta la realización de un referéndum de autodeterminación. Una vez más un país dividido, pero quizás una solución interesante para acabar con gran parte del sufrimiento, el tiempo dirá.

Yo sigo, metido con mis fotografías, intentando descifrar quién es y a dónde va el pueblo Saharaui, el pueblo Olvidado.
Con el paso de los meses he ido imaginándome como sería el resultado final, a pesar de tener una idea muy definida en cuanto a formas, aún no sé que dará esto de sí. Si sé que dará fruto, ya lo ha dado; alegrías, experiencias inolvidables, amigos para siempre.
El desierto hace amigos. Cualquiera se haría amigo de un Saharaui. En el desierto o en el mar.
No sé si yo tengo facilidad para hacer amigos, si sé que los he hecho, muchos me han durado "toda la vida", con otros tengo temporadas, otros son recientes, creo cuando uno conoce a alguien ya sabe desde el principio si será tú amigo para toda la vida. Podrán pasar años, pero los de verdad son años sin números, en vez de días son segundos, en vez de meses minutos. No es lo mismo que los amigos de la escuela, aunque yo presumo de tener uno desde el colegio, que a pesar de estar ahora algo separados mañana lo veo y es como si hubiese estado viviendo con él los últimos años, uno lo nota. El resto con el paso del tiempo serán conocidos, parte de las experiencias que te han modelado como persona.
¿Qué harías cuando un amigo lo está pasando mal?, pero mal de verdad, intentar ayudar, por lo menos aliviar ese sufrimiento. Cada día pienso en el Sahara. Hay cosas que no puedo dejar de hacer todos los días, una de ellas es hacer fotos, no puedo vivir un día sin apretar el botón de mi cámara, no puedo. Cada día también me acuerdo de Dajla, ¿qué estará haciendo Mariam ahora con su bebé?, ¿seguirá Soukaina trabajando en protocolo?, ¿cuánto habrán crecido Mulay y Geyla? ¿controlará su carácter Mamía?. Las dificultades te enseñan a ser solidario, a agruparte en tú entorno a persistir en tus ideales.
Hace unos días escuchaba una propuesta para la solución del conflicto del Sahara, no es una idea nueva, pero con la ilusión que la presentan puede ser interesante, proponen dividir el Sahara en dos partes, una , sur, declarándose como país independiente, donde los Saharauis podrían disfrutar de su territorio autónomo como país, con su bandera bien alta. La otra, norte, pasaría a ser autonomía de Marruecos hasta la realización de un referéndum de autodeterminación. Una vez más un país dividido, pero quizás una solución interesante para acabar con gran parte del sufrimiento, el tiempo dirá.

Yo sigo, metido con mis fotografías, intentando descifrar quién es y a dónde va el pueblo Saharaui, el pueblo Olvidado.
Etiquetas:
david olivera,
división,
fotografia,
rasd.,
sahara
sábado, 15 de noviembre de 2008
15 de noviembre de 2008
Hoy desfilaban en Madrid miles de personas pidiendo al gobierno español que se implique en la solución del Sahara.
¿Por qué no coinciden las acciones de un gobierno con la voluntad del pueblo?.
La lucha dura ya 33 años. Toda una vida para muchos. Distancia, guerra, exilio, olvido.
¿Hay solución para el conflicto?.
Cada día los granos de arena del desierto se desplazan de un lado a otro movidos por el viento, sin fronteras, sin miedo a ser frenados, sin ningún muro que los detenga. Creo que los Saharauis se definen como granos de arena, siempre iban libres de un lugar a otro recorriendo su desierto. Pero, desde hace algunos, muchos, años ya no corren por el desierto, los ha atrapado la Hamada, no, no ha sido la Hamada, han sido muchas otras causas: una descolonización fracasada, una invasión militar, una guerra sin sentido y digo sin sentido porqué nunca lo tuvo, no en la lógica del derecho legítimo de los Saharauis a defender su territorio, lo que es suyo, lo digo el el sin sentido que tienen las guerras, ese que hace que miles de inocentes, creo que todos lo son, se ven inmersos en un torbellino que les atrapa y en muchos casos los aniquila.
¿Qué deben pensar esos miles de jóvenes que se encuentran en los campamentos de refugiados sin hacer nada?
Llegas allí y piensas, estos chicos tendrían que formarse, ejercer un oficio, pero luego miras su entorno y ves que no hay muchas opciones, que no pueden desarrollarse como pueblo, como sociedad. Están organizados, si, tienen escuelas, hospitales, incluso hace poco han abierto una pizzería y una pastelería. Pero ¿ qué sentido tiene todo esto en medio del desierto?. Imagino que todas las tardes, cuando el sol se pone en el horizonte llano del desierto, estos jóvenes se miraran a la cara y se harán mil preguntas.
Y que hay de los miles de Saharauis que viven en los territorios ocupados, ¿ no pensarán lo mismo?. Los derechos humanos son violados diariamente, la discriminación, tanto laboral como escolar, es habitual, se deben sentir prisioneros en su casa. Imaginen esos niños que van a la escuela y que por mucho que estudien y destaquen sistemáticamente serán puntuados de forma inferior a un ocupante. Esto es una forma de derrumbar ilusiones, de aniquilar pensamientos.
Es una situación complicada. cada día que pasa, cada minuto, se deteriora. Creo que es muy urgente resolver el conflicto, los gobiernos, la onu, o a quién corresponda deben actuar ya.
No sé si lo mejor será dividir el Sahara, como planteaba James Baker hace unos años.
No sé si lo mejor es hacer una nueva "marcha verde", pero esta vez a la inversa y con derecho.
No sé si lo mejor es comenzar de nuevo la guerra.
No sé si lo mejor es obligar a Marruecos a cumplir las resoluciones de la ONU.
Pero lo que si sé, sabemos, es que hay que mover ya, ahora, no mañana ni pasado, ahora.
El conflicto está tomando un carácter negativo. Son muchos años. La paciencia que caracteriza a los Saharauis ya no tiene hacia donde expandirse, les está oprimiendo de verdad.
Cada día pienso que será el principio del fin. El inicio de todo, el renacer.
¿Por qué no coinciden las acciones de un gobierno con la voluntad del pueblo?.
La lucha dura ya 33 años. Toda una vida para muchos. Distancia, guerra, exilio, olvido.
¿Hay solución para el conflicto?.
Cada día los granos de arena del desierto se desplazan de un lado a otro movidos por el viento, sin fronteras, sin miedo a ser frenados, sin ningún muro que los detenga. Creo que los Saharauis se definen como granos de arena, siempre iban libres de un lugar a otro recorriendo su desierto. Pero, desde hace algunos, muchos, años ya no corren por el desierto, los ha atrapado la Hamada, no, no ha sido la Hamada, han sido muchas otras causas: una descolonización fracasada, una invasión militar, una guerra sin sentido y digo sin sentido porqué nunca lo tuvo, no en la lógica del derecho legítimo de los Saharauis a defender su territorio, lo que es suyo, lo digo el el sin sentido que tienen las guerras, ese que hace que miles de inocentes, creo que todos lo son, se ven inmersos en un torbellino que les atrapa y en muchos casos los aniquila.
¿Qué deben pensar esos miles de jóvenes que se encuentran en los campamentos de refugiados sin hacer nada?
Llegas allí y piensas, estos chicos tendrían que formarse, ejercer un oficio, pero luego miras su entorno y ves que no hay muchas opciones, que no pueden desarrollarse como pueblo, como sociedad. Están organizados, si, tienen escuelas, hospitales, incluso hace poco han abierto una pizzería y una pastelería. Pero ¿ qué sentido tiene todo esto en medio del desierto?. Imagino que todas las tardes, cuando el sol se pone en el horizonte llano del desierto, estos jóvenes se miraran a la cara y se harán mil preguntas.

Y que hay de los miles de Saharauis que viven en los territorios ocupados, ¿ no pensarán lo mismo?. Los derechos humanos son violados diariamente, la discriminación, tanto laboral como escolar, es habitual, se deben sentir prisioneros en su casa. Imaginen esos niños que van a la escuela y que por mucho que estudien y destaquen sistemáticamente serán puntuados de forma inferior a un ocupante. Esto es una forma de derrumbar ilusiones, de aniquilar pensamientos.
Es una situación complicada. cada día que pasa, cada minuto, se deteriora. Creo que es muy urgente resolver el conflicto, los gobiernos, la onu, o a quién corresponda deben actuar ya.
No sé si lo mejor será dividir el Sahara, como planteaba James Baker hace unos años.
No sé si lo mejor es hacer una nueva "marcha verde", pero esta vez a la inversa y con derecho.
No sé si lo mejor es comenzar de nuevo la guerra.
No sé si lo mejor es obligar a Marruecos a cumplir las resoluciones de la ONU.
Pero lo que si sé, sabemos, es que hay que mover ya, ahora, no mañana ni pasado, ahora.
El conflicto está tomando un carácter negativo. Son muchos años. La paciencia que caracteriza a los Saharauis ya no tiene hacia donde expandirse, les está oprimiendo de verdad.
Cada día pienso que será el principio del fin. El inicio de todo, el renacer.
martes, 21 de octubre de 2008
21 de octubre de 2008

Qué difícil es vivir en el desierto. Hace unos días leía una noticia en el periódico que contaba que unas inundaciones habían arrasado algunos de los campamentos de refugiados en Tindouf. Es increíble sólo pensarlo. Ya los Saharauis no persiguen las nubes, las nubes van a ellos y los arrasan. Como ha cambiado el desierto.
Durante siglos han perseguido las nubes a lo largo de todo su territorio, sin mayores problemas. Ahora cada año les visitan las nubes y sin complacencia les dicen: "Aquí estamos, no vengan a buscarnos". Pero las nubes ya no son buenas, antes les daban pastos para sus animales, les daban agua para beber, ahora les dejan problemas y miseria. Cada año se repite la misma historia, pero ya no es la historia de siempre, es otra, la del exilio. Esta es muy distinta a la que cuentan los abuelos, en ellas no hay nómadas, no hay largos viajes, no hay alegría. El desierto ha cambiado mucho. Echa de menos a los Saharauis.
Pero el Sahara no es conformista. No quiere ser pisoteado, no quiere llenarse de minas, no quiere que sus habitantes sean infelices. Quiere que todo vuelva a ser como antes, como hace 33 años, bueno, no, mejor como hace 127 años, cuando los españoles aún no habían puesto un pie encima.
Pero la justicia no es justa, o no ha querido serlo. Se siguen oyendo voces que no respetan la legalidad internacional, esas voces se perderán en el desierto. Sólo hay un grito que retumba en las arenas, que retumba dentro de cada uno de nosotros, es el clamor de la libertad. Creo que no es tan difícil, sólo hay que cumplir unas resoluciones, sólo hay que leer unos dictámenes.
Cada día, después de rezar hacia el este, los Saharauis miran hacia el oeste, hacia su tierra y vuelven a decir unas palabras, son susurros pero seguro que el desierto los recibe como gritos de libertad.
miércoles, 8 de octubre de 2008
8 de octubre de 2008
Varias personas conocidas me han preguntado por las imágenes que puse en el último texto, más bien querían saber de la técnica, ¿qué son los encapsulados en resina?. En las siguientes líneas voy a explicar en qué consiste y cómo llegué yo a ellos.
El que me conozca desde hace años sabrá que durante el año 1996 a 1999 tuve una empresa, Emede Creativos, junto a Marcos Lago, esa humilde empresa se dedicaba a realizar soportes publicitarios, esculturas en fibra de vidrio, carteles, maquetas, etc... Que años.... recuerdos... las noches enteras trabajando en el taller, las personas que conocimos, las experiencias que nos hicieron aprender y madurar, tantas cosas que no caben en las palabras.
Uno de los materiales con los que trabajábamos las esculturas de fibra de vidrio era la resina, el otro la fibra en sí. La resina existe en varias fórmulas, unas en poliéster, otras en epoxy y hoy en día otras en acrílico. Nosotros usábamos mucho las de poliéster, que eran las más baratas, eso sí, el olor que desprendían era insoportable y siempre había que usar máscaras. y así transcurrían nuestros días, rodeados de arte, en cada trabajo teníamos que poner mucho de cada uno, Marcos, por su experiencia y talento me enseñó muchísimo, y él imagino, habrá aprendido algo de mí, eso lo tendría que decir él, pero en su blog, jejeje.
En esos días yo no me dedicaba profesionalmente a la fotografía, creo que esas épocas de descanso y dedicación a otras tareas son enriquecedoras, por lo menos a mí me resultan, cambiar de aires siempre es bueno. Pero sin embargo seguía ligado a la fotografía artística participando en varias Bienales de Fotonoviembre y en alguna que otra colectiva entre las que recuerdo especialmente "El Rey dormido" en la sala de CajaCanarias del Puerto de la Cruz.
Recuerdo que fue en 1997, en el verano, cuando teniendo unas fotografías en el taller que preparaba para una exposición se me ocurrió echarles resina encima, por probar, haber que pasa, el resultado fu desastroso estéticamente, pero me dejo con el gusanillo de hacerlo un poco mejor, de esto hace 11 años y todavía hoy sigo aprendiendo como mejorar las piezas finales, siempre se le puede dar a todo una vuelta más. Esta primera prueba fue con resina epoxy, que es transparente pero muy amarilla, luego probé con la resina transparente que se usa para realizar tablas de surf y los resultados fueron mejores, esta es la línea que seguí trabajando en los siguientes años.
Pero no se vayan a creer que esto fue un invento mío, no, para nada, creo que a mucha gente se le habrá ocurrido lo mismo en diferentes lugares del planeta, aquí. en Canarias, yo no conozco a nadie, pero hace unos años, en 2003, con motivo de la Bienal de Fotonoviembre de dicho año tuve la oportunidad de conocer a un fotógrafo llamado José Ramón Bas, el tío se sorprendió cuando vio unas piezas de resina que yo llevaba encima, flipamos los dos un rato, empezó a decirme que él también trabajaba piezas en resina, con una técnica muy parecida a la mía. Yo además, ese año exponía en Tacoronte mis primeras piezas en resina, de la serie "Viajes Imaginarios", de hecho, si las comparo con las que hago ahora no tienen nada que ver, eran mis inicios en el tratamiento del material y gracias a Dios ha evolucionado..... a mejor. Aprovecho para invitarles a visitar la página de José Ramón, el tío es un verdadero especialista en el tratamiento de la resina. además sus fotografías son impresionantes. www.joseramonbas.com . Intercambiamos algunos métodos de trabajo que me han servido mucho en mi evolución personal. Gracias José.
Con el tiempo me he ido enterando que en algunos lugares realizan los encapsulados de manera industrial, es decir, si quieres encapsular tú foto la envías a una empresa y te la devuelven terminada, también he visto que prestan el servicio con otras variantes en algunos laboratorios de fotografía.
Pero, si está industrializado ¿qué tiene de gracioso hacerlo uno?, pues en mi caso para mí es todo un proceso artesanal, encapsular cada pieza a mí me lleva unos días ya que lo hago por capas y tengo que ir esperando a que sequen las anteriores para seguir avanzando, a veces me desespero, pero por lo general disfruto mucho con él, sé que al terminar cada pieza será única, no habrá una igual, aunque vuelva a encapsular la misma fotografía no quedará igual, lleva un método manual de encapsulado, lijado, lijado, lijado, cada vez con lijas más finas, al final con lijas al agua y por último se pule la pieza para darle brillo. En alguna se me ocurre hacerle cosas encima como darle betún de judea como a las últimas, pero seguramente ahora se lo quite y le vuelva a aplicar cualquier otra cosa, tengo que seguir investigando, probando. cada pieza nueva me sugiere algo y en algunas ocasiones me apetece seguir trabajando sobre ellas, al fin y al cabo cuando la termino me invade una gran satisfacción, no quiero compararlo con parir, pero es como tener un hijo, salvando las distancias. Cada pieza es única, sé que no habrá otra igual, y de momento, en todos los casos, sólo realizo una copia de esa fotografía que encapsulo.
El proyecto "El Pueblo Olvidado" está concebido para ser encapsulado, además en el caso de las fotografías sobre el Sahara y los Saharauis tiene un simbolismo muy especial, ya que algo similar le sucede a ellos, se van encapsulando, petrificando en las dunas del desierto. Algún día, cuando el Sahara sea libre estas piezas quedaran de testimonio de un pasado poco afortunado pero que no habría que olvidar.

El que me conozca desde hace años sabrá que durante el año 1996 a 1999 tuve una empresa, Emede Creativos, junto a Marcos Lago, esa humilde empresa se dedicaba a realizar soportes publicitarios, esculturas en fibra de vidrio, carteles, maquetas, etc... Que años.... recuerdos... las noches enteras trabajando en el taller, las personas que conocimos, las experiencias que nos hicieron aprender y madurar, tantas cosas que no caben en las palabras.
Uno de los materiales con los que trabajábamos las esculturas de fibra de vidrio era la resina, el otro la fibra en sí. La resina existe en varias fórmulas, unas en poliéster, otras en epoxy y hoy en día otras en acrílico. Nosotros usábamos mucho las de poliéster, que eran las más baratas, eso sí, el olor que desprendían era insoportable y siempre había que usar máscaras. y así transcurrían nuestros días, rodeados de arte, en cada trabajo teníamos que poner mucho de cada uno, Marcos, por su experiencia y talento me enseñó muchísimo, y él imagino, habrá aprendido algo de mí, eso lo tendría que decir él, pero en su blog, jejeje.
En esos días yo no me dedicaba profesionalmente a la fotografía, creo que esas épocas de descanso y dedicación a otras tareas son enriquecedoras, por lo menos a mí me resultan, cambiar de aires siempre es bueno. Pero sin embargo seguía ligado a la fotografía artística participando en varias Bienales de Fotonoviembre y en alguna que otra colectiva entre las que recuerdo especialmente "El Rey dormido" en la sala de CajaCanarias del Puerto de la Cruz.
Recuerdo que fue en 1997, en el verano, cuando teniendo unas fotografías en el taller que preparaba para una exposición se me ocurrió echarles resina encima, por probar, haber que pasa, el resultado fu desastroso estéticamente, pero me dejo con el gusanillo de hacerlo un poco mejor, de esto hace 11 años y todavía hoy sigo aprendiendo como mejorar las piezas finales, siempre se le puede dar a todo una vuelta más. Esta primera prueba fue con resina epoxy, que es transparente pero muy amarilla, luego probé con la resina transparente que se usa para realizar tablas de surf y los resultados fueron mejores, esta es la línea que seguí trabajando en los siguientes años.
Pero no se vayan a creer que esto fue un invento mío, no, para nada, creo que a mucha gente se le habrá ocurrido lo mismo en diferentes lugares del planeta, aquí. en Canarias, yo no conozco a nadie, pero hace unos años, en 2003, con motivo de la Bienal de Fotonoviembre de dicho año tuve la oportunidad de conocer a un fotógrafo llamado José Ramón Bas, el tío se sorprendió cuando vio unas piezas de resina que yo llevaba encima, flipamos los dos un rato, empezó a decirme que él también trabajaba piezas en resina, con una técnica muy parecida a la mía. Yo además, ese año exponía en Tacoronte mis primeras piezas en resina, de la serie "Viajes Imaginarios", de hecho, si las comparo con las que hago ahora no tienen nada que ver, eran mis inicios en el tratamiento del material y gracias a Dios ha evolucionado..... a mejor. Aprovecho para invitarles a visitar la página de José Ramón, el tío es un verdadero especialista en el tratamiento de la resina. además sus fotografías son impresionantes. www.joseramonbas.com . Intercambiamos algunos métodos de trabajo que me han servido mucho en mi evolución personal. Gracias José.
Con el tiempo me he ido enterando que en algunos lugares realizan los encapsulados de manera industrial, es decir, si quieres encapsular tú foto la envías a una empresa y te la devuelven terminada, también he visto que prestan el servicio con otras variantes en algunos laboratorios de fotografía.
Pero, si está industrializado ¿qué tiene de gracioso hacerlo uno?, pues en mi caso para mí es todo un proceso artesanal, encapsular cada pieza a mí me lleva unos días ya que lo hago por capas y tengo que ir esperando a que sequen las anteriores para seguir avanzando, a veces me desespero, pero por lo general disfruto mucho con él, sé que al terminar cada pieza será única, no habrá una igual, aunque vuelva a encapsular la misma fotografía no quedará igual, lleva un método manual de encapsulado, lijado, lijado, lijado, cada vez con lijas más finas, al final con lijas al agua y por último se pule la pieza para darle brillo. En alguna se me ocurre hacerle cosas encima como darle betún de judea como a las últimas, pero seguramente ahora se lo quite y le vuelva a aplicar cualquier otra cosa, tengo que seguir investigando, probando. cada pieza nueva me sugiere algo y en algunas ocasiones me apetece seguir trabajando sobre ellas, al fin y al cabo cuando la termino me invade una gran satisfacción, no quiero compararlo con parir, pero es como tener un hijo, salvando las distancias. Cada pieza es única, sé que no habrá otra igual, y de momento, en todos los casos, sólo realizo una copia de esa fotografía que encapsulo.
El proyecto "El Pueblo Olvidado" está concebido para ser encapsulado, además en el caso de las fotografías sobre el Sahara y los Saharauis tiene un simbolismo muy especial, ya que algo similar le sucede a ellos, se van encapsulando, petrificando en las dunas del desierto. Algún día, cuando el Sahara sea libre estas piezas quedaran de testimonio de un pasado poco afortunado pero que no habría que olvidar.

viernes, 3 de octubre de 2008
3 de octubre de 2008
Hola de nuevo.
Llevaba unas semanas sin escribir, y no es que no tenga nada que contar. Me he tomado unos días para trabajar en unas piezas que llevan mucho trabajo.
El blog va a dar hoy pequeño giro, desde que comencé a escribir en junio he intentado mantenerme al margen de la situación política que vive el pueblo Saharaui, he llegado a la conclusión de que es imposible, no obstante es un problema político. Al fin y al cabo uno tiene que tomar partido por una causa o situación, yo siempre estaré al lado del oprimido. En este caso es muy cercano, conozco su realidad de primera mano, sin pasar por el filtro ineludible de la prensa. Mi situación ahora es ambigua, por un lado mi visión como artista me lleva a expresar ciertas emociones por medio de mis obras, por otro lado está mi obligación como ciudadano, como persona que no es otra que dar a conocer lo que está sucediendo, que como dice mi amigo José Antonio todo el mundo conoce algo del tema pero realmente no saben lo que está sucediendo. Para terminar esta parte e ir a lo mío les invito a visitar una página web donde si queréis tenéis toda la información y noticias diarias: www.saharalibre.es
Ahora hablamos de arte, o por lo menos de cosas que voy haciendo, que me surgen y que ahí están, aún no sé para qué pero ahí están.

Esta pieza la acabo de terminar, el día 1 por la mañana. Me ha llevado unas dos semanas realizarla físicamente, pero otras más darle en mi imaginación la forma que se puede ver. La he imaginado y se ha convertido en algo real. No forma parte del proyecto El Pueblo Olvidado, por lo menos de la exposición, o eso creo. Cuando uno se mete a desarrollar un proyecto no sabe ni cuando empieza , ni como se desarrolla ni cuál será el resultado final. El camino de un proyecto ¿es un camino recto?, no, no creo en las líneas que marcan un camino. Recuerdo que de pequeño había una especie de test que se le hacía a los niños sobre diferentes formas y figuras para determinar lo que veían en ellos y como resolver ciertos problemas, sería para mostrarnos que no solo hay un punto de vista de las cosas y que los límites, dentro de las reglas, están para saltárselos; había uno en especial que consistía e unir nueve puntos dispuestos en tres columnas de tres, pero había que unirlos con cuatro líneas y sin levantar el bolígrafo del papel, a mí me gustaba especialmente, lo resolví a la primera.

Esto me enseñó a ver las cosas un poco más allá, como si las viese desde arriba o escondido a través de una ventana, creo que es una buena técnica para resolver muchos problemas que nos surgen a diario y que se nos vienen encima pero que tienen una solución sencilla.
Pero.... ¿esto qué es una página de autoayuda o de arte?. Vamos a lo nuestro..... Sí, ya lo tengo la pieza del cubo, ésta es, la he titulado "las cinco caras del viento", está compuesta por la pieza en sí, que es un encapsulado en resina, y una base negra sobre la que va la pieza principal. La razón de que sea un cubo pues es para mostrar las distintas caras que tiene una situación, desde cualquier punto de vista, incluso desde arriba, veremos algo que nos hablará de los Saharauis, son retratos, es un acercamiento personal a éste pueblo, he intentado representar su sociedad, con viejos, adultos y niños. El encapsulado representa la situación que viven, ahí, en la hamada argelina, esperando, petrificándose como la resina. En la base también acompañan a cada lado una palabra que define la situación del pueblo Saharaui: "EXILIO - REFUGIADOS - OLVIDO - GUERRA Y MURO",
ésta última va en la parte superior de la base y queda tapada por la pieza, por lo que no se puede leer al ver la pieza, esto también quiere decir algo, representa el muro de la vergüenza que ha levantado Marruecos y que atraviesa todo el Sahara Occidental, desde Marruecos a Mauritania y que no tiene otro objetivo que el de oprimir al pueblo Saharaui, de separarlo, al poner la pieza encima simbolizo la fuerza y la firmeza que tienen los Saharauis en poder volver a su país.
Estas otras piezas, no sé si están terminadas aún o me queda algo por hacer en ellas, la primera fase, que es el encapsulado y en este caso los poemas de cinco poetas Saharauis escritos a mano sobre un soporte de madera. Las tenía en casa desde hace meses y en estos días animado por la nueva pieza me decidí a meterles mano y a terminarlas, por lo menos hasta ahora, quizás el camino que estoy siguiendo me lleve a darles un nuevo giro.



Creo que por hoy está bien. Después de varias semanas sin escribir esto es un buen atracón de palabras, de imágenes y de solidaridad.
Llevaba unas semanas sin escribir, y no es que no tenga nada que contar. Me he tomado unos días para trabajar en unas piezas que llevan mucho trabajo.
El blog va a dar hoy pequeño giro, desde que comencé a escribir en junio he intentado mantenerme al margen de la situación política que vive el pueblo Saharaui, he llegado a la conclusión de que es imposible, no obstante es un problema político. Al fin y al cabo uno tiene que tomar partido por una causa o situación, yo siempre estaré al lado del oprimido. En este caso es muy cercano, conozco su realidad de primera mano, sin pasar por el filtro ineludible de la prensa. Mi situación ahora es ambigua, por un lado mi visión como artista me lleva a expresar ciertas emociones por medio de mis obras, por otro lado está mi obligación como ciudadano, como persona que no es otra que dar a conocer lo que está sucediendo, que como dice mi amigo José Antonio todo el mundo conoce algo del tema pero realmente no saben lo que está sucediendo. Para terminar esta parte e ir a lo mío les invito a visitar una página web donde si queréis tenéis toda la información y noticias diarias: www.saharalibre.es
Ahora hablamos de arte, o por lo menos de cosas que voy haciendo, que me surgen y que ahí están, aún no sé para qué pero ahí están.

Esta pieza la acabo de terminar, el día 1 por la mañana. Me ha llevado unas dos semanas realizarla físicamente, pero otras más darle en mi imaginación la forma que se puede ver. La he imaginado y se ha convertido en algo real. No forma parte del proyecto El Pueblo Olvidado, por lo menos de la exposición, o eso creo. Cuando uno se mete a desarrollar un proyecto no sabe ni cuando empieza , ni como se desarrolla ni cuál será el resultado final. El camino de un proyecto ¿es un camino recto?, no, no creo en las líneas que marcan un camino. Recuerdo que de pequeño había una especie de test que se le hacía a los niños sobre diferentes formas y figuras para determinar lo que veían en ellos y como resolver ciertos problemas, sería para mostrarnos que no solo hay un punto de vista de las cosas y que los límites, dentro de las reglas, están para saltárselos; había uno en especial que consistía e unir nueve puntos dispuestos en tres columnas de tres, pero había que unirlos con cuatro líneas y sin levantar el bolígrafo del papel, a mí me gustaba especialmente, lo resolví a la primera.

Esto me enseñó a ver las cosas un poco más allá, como si las viese desde arriba o escondido a través de una ventana, creo que es una buena técnica para resolver muchos problemas que nos surgen a diario y que se nos vienen encima pero que tienen una solución sencilla.
Pero.... ¿esto qué es una página de autoayuda o de arte?. Vamos a lo nuestro..... Sí, ya lo tengo la pieza del cubo, ésta es, la he titulado "las cinco caras del viento", está compuesta por la pieza en sí, que es un encapsulado en resina, y una base negra sobre la que va la pieza principal. La razón de que sea un cubo pues es para mostrar las distintas caras que tiene una situación, desde cualquier punto de vista, incluso desde arriba, veremos algo que nos hablará de los Saharauis, son retratos, es un acercamiento personal a éste pueblo, he intentado representar su sociedad, con viejos, adultos y niños. El encapsulado representa la situación que viven, ahí, en la hamada argelina, esperando, petrificándose como la resina. En la base también acompañan a cada lado una palabra que define la situación del pueblo Saharaui: "EXILIO - REFUGIADOS - OLVIDO - GUERRA Y MURO",
ésta última va en la parte superior de la base y queda tapada por la pieza, por lo que no se puede leer al ver la pieza, esto también quiere decir algo, representa el muro de la vergüenza que ha levantado Marruecos y que atraviesa todo el Sahara Occidental, desde Marruecos a Mauritania y que no tiene otro objetivo que el de oprimir al pueblo Saharaui, de separarlo, al poner la pieza encima simbolizo la fuerza y la firmeza que tienen los Saharauis en poder volver a su país.Estas otras piezas, no sé si están terminadas aún o me queda algo por hacer en ellas, la primera fase, que es el encapsulado y en este caso los poemas de cinco poetas Saharauis escritos a mano sobre un soporte de madera. Las tenía en casa desde hace meses y en estos días animado por la nueva pieza me decidí a meterles mano y a terminarlas, por lo menos hasta ahora, quizás el camino que estoy siguiendo me lleve a darles un nuevo giro.



Creo que por hoy está bien. Después de varias semanas sin escribir esto es un buen atracón de palabras, de imágenes y de solidaridad.
Etiquetas:
arte,
david olivera,
fotografía,
sahara,
tenerife
Suscribirse a:
Entradas (Atom)