Retomo de nuevo con fuerzas la última etapa de mi proyecto.
Lo hago además en un momento en el que la situación que se vive en el Sahara Occidental es preocupante.
En los territorios ocupados por Marruecos hay mucha tensión. Han habido disturbios en El Aaiúm, los Saharauis
habían montado un campamento de protesta por la situación que se vive dentro de los territorios ocupados y por
el derecho de autodeterminación de su pueblo y Marruecos, siempre tan lúcido ha entrado para arrasarlo y destruirlo,
hecho que se produjo además el mismo día en el que se reanudaban las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario.
Marruecos ha bloqueado el Sahara Occidental, bloqueo sobre todo informativo, no deja entrar a la prensa.
Posiblemente dentro de unos meses vuelva a escribir y la situación será muy diferente. Los tambores de guerra
que estuve escuchando el año pasado en los campamentos de Tindouf suenan con más fuerza, mucha fuerza.
La ONU no hace nada, España no hace nada, la Comunidad Internacional no hace nada
Entonces ¿quién tiene que reaccionar?.... ¿las armas?.
Parece que es lo que buscan. La Hamada se mueve, ya viene
En mi proyecto lo que trato de retratar es la sociedad que vive en los Campamentos, pero esa sociedad está cambiando.
Hace cuatro años encontré un pueblo desconocido, tranquilo, pacífico. En este tiempo he sido testigo de varios acontecimientos
que han ido cambiando a la sociedad Saharaui, ahora el pueblo que veo no es el mismo, pero si sigue teniendo algo en común,
SIGUE OLVIDADO.
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domingo, 14 de noviembre de 2010
jueves, 7 de enero de 2010
7 de enero de 2010
Aquí estoy
perdido,
cómo un náufrago sin isla.
Escribo para los que de vez en cuando se acercan al blog con la esperanza de poder leer alguna noticia, buena o mala, da igual.
Escribo sin ganas, lo confieso.
Escribo para avanzar, para ganar moral en esta carrera al desahucio.
Sé que esto no ha terminado, yo en realidad sigo avanzando. Estos últimos meses han sido como un parón, como una huelga de hambre que ahora comienza a cobrar sentido.
Sé que me falta menos y ahora con este nuevo año quiero, debo y voy a coger carrerilla, en unos meses espero tener el proyecto terminado, estoy entrando en la última fase, los vaciados. Pero de verdad que estoy sin moral, tanta hipocresía acaba por cansar.
Pero ahí voy Capitán Trueno..... por Santiago y Sierra España.
perdido,
cómo un náufrago sin isla.
Escribo para los que de vez en cuando se acercan al blog con la esperanza de poder leer alguna noticia, buena o mala, da igual.
Escribo sin ganas, lo confieso.
Escribo para avanzar, para ganar moral en esta carrera al desahucio.
Sé que esto no ha terminado, yo en realidad sigo avanzando. Estos últimos meses han sido como un parón, como una huelga de hambre que ahora comienza a cobrar sentido.
Sé que me falta menos y ahora con este nuevo año quiero, debo y voy a coger carrerilla, en unos meses espero tener el proyecto terminado, estoy entrando en la última fase, los vaciados. Pero de verdad que estoy sin moral, tanta hipocresía acaba por cansar.
Pero ahí voy Capitán Trueno..... por Santiago y Sierra España.
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domingo, 4 de octubre de 2009
30 de septiembre de 2009
El trabajo bien hecho y la burocracia.
Me ha costado mucho escribir en los últimos meses. No sabía como enfocar la situación que tenía a mi alrededor una vez presentadas las piezas en el TEA.
Resulta que uno se deja la vida y hace un gran esfuerzo para cumplir con los compromisos. Luego llega la hora de la verdad en la que te das cuenta o mejor dicho te preguntas: "¿Para qué tanto esfuerzo?".
Yo me siento orgulloso y satisfecho con el trabajo que he realizado pero las instituciones ( esas entes que están ahí representándonos, velando por nuestro futuro, dejándose la piel por nosotros...) no siempre responden a las expectativas e incluso a los compromisos.
En un principio había intenciones de incluir la obra dentro de Fotonoviembre y así aprovechar este evento fotográfico para exponer la obra fruto del trabajo de un Premio que otorga el Cabildo de Tenerife. De alguna manera parece que no hay un entendimiento o posturas claras por parte de varias instituciones que pueden acoger la exposición e intentan de alguna manera que sea el premiado el que gestione por su cuenta y con ambas instituciones en un tiempo récord la presentación del proyecto.
A mí que me perdonen los entendidos o los implicados pero creo que esa no es mi labor, producir la obra ya es un trabajo muy costoso para encima estar metido en despachos. Con esto me refiero sólo a este caso en concreto, ya que en el resto de mis proyectos si que estoy dejándome la piel para sacarlo adelante, quitando quizás un tiempo valioso y necesario a la creatividad y a la construcción de la idea. Pero es que ahora tenía una oportunidad de oro.
Me han concedido un premio, lo que creo que no está nada mal. Eso significa que por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de desarrollar un proyecto sin preocuparme de nada, me explico, tengo el dinero para producir la obra, el libro y todo lo que se me antoje alrededor del proyecto, entonces ¿porqué tengo que preocuparme a última hora, cuando debería estar vaciando el resto de las piezas, de organizar que haya una sala de exposiciones y un vigilante para cuidarla?, no me parece lógico. Por lo que sintiéndolo mucho, sobre todo por el esfuerzo que ha significado para mí y mi familia la paliza que me he metido en los últimos meses tendré que posponer la exposición para el año que viene, espero que para principios de año, sobre marzo o abril, me da igual, en unos meses tendré listo todo el material y ya solo será organizar la muestra.
Yo me lo he tomado con humor. Con paciencia, como El Pueblo que todos conocemos ahora un poco más. Vuelven las coincidencias, las similitudes ¿ no será que ya formo parte del pueblo Saharaui y estoy condenado a su mismo destino?
Me ha costado mucho escribir en los últimos meses. No sabía como enfocar la situación que tenía a mi alrededor una vez presentadas las piezas en el TEA.
Resulta que uno se deja la vida y hace un gran esfuerzo para cumplir con los compromisos. Luego llega la hora de la verdad en la que te das cuenta o mejor dicho te preguntas: "¿Para qué tanto esfuerzo?".
Yo me siento orgulloso y satisfecho con el trabajo que he realizado pero las instituciones ( esas entes que están ahí representándonos, velando por nuestro futuro, dejándose la piel por nosotros...) no siempre responden a las expectativas e incluso a los compromisos.
En un principio había intenciones de incluir la obra dentro de Fotonoviembre y así aprovechar este evento fotográfico para exponer la obra fruto del trabajo de un Premio que otorga el Cabildo de Tenerife. De alguna manera parece que no hay un entendimiento o posturas claras por parte de varias instituciones que pueden acoger la exposición e intentan de alguna manera que sea el premiado el que gestione por su cuenta y con ambas instituciones en un tiempo récord la presentación del proyecto.
A mí que me perdonen los entendidos o los implicados pero creo que esa no es mi labor, producir la obra ya es un trabajo muy costoso para encima estar metido en despachos. Con esto me refiero sólo a este caso en concreto, ya que en el resto de mis proyectos si que estoy dejándome la piel para sacarlo adelante, quitando quizás un tiempo valioso y necesario a la creatividad y a la construcción de la idea. Pero es que ahora tenía una oportunidad de oro.
Me han concedido un premio, lo que creo que no está nada mal. Eso significa que por primera vez en mi vida tengo la oportunidad de desarrollar un proyecto sin preocuparme de nada, me explico, tengo el dinero para producir la obra, el libro y todo lo que se me antoje alrededor del proyecto, entonces ¿porqué tengo que preocuparme a última hora, cuando debería estar vaciando el resto de las piezas, de organizar que haya una sala de exposiciones y un vigilante para cuidarla?, no me parece lógico. Por lo que sintiéndolo mucho, sobre todo por el esfuerzo que ha significado para mí y mi familia la paliza que me he metido en los últimos meses tendré que posponer la exposición para el año que viene, espero que para principios de año, sobre marzo o abril, me da igual, en unos meses tendré listo todo el material y ya solo será organizar la muestra.
Yo me lo he tomado con humor. Con paciencia, como El Pueblo que todos conocemos ahora un poco más. Vuelven las coincidencias, las similitudes ¿ no será que ya formo parte del pueblo Saharaui y estoy condenado a su mismo destino?
domingo, 9 de agosto de 2009
9 de agosto de 2009
Un nuevo hogar tienen mis diez primeras piezas, un buen hogar, el TEA. Duermen allí desde hace unas semanas, bien cuidadas, como reinas.
Estoy bastante contento con el resultado de estas piezas, algunos amigos que las han visto así me lo han hecho saber, claro que son amigos, pero de los de verdad, sinceros.
Creo que todo este proyecto esta muy lleno de simbología, en cada momento encuentro coincidencias, anhelos, sueños.
Al ir elaborando las piezas siempre las enlazo con su contenido. Encapsuladas como la situación del Sahara, una realidad. Duermen ahora en un nuevo hogar como desean hacer los Saharauis, un sueño.
Este camino me está llenando de experiencias.
Cuando uno se mueve por otros lugares o simplemente desde su situación analiza lo que hay a su alrededor se queda realmente acongojado, o por lo menos eso me pasa a mí. Ves lo injusto que es todo y lo afortunados que somos unos pocos. Las pateras que han llegado a Canarias en los últimos años con personas como nosotros en busca de simplemente algo mejor o en muchos casos sólo de algo. Pueblos exiliados en medio de desiertos inhóspitos. Pueblos separados de sus hermanos por muros y por armas. Hambre, muerte. Todo esto hace perder esperanza y confianza en que podamos ser mejores.
Lo aceptable es hacer lo que crees justo.
Todavía me queda un trecho que recorrer, el de el resto de las piezas que componen El Pueblo Olvidado, lo haré con un placer inmenso, indescriptible. Quiero ir viendo como de nuevo se irán formando las nuevas piezas, como de nuevo habrán coincidencias, similitudes con la vida con las situaciones que me rodean.
Aún no sé cómo ni cuándo terminará este proyecto yo me dejo llevar, sigo caminando, hacia unas metas que tengo claras pero los obstáculos son múltiples, impredecibles , hasta ahora, los he ido salvando todos, cuando uno cree en lo que hace seguro que el sendero le llevará a su objetivo.



Un saludo muy grande a Budapest y París. Gracias por enseñarnos tantas cosas.

Estoy bastante contento con el resultado de estas piezas, algunos amigos que las han visto así me lo han hecho saber, claro que son amigos, pero de los de verdad, sinceros.
Creo que todo este proyecto esta muy lleno de simbología, en cada momento encuentro coincidencias, anhelos, sueños.
Al ir elaborando las piezas siempre las enlazo con su contenido. Encapsuladas como la situación del Sahara, una realidad. Duermen ahora en un nuevo hogar como desean hacer los Saharauis, un sueño.
Este camino me está llenando de experiencias.
Cuando uno se mueve por otros lugares o simplemente desde su situación analiza lo que hay a su alrededor se queda realmente acongojado, o por lo menos eso me pasa a mí. Ves lo injusto que es todo y lo afortunados que somos unos pocos. Las pateras que han llegado a Canarias en los últimos años con personas como nosotros en busca de simplemente algo mejor o en muchos casos sólo de algo. Pueblos exiliados en medio de desiertos inhóspitos. Pueblos separados de sus hermanos por muros y por armas. Hambre, muerte. Todo esto hace perder esperanza y confianza en que podamos ser mejores.
Lo aceptable es hacer lo que crees justo.
Todavía me queda un trecho que recorrer, el de el resto de las piezas que componen El Pueblo Olvidado, lo haré con un placer inmenso, indescriptible. Quiero ir viendo como de nuevo se irán formando las nuevas piezas, como de nuevo habrán coincidencias, similitudes con la vida con las situaciones que me rodean.
Aún no sé cómo ni cuándo terminará este proyecto yo me dejo llevar, sigo caminando, hacia unas metas que tengo claras pero los obstáculos son múltiples, impredecibles , hasta ahora, los he ido salvando todos, cuando uno cree en lo que hace seguro que el sendero le llevará a su objetivo.
Un saludo muy grande a Budapest y París. Gracias por enseñarnos tantas cosas.
viernes, 10 de julio de 2009
10 de julio de 2009
La recta final de la primera fase.
Me acerco al final. Ya por fin termino las diez primeras piezas.
En los últimos días he hablado con gente que han podido ver parte de los primeros trabajos del Sahara y los que ahora me dispongo a terminar. Creo que a lo largo de este blog he explicado en varias ocasiones lo que me encontré en el Sahara y porque al final he decidido acabar el trabajo de esta forma.
Decía, cuando era joven, que a lo largo de los tres viajes que he realizado a los campamentos me he encontrado mil historias que contar, cada vez nuevas, diferentes. Mi primer viaje me llevó a realizar las primeras cinco piezas, las cuales se pudieron ver en Merkarte 2008, tres de ellas desde entonces duermen en otros hogares, lejos de casa, pero en buenas manos y con muy buenas vibraciones por parte del autor. Esa visión reflejaba lo primero que encontré en el Sahara, comenzaba a conocer a los Saharauis y su situación, necesitaba denunciar, reflejar lo que encontré, lo que había pero se ocultaba tras sonrisas, abrazos y arena. Mis otras dos visitas me dieron nuevas visiones, tomé la situación de otra manera, desde dentro, en la piel. Ahí decidí como enfocar el trabajo, ¿qué es lo que encontré en el desierto?, una sociedad con mayúsculas, autosuficiente como sociedad pero deficiente en justicia exterior, carente de su lugar en el mundo, gente que busca una misma meta, la libertad.
Con El Pueblo Olvidado quiero que todo el mundo sepa que existen, que a pesar de todo están ahí, no podemos ignorarlos.
Aún más, no reclaman nada que no les corresponda. Solo quieren volver a ver el mar.
Y volviendo a las piezas, ya están casi listas, preparo el embalaje y en una semanita dormirán en su nueva casa, el TEA.


Me acerco al final. Ya por fin termino las diez primeras piezas.
En los últimos días he hablado con gente que han podido ver parte de los primeros trabajos del Sahara y los que ahora me dispongo a terminar. Creo que a lo largo de este blog he explicado en varias ocasiones lo que me encontré en el Sahara y porque al final he decidido acabar el trabajo de esta forma.
Decía, cuando era joven, que a lo largo de los tres viajes que he realizado a los campamentos me he encontrado mil historias que contar, cada vez nuevas, diferentes. Mi primer viaje me llevó a realizar las primeras cinco piezas, las cuales se pudieron ver en Merkarte 2008, tres de ellas desde entonces duermen en otros hogares, lejos de casa, pero en buenas manos y con muy buenas vibraciones por parte del autor. Esa visión reflejaba lo primero que encontré en el Sahara, comenzaba a conocer a los Saharauis y su situación, necesitaba denunciar, reflejar lo que encontré, lo que había pero se ocultaba tras sonrisas, abrazos y arena. Mis otras dos visitas me dieron nuevas visiones, tomé la situación de otra manera, desde dentro, en la piel. Ahí decidí como enfocar el trabajo, ¿qué es lo que encontré en el desierto?, una sociedad con mayúsculas, autosuficiente como sociedad pero deficiente en justicia exterior, carente de su lugar en el mundo, gente que busca una misma meta, la libertad.
Con El Pueblo Olvidado quiero que todo el mundo sepa que existen, que a pesar de todo están ahí, no podemos ignorarlos.
Aún más, no reclaman nada que no les corresponda. Solo quieren volver a ver el mar.
Y volviendo a las piezas, ya están casi listas, preparo el embalaje y en una semanita dormirán en su nueva casa, el TEA.
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martes, 2 de junio de 2009
2 de junio de 2009
Con las imágenes seleccionadas y con los moldes terminados esta semana ya he comenzado con los vaciados. Van saliendo, a su ritmo. Es como hacer... no sé, como escribir en un grano de arroz, jajajaja. No, no, es como.... ¿han hecho alguna vez una operación de cirugía?, yo tampoco. Pero me imagino algo similar, no te puede faltar nada, tienes que tenerlo todo bien calculado, al milímetro: guantes, mascarilla, ( si ya decía yo que se parecía a una operación ), báscula, separadores ( cada vez se asemeja más), las piezas preparadas y el líquido elemento, en este caso la resina.
Lo peor que llevo es el tiempo de espera, entre capa y capa de resina hay que esperar entre media hora y tres cuartos, tic, tac, tic, tac.... y yo allí, sentado, de pie, haciendo el pino, mirando la calle, mirando las montañas, ¿ qué pensarán todas las personas ajenas que me ven?, un loco más, todo el día de una lado a otro, aparentemente sin hacer nada, esperando. ¡Esperando!, esto me suena, me recuerda algo, esperar ¿quién espera desespera?. Yo sé de un pueblo que lleva esperando mucho tiempo, olvidado, como el mío, el de mi proyecto, el que ronda en mi mente, el que me cuenta mil cosas sin decir nada, esperando.
Y yo seguiré ahí más días, más horas, más minutos y más segundos que nadie.
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viernes, 8 de mayo de 2009
8 de mayo de 2009
Varios acontecimientos importantes han sucedido desde la última entrada, aquella fue escrita a mí llegada del Sahara, por tercera vez, ahora, con un pequeño espacio de tiempo he tenido la oportunidad para reflexionar y poder contar como sigue la situación, la del pueblo Saharaui.
Mi última visita a los campamentos la realicé entre el 5 y el 11 de abril. Fue diferente, emocionante, reveladora. De nuevo fui con la productora Ríos TV, con Santi y dos nuevos compañeros, Jacky y Willy. Nos alojaron en la Escuela 27 de Febrero, que es un pequeño campamento cerca de Rabuni donde vive el Presidente, algunos parlamentarios, ministros y alrededor de 5000 personas. Este campamento en principio fue creado para acoger a la Escuela de Mujeres, con el tiempo fue creciendo y se trasladaron sus familias, hoy, excepto por la población, no difiere en mucho del resto de los campamentos. Bueno, esto no es cierto, ya que por su proximidad a Rabuni tiene acceso a la electricidad, algo que nosotros encontramos tan común para ellos es como un tesoro, una fuente de vida. Encuentras tiendas con casi todo, electrodomésticos pequeños, baratijas, ropas, artesanía, refrescos fríos, chocolate... y hasta hay un asador de pollos. El resto tiene la esencia del campamento, calles sin asfaltar, jaimas, casas de adobe y escasez de agua. Me llamó la atención mucho el no ver camellos por todas partes, días después nuestro amigo Salah me lo aclaró, estaban en zonas de pastos por las recientes lluvias que habían caído.
Otro detalle importante sucedió durante el viaje, a diferencia de las otras ocasiones que siempre viajé de noche hasta Tindouf, esta vez lo hicimos de día, la vista del desierto desde el aire es un espectáculo impresionante, de lo más increíble que he visto, los colores, los matices, las texturas, todo era nuevo.
El viaje transcurrió con normalidad, entrevistamos en esta ocasión al Presidente de la RASD, al Ministro de información, al Primer Ministro, a varios parlamentarios Saharauis en la Unión Africana ( integrada por 53 países de África y que acoge a una población cercana a los mil millones de habitantes ). También pudimos visitar lugares tan singulares como el Museo de la Guerra, donde se expone material militar incautado a los marroquíes durante la guerra. Rodamos los exteriores de la cárcel donde se encontraban los prisioneros marroquíes durante su cautiverio hasta 2005. Excombatientes, civiles, militares... testimonios todos conmovedores que dan una dimensión de lo que ha supuesto y supone este conflicto actualmente para la población Saharaui.
El viernes antes de volver nos desplazamos hasta el "Muro de la Vergüenza", 2700 km desde el sur de Marruecos al norte de Mauritania que divide a la RASD por la mitad, como una herida que jamás se cierra. Esta ha sido una de las experiencias más emocionantes y arriesgadas de mi vida:
- Partimos a las seis de la mañana rumbo al Muro, en el primer punto de reunión había ya cientos de personas esperando la travesía, el motivo de la concentración era una marcha pacífica que se iba a realizar en el Muro, organizada por la Columna de los Mil y la Asociación de Mujeres Saharauis, reunieron a más de 2500 personas de diferentes nacionalidades, españoles, franceses, italianos, portugueses y canarios. Fuimos de los primeros en llegar ya que a nuestro chófer le encanta pisarle ( muy común en los Saharauis).

La vista del Muro para mí fue algo impresionante, además ya nos encontrábamos en territorio de la RASD, estaba pisando el Sahara Occidental, ante nosotros y perdiéndose a la vista de norte a sur, de izquierda a derecha, se levantaba el muro con alrededor de 10 metros de altura y calculo que un ancho de unos treinta o cuarenta metros, llenos de alambradas en su parte más cercana a nosotros y con diferentes fosos que se distinguían desde la distancia, el Muro no es una construcción de piedra o cemento, está hecho con palas mecánicas que amontonaron la tierra dándole una considerable altura, es en realidad un muro de tierra infranqueable. En un principio nos situamos a una distancia de unos 500 metros hasta que vimos unos vehículos que se encontraban más cerca, decidimos ir a esa posición, allí había varias televiones y cámaras rodando, nos bajamos y se encontraba un hombre caminando de un lado a otro mirando el suelo, "estaba buscando minas". Prudentemente nos fuimos acercando, o más bien me fui acercando poco a poco, siguiendo las rodaduras hechas por los coches, pensé que si habían minas y un coche había pasado sin problemas ese sería el camino para llegar lo más cerca posible. Iba con la cámara al hombro, rodando el Muro y el puesto militar marroquí que ya tenía solo a unos ciento cincuenta metros, de repente el señor que no dejaba de mirar al suelo se para y dice: "Una mina, aquí, no se acerquen", recogió varias piedras del entorno y las situó alrededor de la mina, yo seguí por la rodadura acercándome al Muro, llegué a estar a unos 100 metros, por prudencia no quise acercarme más, algunos cámaras llegaron a estar a unos 20 metros por delante de mí, en un campo minado, lleno de minas antipersona ( se calcula que a lo largo del Muro Marruecos ha colocado unos 5 millones de minas antipersona y anticarro, y el Gobierno de España sigue vendiendo armamento al país vecino, España ocupa el 8º lugar del mundo en venta de armamento ). De nuevo el "buscaminas" encuentra otra, esta vez muy cerca de donde yo estaba, a sólo dos metros. Rodé, fotografié y rápidamente me volví al coche.

Ya habían llegado los participantes de la marcha, estaban formando una columna horizontal que se extendía en varios kilómetros, se escuchaban gritos y cánticos, consignas por la libertad. Ondeaban banderas, de la RASD, de Francia, Italia, de Canarias con las siete estrellas verdes, era un espectáculo de fuerza y color. La marcha comenzó su andadura, se encontraban a un kilometro del Muro y su intención era acercarse a aproximadamente 500 metros. El puesto militar marroquí era visible, allí se veían los soldados apostados en las trincheras, como muñecos de plástico que no se movían, observaban y grababan con cámaras a los manifestantes.
En este punto tengo que decir que en el lugar no se encontraba ningún contingente militar Saharaui, no había soldados Saharauis en ninguna parte, representantes del Frente Polisario y de las ong´s que organizaban la marcha eran los responsables de esta marcha pacífica, tampoco en ningún momento se pudo ver a miembros de la MINURSO ( Misión de las naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental ) que en otras ocasiones se habían encontrado vigilando este tipo de protestas pacíficas.
La columna comenzó la marcha, miles de personas pidiendo la libertad del Sahara y el derribo del Muro que separa a un pueblo, que divide una nación. La columna avanzó hasta los 500 metros previstos, en este punto comienza a producirse algo difícil de explicar, no se podían parar, cientos de jóvenes Saharauis que estaban en la marcha no querían parar, estaban viendo su país, estaban delante de sus tierras y no podían pasar ¿ porqué no podían? , ¿cuándo iba a terminar este calvario de separación y sufrimiento?. Rompieron el primer cordón de seguridad. La marcha siguió avanzando con todos los participantes, se situaron a unos 200 metros del Muro, la organización los pudo parar de nuevo. Lo cánticos y las consignas seguían, cada vez con más fuerza, con más emoción. Una centena de jóvenes, supongo que movidos por la impotencia, se saltaron el cordón, entraron en el campo minado, ondeaban banderas de la RASD, gritaban, cogían piedras del suelo y las lanzaban contra los marroquíes, que impasibles ni se inmutaban, varios de los jóvenes milagrosamente llegaron hasta la alambrada, comenzaron a destruirla, a llevarse trozos de la misma como trofeos, las piedras seguían cayendo, las lanzaban con los turbantes a modo de ondas, la organización intentaba retenerlos, cuando agarraban a uno salía otro por otra esquina con una bandera, intentaban llegar al Muro, querían traspasarlo. Mientras grababa estas imágenes desde la retaguardia, yo sabía perfectamente que ese lugar estaba minado, lo había visto con mis propios ojos y no quería arriesgarme, comenzó a llenarme una emoción indescriptible, estaba en medio de la entifada Saharaui, esos jóvenes estaban llenos de rabia, emociones, ansias de libertad, todos ellos habían nacido en los campamentos, no entendían porqué su país sigue ocupado y nadie hace nada para evitarlo, ¿ Porqué?. Los entendía, me parecía un acto imprudente, temerario, pero los comprendía, compartía con ellos ese sentimiento de frustración.

Y cuando más efervescente estaba la protesta y a pesar de que los organizadores llevaban más de media hora intentando retirar a los jóvenes sucedió lo inevitable, se oyó una explosión seca y corta, una pequeña nube de humo se levantó entre los jóvenes que se esparcieron despavoridos, había estallado una mina, ahora quedaba ver cuáles habían sido las consecuencias. Dos ambulancias estaban cerca de nosotros , en unos minutos la rodearon decenas de personas y varios jóvenes traían en brazos a otro que tenía el pie destrozado, había sido la víctima no sólo de la mina que lo dejó invalido para el resto de su vida, sino también víctima de un conflicto que se prolonga por más de 33 años, víctima de la intolerancia e ignorancia de la comunidad internacional, víctima de una guerra silenciosa y víctima de sus justificadas ansias de libertad.
Mi última visita a los campamentos la realicé entre el 5 y el 11 de abril. Fue diferente, emocionante, reveladora. De nuevo fui con la productora Ríos TV, con Santi y dos nuevos compañeros, Jacky y Willy. Nos alojaron en la Escuela 27 de Febrero, que es un pequeño campamento cerca de Rabuni donde vive el Presidente, algunos parlamentarios, ministros y alrededor de 5000 personas. Este campamento en principio fue creado para acoger a la Escuela de Mujeres, con el tiempo fue creciendo y se trasladaron sus familias, hoy, excepto por la población, no difiere en mucho del resto de los campamentos. Bueno, esto no es cierto, ya que por su proximidad a Rabuni tiene acceso a la electricidad, algo que nosotros encontramos tan común para ellos es como un tesoro, una fuente de vida. Encuentras tiendas con casi todo, electrodomésticos pequeños, baratijas, ropas, artesanía, refrescos fríos, chocolate... y hasta hay un asador de pollos. El resto tiene la esencia del campamento, calles sin asfaltar, jaimas, casas de adobe y escasez de agua. Me llamó la atención mucho el no ver camellos por todas partes, días después nuestro amigo Salah me lo aclaró, estaban en zonas de pastos por las recientes lluvias que habían caído.
Otro detalle importante sucedió durante el viaje, a diferencia de las otras ocasiones que siempre viajé de noche hasta Tindouf, esta vez lo hicimos de día, la vista del desierto desde el aire es un espectáculo impresionante, de lo más increíble que he visto, los colores, los matices, las texturas, todo era nuevo.
El viaje transcurrió con normalidad, entrevistamos en esta ocasión al Presidente de la RASD, al Ministro de información, al Primer Ministro, a varios parlamentarios Saharauis en la Unión Africana ( integrada por 53 países de África y que acoge a una población cercana a los mil millones de habitantes ). También pudimos visitar lugares tan singulares como el Museo de la Guerra, donde se expone material militar incautado a los marroquíes durante la guerra. Rodamos los exteriores de la cárcel donde se encontraban los prisioneros marroquíes durante su cautiverio hasta 2005. Excombatientes, civiles, militares... testimonios todos conmovedores que dan una dimensión de lo que ha supuesto y supone este conflicto actualmente para la población Saharaui.
El viernes antes de volver nos desplazamos hasta el "Muro de la Vergüenza", 2700 km desde el sur de Marruecos al norte de Mauritania que divide a la RASD por la mitad, como una herida que jamás se cierra. Esta ha sido una de las experiencias más emocionantes y arriesgadas de mi vida:
- Partimos a las seis de la mañana rumbo al Muro, en el primer punto de reunión había ya cientos de personas esperando la travesía, el motivo de la concentración era una marcha pacífica que se iba a realizar en el Muro, organizada por la Columna de los Mil y la Asociación de Mujeres Saharauis, reunieron a más de 2500 personas de diferentes nacionalidades, españoles, franceses, italianos, portugueses y canarios. Fuimos de los primeros en llegar ya que a nuestro chófer le encanta pisarle ( muy común en los Saharauis).

La vista del Muro para mí fue algo impresionante, además ya nos encontrábamos en territorio de la RASD, estaba pisando el Sahara Occidental, ante nosotros y perdiéndose a la vista de norte a sur, de izquierda a derecha, se levantaba el muro con alrededor de 10 metros de altura y calculo que un ancho de unos treinta o cuarenta metros, llenos de alambradas en su parte más cercana a nosotros y con diferentes fosos que se distinguían desde la distancia, el Muro no es una construcción de piedra o cemento, está hecho con palas mecánicas que amontonaron la tierra dándole una considerable altura, es en realidad un muro de tierra infranqueable. En un principio nos situamos a una distancia de unos 500 metros hasta que vimos unos vehículos que se encontraban más cerca, decidimos ir a esa posición, allí había varias televiones y cámaras rodando, nos bajamos y se encontraba un hombre caminando de un lado a otro mirando el suelo, "estaba buscando minas". Prudentemente nos fuimos acercando, o más bien me fui acercando poco a poco, siguiendo las rodaduras hechas por los coches, pensé que si habían minas y un coche había pasado sin problemas ese sería el camino para llegar lo más cerca posible. Iba con la cámara al hombro, rodando el Muro y el puesto militar marroquí que ya tenía solo a unos ciento cincuenta metros, de repente el señor que no dejaba de mirar al suelo se para y dice: "Una mina, aquí, no se acerquen", recogió varias piedras del entorno y las situó alrededor de la mina, yo seguí por la rodadura acercándome al Muro, llegué a estar a unos 100 metros, por prudencia no quise acercarme más, algunos cámaras llegaron a estar a unos 20 metros por delante de mí, en un campo minado, lleno de minas antipersona ( se calcula que a lo largo del Muro Marruecos ha colocado unos 5 millones de minas antipersona y anticarro, y el Gobierno de España sigue vendiendo armamento al país vecino, España ocupa el 8º lugar del mundo en venta de armamento ). De nuevo el "buscaminas" encuentra otra, esta vez muy cerca de donde yo estaba, a sólo dos metros. Rodé, fotografié y rápidamente me volví al coche.

Ya habían llegado los participantes de la marcha, estaban formando una columna horizontal que se extendía en varios kilómetros, se escuchaban gritos y cánticos, consignas por la libertad. Ondeaban banderas, de la RASD, de Francia, Italia, de Canarias con las siete estrellas verdes, era un espectáculo de fuerza y color. La marcha comenzó su andadura, se encontraban a un kilometro del Muro y su intención era acercarse a aproximadamente 500 metros. El puesto militar marroquí era visible, allí se veían los soldados apostados en las trincheras, como muñecos de plástico que no se movían, observaban y grababan con cámaras a los manifestantes.
En este punto tengo que decir que en el lugar no se encontraba ningún contingente militar Saharaui, no había soldados Saharauis en ninguna parte, representantes del Frente Polisario y de las ong´s que organizaban la marcha eran los responsables de esta marcha pacífica, tampoco en ningún momento se pudo ver a miembros de la MINURSO ( Misión de las naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental ) que en otras ocasiones se habían encontrado vigilando este tipo de protestas pacíficas.
La columna comenzó la marcha, miles de personas pidiendo la libertad del Sahara y el derribo del Muro que separa a un pueblo, que divide una nación. La columna avanzó hasta los 500 metros previstos, en este punto comienza a producirse algo difícil de explicar, no se podían parar, cientos de jóvenes Saharauis que estaban en la marcha no querían parar, estaban viendo su país, estaban delante de sus tierras y no podían pasar ¿ porqué no podían? , ¿cuándo iba a terminar este calvario de separación y sufrimiento?. Rompieron el primer cordón de seguridad. La marcha siguió avanzando con todos los participantes, se situaron a unos 200 metros del Muro, la organización los pudo parar de nuevo. Lo cánticos y las consignas seguían, cada vez con más fuerza, con más emoción. Una centena de jóvenes, supongo que movidos por la impotencia, se saltaron el cordón, entraron en el campo minado, ondeaban banderas de la RASD, gritaban, cogían piedras del suelo y las lanzaban contra los marroquíes, que impasibles ni se inmutaban, varios de los jóvenes milagrosamente llegaron hasta la alambrada, comenzaron a destruirla, a llevarse trozos de la misma como trofeos, las piedras seguían cayendo, las lanzaban con los turbantes a modo de ondas, la organización intentaba retenerlos, cuando agarraban a uno salía otro por otra esquina con una bandera, intentaban llegar al Muro, querían traspasarlo. Mientras grababa estas imágenes desde la retaguardia, yo sabía perfectamente que ese lugar estaba minado, lo había visto con mis propios ojos y no quería arriesgarme, comenzó a llenarme una emoción indescriptible, estaba en medio de la entifada Saharaui, esos jóvenes estaban llenos de rabia, emociones, ansias de libertad, todos ellos habían nacido en los campamentos, no entendían porqué su país sigue ocupado y nadie hace nada para evitarlo, ¿ Porqué?. Los entendía, me parecía un acto imprudente, temerario, pero los comprendía, compartía con ellos ese sentimiento de frustración.

Y cuando más efervescente estaba la protesta y a pesar de que los organizadores llevaban más de media hora intentando retirar a los jóvenes sucedió lo inevitable, se oyó una explosión seca y corta, una pequeña nube de humo se levantó entre los jóvenes que se esparcieron despavoridos, había estallado una mina, ahora quedaba ver cuáles habían sido las consecuencias. Dos ambulancias estaban cerca de nosotros , en unos minutos la rodearon decenas de personas y varios jóvenes traían en brazos a otro que tenía el pie destrozado, había sido la víctima no sólo de la mina que lo dejó invalido para el resto de su vida, sino también víctima de un conflicto que se prolonga por más de 33 años, víctima de la intolerancia e ignorancia de la comunidad internacional, víctima de una guerra silenciosa y víctima de sus justificadas ansias de libertad.
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jueves, 16 de abril de 2009
16 de abril de 2009
¡Llueve en el Sahara!
El Land Rover atravesada a toda velocidad el campamento de El Aaiúm, nos detenemos de repente. -¡Desde aquí, rueda unas panorámicas!. A lo lejos distingo un pequeño remolino de arena que me llama la atención, lo ruedo. Minutos después, un viento huracanado nos azota sin compasión, de forma violenta. - ¡Todos al coche nos marchamos!. El viento cesa y tras de sí una suave y agradable cortina de agua lo va cubriendo todo, primero de forma suave, luego de forma continuada hasta convertirse en un repique de gotas sobre el coche, las jaimas y la arena, ¡llueve en el Sahara!
Pero esta no es la única lluvia que vi en el Sahara, hay otra, de un cariz muy diferente, esta vez la vi clara, como el agua.
De nuevo hay una tormenta a punto de estallar, están desesperados, la cuerda está muy tensa, se deshilacha. He visto la rabia, el odio, la desesperación, la frustración, la impotencia, la fuerza de la fe, la convicción de unos principios.
Creo que volverá a llover en el Sahara, pronto. Pero esta vez no nos gustará estar bajo el chaparrón y que las gotas bajen por nuestro rostro hasta tocar el suelo, esta vez, los extraños querremos estar lejos porque esa lluvia no es para la tierra.
El Land Rover atravesada a toda velocidad el campamento de El Aaiúm, nos detenemos de repente. -¡Desde aquí, rueda unas panorámicas!. A lo lejos distingo un pequeño remolino de arena que me llama la atención, lo ruedo. Minutos después, un viento huracanado nos azota sin compasión, de forma violenta. - ¡Todos al coche nos marchamos!. El viento cesa y tras de sí una suave y agradable cortina de agua lo va cubriendo todo, primero de forma suave, luego de forma continuada hasta convertirse en un repique de gotas sobre el coche, las jaimas y la arena, ¡llueve en el Sahara!
Pero esta no es la única lluvia que vi en el Sahara, hay otra, de un cariz muy diferente, esta vez la vi clara, como el agua.
De nuevo hay una tormenta a punto de estallar, están desesperados, la cuerda está muy tensa, se deshilacha. He visto la rabia, el odio, la desesperación, la frustración, la impotencia, la fuerza de la fe, la convicción de unos principios.
Creo que volverá a llover en el Sahara, pronto. Pero esta vez no nos gustará estar bajo el chaparrón y que las gotas bajen por nuestro rostro hasta tocar el suelo, esta vez, los extraños querremos estar lejos porque esa lluvia no es para la tierra.
miércoles, 11 de marzo de 2009
11 de marzo de 2009
Casi no llego.
He estado de "viaje", no, no muy lejos, en mi ordenador. Le he metido un gran empujón al proyecto, he finalizado la selección de imágenes y he comenzado el tratamiento. Es una labor muy cansada y la vista no me acompaña. ( ya sé lo que piensas Inmona ).
Pero las noticias son buenas, en una semanita comenzaré con los encapsulados, eso si que será un trabajo duro, pero voy organizado, creo, espero no tener problemas. Decía al principio que había estado de viaje porque realmente ha sido así, pero no de la forma física que todos entendemos al desplazarnos de un lugar a otro, sino de una forma más serena, más personal, solitaria. Todas estas horas que he estado delante del ordenador mirando cada imagen me venían cientos de recuerdos y de sensaciones que me hacían decantarme por una u otra fotografía, al final, creo que he hecho una selección de corazón, no he buscado poner las fotos más impactantes o impresionantes, he realizado este viaje de forma que pueda expresar lo que significan para mí los campamentos de refugiados, lo que me cuenta el pueblo saharaui y creo que ese objetivo lo cumpliré, en esta exposición, que se avecina, entenderán los campamentos desde mi punto de vista, desde la óptica personal de lo que han influido en mi vida, en mi forma de ver el mundo. No tengo más pretensiones, no quiero que mañana salgan a la calle con banderas de la Rasd gritando "Sahara Libre", eso ya va con cada uno. Pero si quiero que piensen un poco, es lo que he pretendido con todo el blog, que pensemos, que de una manera diferente se rompa ese bloqueo informativo que existe a nivel internacional para que no se conozca el problema del Sahara. Yo he sido el primero en aprender de esta experiencia, para toda la vida, inolvidable.
Sigo pues en mi camino, buscando contar historias, esta vez de arena y viento.


El próximo 4 de abril viajo de nuevo al los campamentos, esta vez será para continuar con el documental de Santi, nuevos compañeros de viaje.
Iremos a los territorios liberados, donde espero encontrar nuevas historias que contar.
He estado de "viaje", no, no muy lejos, en mi ordenador. Le he metido un gran empujón al proyecto, he finalizado la selección de imágenes y he comenzado el tratamiento. Es una labor muy cansada y la vista no me acompaña. ( ya sé lo que piensas Inmona ).
Pero las noticias son buenas, en una semanita comenzaré con los encapsulados, eso si que será un trabajo duro, pero voy organizado, creo, espero no tener problemas. Decía al principio que había estado de viaje porque realmente ha sido así, pero no de la forma física que todos entendemos al desplazarnos de un lugar a otro, sino de una forma más serena, más personal, solitaria. Todas estas horas que he estado delante del ordenador mirando cada imagen me venían cientos de recuerdos y de sensaciones que me hacían decantarme por una u otra fotografía, al final, creo que he hecho una selección de corazón, no he buscado poner las fotos más impactantes o impresionantes, he realizado este viaje de forma que pueda expresar lo que significan para mí los campamentos de refugiados, lo que me cuenta el pueblo saharaui y creo que ese objetivo lo cumpliré, en esta exposición, que se avecina, entenderán los campamentos desde mi punto de vista, desde la óptica personal de lo que han influido en mi vida, en mi forma de ver el mundo. No tengo más pretensiones, no quiero que mañana salgan a la calle con banderas de la Rasd gritando "Sahara Libre", eso ya va con cada uno. Pero si quiero que piensen un poco, es lo que he pretendido con todo el blog, que pensemos, que de una manera diferente se rompa ese bloqueo informativo que existe a nivel internacional para que no se conozca el problema del Sahara. Yo he sido el primero en aprender de esta experiencia, para toda la vida, inolvidable.
Sigo pues en mi camino, buscando contar historias, esta vez de arena y viento.


El próximo 4 de abril viajo de nuevo al los campamentos, esta vez será para continuar con el documental de Santi, nuevos compañeros de viaje.
Iremos a los territorios liberados, donde espero encontrar nuevas historias que contar.
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viernes, 6 de febrero de 2009
6 de febrero de 2009
Esta tarde me encontré con un amigo que estaba sentado en una terraza tomando algo, yo iba en el coche y paré justo a su lado. Desde la mesa me gritaba algo que para mí, con el ruido del tráfico y la vocecita de mi hija, era totalmente ininteligible, agudicé mi oído en en un momento dado pude entender la palabra Sahara, cuando la decía señalaba a dos personas que estaban sentadas con él. Entendí que esas personas habían visitado el Sahara recientemente, me miraron con cara de alegría y me saludaron con gran emoción. Tenían la cara que se le queda a uno cuando vuelve de los campamentos, una mezcla de excitación, alegría y nostalgia.
Ya queda menos para el Fisahara, y yo haré lo posible por ir de nuevo, no por el hecho de hacer más fotos, que por supuesto las haré, sino por estar entre ellos, sentir esa energía tan especial que desprenden los Saharauis. Es algo realmente emocionante, imperecedero. Les invito a todos a vivir la experiencia, vale la pena.
Yo sigo delante de la pantalla de mi ordenador descifrando el mensaje que me han dado, miles de imágenes, caras, cielos, jaimas, vida, color, todo está presente, está ahí contándome historias. Ha sido, o mejor dicho está siendo, un camino enriquecedor, amable. Cada rostro que amplío en la pantalla revela una mirada extraordinaria, como ya he dicho en otras ocasiones, unas veces llena de inocencia, otras de esperanza y otras de nostalgia, pero son miradas limpias, y sobre todo desesperadas.
En próximas entradas intentaré colgar algunos vídeos sobre el desarrollo de estas fases del trabajo, lo he intentado varias veces pero no lo logro así que seguiré investigando.
La vida nos pone mil regalos delante, debemos estar atentos a nuestro entorno, que es muy privilegiado, y ver más allá de lo que quieren que veamos, debemos estar atentos a las voces que se escuchan muy bajito, porque la mayoría de las veces son las más interesantes, en definitiva, nuestros sentidos están para que nosotros los usemos, no para que los usen por nosotros. El otro día, en unos de mis estados de letargo mental pensé: " Si fuésemos quienes éramos no seríamos quienes que somos". Me vino a la mente por motivo de ver a una "vieja" compañera del colegio, habían pasado más de 15 años sin verla, casi no la reconocía, pero era ella, con las experiencias que le han llevado a ser quién es hoy en día.
Ya queda menos para el Fisahara, y yo haré lo posible por ir de nuevo, no por el hecho de hacer más fotos, que por supuesto las haré, sino por estar entre ellos, sentir esa energía tan especial que desprenden los Saharauis. Es algo realmente emocionante, imperecedero. Les invito a todos a vivir la experiencia, vale la pena.
Yo sigo delante de la pantalla de mi ordenador descifrando el mensaje que me han dado, miles de imágenes, caras, cielos, jaimas, vida, color, todo está presente, está ahí contándome historias. Ha sido, o mejor dicho está siendo, un camino enriquecedor, amable. Cada rostro que amplío en la pantalla revela una mirada extraordinaria, como ya he dicho en otras ocasiones, unas veces llena de inocencia, otras de esperanza y otras de nostalgia, pero son miradas limpias, y sobre todo desesperadas.
En próximas entradas intentaré colgar algunos vídeos sobre el desarrollo de estas fases del trabajo, lo he intentado varias veces pero no lo logro así que seguiré investigando.
La vida nos pone mil regalos delante, debemos estar atentos a nuestro entorno, que es muy privilegiado, y ver más allá de lo que quieren que veamos, debemos estar atentos a las voces que se escuchan muy bajito, porque la mayoría de las veces son las más interesantes, en definitiva, nuestros sentidos están para que nosotros los usemos, no para que los usen por nosotros. El otro día, en unos de mis estados de letargo mental pensé: " Si fuésemos quienes éramos no seríamos quienes que somos". Me vino a la mente por motivo de ver a una "vieja" compañera del colegio, habían pasado más de 15 años sin verla, casi no la reconocía, pero era ella, con las experiencias que le han llevado a ser quién es hoy en día.
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domingo, 18 de enero de 2009
18 de enero de 2009
El fin de semana estuve viendo unas imágenes que rodé en mi primera visita al Sahara, algunas de ellas habían sido rodadas por Santi Ríos y no las había visto hasta entonces. Se veía nuestra llegada a Dajla en abril de 2007. Los primeros momentos en los que conocimos a la fabulosa familia Mohamed Salem, muy emotivo. Cuanto han cambiado los niños desde esas imágenes al año pasado y cuánto habrán cambiado hasta ahora, ya lo veré.
Es curioso, pero los niños han cambiado, sus caras, sus expresiones, pero hay algo que sigue igual y es la situación de los Saharauis, eso no ha cambiado nada, ni para mejor ni para peor, siguen igual, tal cual los dejamos, ¿ quizás no existan y solo los pongan ahí cuando va alguien a visitarlos?, para muchos sé que no existen, pero mientras haya aunque sea sólo una persona que sepa que están ahí será suficiente para que no se pierda su presencia, pero no solo es una, son muchas las personas que saben que los Saharauis existen, que son un pueblo libre, que son una sociedad íntegra con derechos, con todos los derechos; aunque ahora mismo en los tiempos que vivimos y lo que está sucediendo en Gaza uno se pregunta ¿ dónde están los derechos de los pueblos? y ¿porqué se permiten tremenda atrocidades?
En estos días buscaba semejanzas entre la situación de los Palestinos y la de los Saharuis y encontré muchas, son situaciones muy parecidas, casi idénticas, salvando algunas diferencias. Pero luego me fijaba en la repercusión que tienen diariamente las noticias que ocurren en Palestina y las que suceden en el Sahara, ahí se pierde la semejanza, me he dado cuenta que esto sólo sucede por el estado bélico que hay en Palestina, los Saharauis pasan casi inadvertidos porqué no se encuentran en guerra, espero que no sea ésta la única salida para que realmente tomen en serio su situación. llevan muchos años intentado volver a su tierra de una forma pacífica y digna de admiración, no dejemos que eso se estropee.
En estos días estoy ya comenzando a preparar las imágenes de El Pueblo Olvidado. Estoy disfrutando muchísimo descifrando en esos rostros un pasado lleno de historia y un futuro desbordado de esperanza.
Es curioso, pero los niños han cambiado, sus caras, sus expresiones, pero hay algo que sigue igual y es la situación de los Saharauis, eso no ha cambiado nada, ni para mejor ni para peor, siguen igual, tal cual los dejamos, ¿ quizás no existan y solo los pongan ahí cuando va alguien a visitarlos?, para muchos sé que no existen, pero mientras haya aunque sea sólo una persona que sepa que están ahí será suficiente para que no se pierda su presencia, pero no solo es una, son muchas las personas que saben que los Saharauis existen, que son un pueblo libre, que son una sociedad íntegra con derechos, con todos los derechos; aunque ahora mismo en los tiempos que vivimos y lo que está sucediendo en Gaza uno se pregunta ¿ dónde están los derechos de los pueblos? y ¿porqué se permiten tremenda atrocidades?
En estos días buscaba semejanzas entre la situación de los Palestinos y la de los Saharuis y encontré muchas, son situaciones muy parecidas, casi idénticas, salvando algunas diferencias. Pero luego me fijaba en la repercusión que tienen diariamente las noticias que ocurren en Palestina y las que suceden en el Sahara, ahí se pierde la semejanza, me he dado cuenta que esto sólo sucede por el estado bélico que hay en Palestina, los Saharauis pasan casi inadvertidos porqué no se encuentran en guerra, espero que no sea ésta la única salida para que realmente tomen en serio su situación. llevan muchos años intentado volver a su tierra de una forma pacífica y digna de admiración, no dejemos que eso se estropee.
En estos días estoy ya comenzando a preparar las imágenes de El Pueblo Olvidado. Estoy disfrutando muchísimo descifrando en esos rostros un pasado lleno de historia y un futuro desbordado de esperanza.
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miércoles, 31 de diciembre de 2008
31 de diciembre de 2008
Aprovecho los últimos instantes de este año 2008 para escribir este último texto.
Tanto para mí como para la gente que me rodea y me lee creo que ha sido un año interesante, en el que he, hemos, descubierto muchísimas cosas sobre el pueblo Saharaui. Nos hemos acercado un poco más a una realidad cruda y palpable que sufren miles de personas diariamente, sin importar si es navidad, si es invierno, verano, si llueve, si no lo hace, si hace calor o mucho calor.
Conocer a los Saharauis para mí ha sido una experiencia única, me ha cambiado en muchísimas cosas, en mi forma de ver el mundo, de ver la justicia y sobre todo de ver al ser humano. Me han enseñado a ver las dos caras de la moneda, la de la insolidaridad y olvido, por parte de la ONU, los países del primer mundo y las grandes potencias y la cara de la fe y creencia en unos principios, algo que cualquier ser humano debería de tener como uno de sus valores principales, el pueblo Saharaui me ha hecho volver a creer en el ser humano.
Ahora que nuestro pueblo está en fiestas y todo son gastos y despilfarro por todas partes deténganse un momento y piensen que está pasando ahora mismo en el Sahara, en los campamentos de refugiados, sabemos que es otra religión y otra cultura y evidentemente no celebran las mismas fiestas que nosotros, pero si celebran fiestas, aunque parezca mentira, ahí, perdidos en la hamada argelina son y existen como pueblo, con todas sus costumbres, celebraciones y desengaños, pero sobre todo tienen un deseo común, de todo un país, volver a su tierra, poder caminar por sus calles, bañarse en sus aguas y descansar bajo sus palmeras, recorrer sus dunas y perseguir sus nubes.

Yo no pararé, el año que viene y como dije al principio de este blog, terminaré mi proyecto "El pueblo olvidado", con él terminará este blog, concebido para un fin concreto, pero yo no pararé, seguiré conociendo a los Saharauis y seguramente seguiré escribiendo sobre ellos y como cada día, tendré mis pensamientos para ellos. Y volveré al Sahara, seguro, y volveré con mis cámaras, seguro, y volveré a retratar al abuelo, seguro, y no pararé de tomar fotografías porque ellos transmiten lo que yo quiero captar, porque emiten un sonido muy especial que retumba cada día entre duna y duna, el sonido de la libertad.
Tanto para mí como para la gente que me rodea y me lee creo que ha sido un año interesante, en el que he, hemos, descubierto muchísimas cosas sobre el pueblo Saharaui. Nos hemos acercado un poco más a una realidad cruda y palpable que sufren miles de personas diariamente, sin importar si es navidad, si es invierno, verano, si llueve, si no lo hace, si hace calor o mucho calor.
Conocer a los Saharauis para mí ha sido una experiencia única, me ha cambiado en muchísimas cosas, en mi forma de ver el mundo, de ver la justicia y sobre todo de ver al ser humano. Me han enseñado a ver las dos caras de la moneda, la de la insolidaridad y olvido, por parte de la ONU, los países del primer mundo y las grandes potencias y la cara de la fe y creencia en unos principios, algo que cualquier ser humano debería de tener como uno de sus valores principales, el pueblo Saharaui me ha hecho volver a creer en el ser humano.
Ahora que nuestro pueblo está en fiestas y todo son gastos y despilfarro por todas partes deténganse un momento y piensen que está pasando ahora mismo en el Sahara, en los campamentos de refugiados, sabemos que es otra religión y otra cultura y evidentemente no celebran las mismas fiestas que nosotros, pero si celebran fiestas, aunque parezca mentira, ahí, perdidos en la hamada argelina son y existen como pueblo, con todas sus costumbres, celebraciones y desengaños, pero sobre todo tienen un deseo común, de todo un país, volver a su tierra, poder caminar por sus calles, bañarse en sus aguas y descansar bajo sus palmeras, recorrer sus dunas y perseguir sus nubes.

Yo no pararé, el año que viene y como dije al principio de este blog, terminaré mi proyecto "El pueblo olvidado", con él terminará este blog, concebido para un fin concreto, pero yo no pararé, seguiré conociendo a los Saharauis y seguramente seguiré escribiendo sobre ellos y como cada día, tendré mis pensamientos para ellos. Y volveré al Sahara, seguro, y volveré con mis cámaras, seguro, y volveré a retratar al abuelo, seguro, y no pararé de tomar fotografías porque ellos transmiten lo que yo quiero captar, porque emiten un sonido muy especial que retumba cada día entre duna y duna, el sonido de la libertad.
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sábado, 29 de noviembre de 2008
29 de noviembre de 2008
Pasó noviembre. Ya comienzo a modelar lo que será "El Pueblo Olvidado", como dice Salva, a darle forma a esos granos de arena que se pegaron a mi objetivo cuando estaba en el desierto.
Con el paso de los meses he ido imaginándome como sería el resultado final, a pesar de tener una idea muy definida en cuanto a formas, aún no sé que dará esto de sí. Si sé que dará fruto, ya lo ha dado; alegrías, experiencias inolvidables, amigos para siempre.
El desierto hace amigos. Cualquiera se haría amigo de un Saharaui. En el desierto o en el mar.
No sé si yo tengo facilidad para hacer amigos, si sé que los he hecho, muchos me han durado "toda la vida", con otros tengo temporadas, otros son recientes, creo cuando uno conoce a alguien ya sabe desde el principio si será tú amigo para toda la vida. Podrán pasar años, pero los de verdad son años sin números, en vez de días son segundos, en vez de meses minutos. No es lo mismo que los amigos de la escuela, aunque yo presumo de tener uno desde el colegio, que a pesar de estar ahora algo separados mañana lo veo y es como si hubiese estado viviendo con él los últimos años, uno lo nota. El resto con el paso del tiempo serán conocidos, parte de las experiencias que te han modelado como persona.
¿Qué harías cuando un amigo lo está pasando mal?, pero mal de verdad, intentar ayudar, por lo menos aliviar ese sufrimiento. Cada día pienso en el Sahara. Hay cosas que no puedo dejar de hacer todos los días, una de ellas es hacer fotos, no puedo vivir un día sin apretar el botón de mi cámara, no puedo. Cada día también me acuerdo de Dajla, ¿qué estará haciendo Mariam ahora con su bebé?, ¿seguirá Soukaina trabajando en protocolo?, ¿cuánto habrán crecido Mulay y Geyla? ¿controlará su carácter Mamía?. Las dificultades te enseñan a ser solidario, a agruparte en tú entorno a persistir en tus ideales.
Hace unos días escuchaba una propuesta para la solución del conflicto del Sahara, no es una idea nueva, pero con la ilusión que la presentan puede ser interesante, proponen dividir el Sahara en dos partes, una , sur, declarándose como país independiente, donde los Saharauis podrían disfrutar de su territorio autónomo como país, con su bandera bien alta. La otra, norte, pasaría a ser autonomía de Marruecos hasta la realización de un referéndum de autodeterminación. Una vez más un país dividido, pero quizás una solución interesante para acabar con gran parte del sufrimiento, el tiempo dirá.

Yo sigo, metido con mis fotografías, intentando descifrar quién es y a dónde va el pueblo Saharaui, el pueblo Olvidado.
Con el paso de los meses he ido imaginándome como sería el resultado final, a pesar de tener una idea muy definida en cuanto a formas, aún no sé que dará esto de sí. Si sé que dará fruto, ya lo ha dado; alegrías, experiencias inolvidables, amigos para siempre.
El desierto hace amigos. Cualquiera se haría amigo de un Saharaui. En el desierto o en el mar.
No sé si yo tengo facilidad para hacer amigos, si sé que los he hecho, muchos me han durado "toda la vida", con otros tengo temporadas, otros son recientes, creo cuando uno conoce a alguien ya sabe desde el principio si será tú amigo para toda la vida. Podrán pasar años, pero los de verdad son años sin números, en vez de días son segundos, en vez de meses minutos. No es lo mismo que los amigos de la escuela, aunque yo presumo de tener uno desde el colegio, que a pesar de estar ahora algo separados mañana lo veo y es como si hubiese estado viviendo con él los últimos años, uno lo nota. El resto con el paso del tiempo serán conocidos, parte de las experiencias que te han modelado como persona.
¿Qué harías cuando un amigo lo está pasando mal?, pero mal de verdad, intentar ayudar, por lo menos aliviar ese sufrimiento. Cada día pienso en el Sahara. Hay cosas que no puedo dejar de hacer todos los días, una de ellas es hacer fotos, no puedo vivir un día sin apretar el botón de mi cámara, no puedo. Cada día también me acuerdo de Dajla, ¿qué estará haciendo Mariam ahora con su bebé?, ¿seguirá Soukaina trabajando en protocolo?, ¿cuánto habrán crecido Mulay y Geyla? ¿controlará su carácter Mamía?. Las dificultades te enseñan a ser solidario, a agruparte en tú entorno a persistir en tus ideales.
Hace unos días escuchaba una propuesta para la solución del conflicto del Sahara, no es una idea nueva, pero con la ilusión que la presentan puede ser interesante, proponen dividir el Sahara en dos partes, una , sur, declarándose como país independiente, donde los Saharauis podrían disfrutar de su territorio autónomo como país, con su bandera bien alta. La otra, norte, pasaría a ser autonomía de Marruecos hasta la realización de un referéndum de autodeterminación. Una vez más un país dividido, pero quizás una solución interesante para acabar con gran parte del sufrimiento, el tiempo dirá.

Yo sigo, metido con mis fotografías, intentando descifrar quién es y a dónde va el pueblo Saharaui, el pueblo Olvidado.
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martes, 21 de octubre de 2008
21 de octubre de 2008

Qué difícil es vivir en el desierto. Hace unos días leía una noticia en el periódico que contaba que unas inundaciones habían arrasado algunos de los campamentos de refugiados en Tindouf. Es increíble sólo pensarlo. Ya los Saharauis no persiguen las nubes, las nubes van a ellos y los arrasan. Como ha cambiado el desierto.
Durante siglos han perseguido las nubes a lo largo de todo su territorio, sin mayores problemas. Ahora cada año les visitan las nubes y sin complacencia les dicen: "Aquí estamos, no vengan a buscarnos". Pero las nubes ya no son buenas, antes les daban pastos para sus animales, les daban agua para beber, ahora les dejan problemas y miseria. Cada año se repite la misma historia, pero ya no es la historia de siempre, es otra, la del exilio. Esta es muy distinta a la que cuentan los abuelos, en ellas no hay nómadas, no hay largos viajes, no hay alegría. El desierto ha cambiado mucho. Echa de menos a los Saharauis.
Pero el Sahara no es conformista. No quiere ser pisoteado, no quiere llenarse de minas, no quiere que sus habitantes sean infelices. Quiere que todo vuelva a ser como antes, como hace 33 años, bueno, no, mejor como hace 127 años, cuando los españoles aún no habían puesto un pie encima.
Pero la justicia no es justa, o no ha querido serlo. Se siguen oyendo voces que no respetan la legalidad internacional, esas voces se perderán en el desierto. Sólo hay un grito que retumba en las arenas, que retumba dentro de cada uno de nosotros, es el clamor de la libertad. Creo que no es tan difícil, sólo hay que cumplir unas resoluciones, sólo hay que leer unos dictámenes.
Cada día, después de rezar hacia el este, los Saharauis miran hacia el oeste, hacia su tierra y vuelven a decir unas palabras, son susurros pero seguro que el desierto los recibe como gritos de libertad.
viernes, 3 de octubre de 2008
3 de octubre de 2008
Hola de nuevo.
Llevaba unas semanas sin escribir, y no es que no tenga nada que contar. Me he tomado unos días para trabajar en unas piezas que llevan mucho trabajo.
El blog va a dar hoy pequeño giro, desde que comencé a escribir en junio he intentado mantenerme al margen de la situación política que vive el pueblo Saharaui, he llegado a la conclusión de que es imposible, no obstante es un problema político. Al fin y al cabo uno tiene que tomar partido por una causa o situación, yo siempre estaré al lado del oprimido. En este caso es muy cercano, conozco su realidad de primera mano, sin pasar por el filtro ineludible de la prensa. Mi situación ahora es ambigua, por un lado mi visión como artista me lleva a expresar ciertas emociones por medio de mis obras, por otro lado está mi obligación como ciudadano, como persona que no es otra que dar a conocer lo que está sucediendo, que como dice mi amigo José Antonio todo el mundo conoce algo del tema pero realmente no saben lo que está sucediendo. Para terminar esta parte e ir a lo mío les invito a visitar una página web donde si queréis tenéis toda la información y noticias diarias: www.saharalibre.es
Ahora hablamos de arte, o por lo menos de cosas que voy haciendo, que me surgen y que ahí están, aún no sé para qué pero ahí están.

Esta pieza la acabo de terminar, el día 1 por la mañana. Me ha llevado unas dos semanas realizarla físicamente, pero otras más darle en mi imaginación la forma que se puede ver. La he imaginado y se ha convertido en algo real. No forma parte del proyecto El Pueblo Olvidado, por lo menos de la exposición, o eso creo. Cuando uno se mete a desarrollar un proyecto no sabe ni cuando empieza , ni como se desarrolla ni cuál será el resultado final. El camino de un proyecto ¿es un camino recto?, no, no creo en las líneas que marcan un camino. Recuerdo que de pequeño había una especie de test que se le hacía a los niños sobre diferentes formas y figuras para determinar lo que veían en ellos y como resolver ciertos problemas, sería para mostrarnos que no solo hay un punto de vista de las cosas y que los límites, dentro de las reglas, están para saltárselos; había uno en especial que consistía e unir nueve puntos dispuestos en tres columnas de tres, pero había que unirlos con cuatro líneas y sin levantar el bolígrafo del papel, a mí me gustaba especialmente, lo resolví a la primera.

Esto me enseñó a ver las cosas un poco más allá, como si las viese desde arriba o escondido a través de una ventana, creo que es una buena técnica para resolver muchos problemas que nos surgen a diario y que se nos vienen encima pero que tienen una solución sencilla.
Pero.... ¿esto qué es una página de autoayuda o de arte?. Vamos a lo nuestro..... Sí, ya lo tengo la pieza del cubo, ésta es, la he titulado "las cinco caras del viento", está compuesta por la pieza en sí, que es un encapsulado en resina, y una base negra sobre la que va la pieza principal. La razón de que sea un cubo pues es para mostrar las distintas caras que tiene una situación, desde cualquier punto de vista, incluso desde arriba, veremos algo que nos hablará de los Saharauis, son retratos, es un acercamiento personal a éste pueblo, he intentado representar su sociedad, con viejos, adultos y niños. El encapsulado representa la situación que viven, ahí, en la hamada argelina, esperando, petrificándose como la resina. En la base también acompañan a cada lado una palabra que define la situación del pueblo Saharaui: "EXILIO - REFUGIADOS - OLVIDO - GUERRA Y MURO",
ésta última va en la parte superior de la base y queda tapada por la pieza, por lo que no se puede leer al ver la pieza, esto también quiere decir algo, representa el muro de la vergüenza que ha levantado Marruecos y que atraviesa todo el Sahara Occidental, desde Marruecos a Mauritania y que no tiene otro objetivo que el de oprimir al pueblo Saharaui, de separarlo, al poner la pieza encima simbolizo la fuerza y la firmeza que tienen los Saharauis en poder volver a su país.
Estas otras piezas, no sé si están terminadas aún o me queda algo por hacer en ellas, la primera fase, que es el encapsulado y en este caso los poemas de cinco poetas Saharauis escritos a mano sobre un soporte de madera. Las tenía en casa desde hace meses y en estos días animado por la nueva pieza me decidí a meterles mano y a terminarlas, por lo menos hasta ahora, quizás el camino que estoy siguiendo me lleve a darles un nuevo giro.



Creo que por hoy está bien. Después de varias semanas sin escribir esto es un buen atracón de palabras, de imágenes y de solidaridad.
Llevaba unas semanas sin escribir, y no es que no tenga nada que contar. Me he tomado unos días para trabajar en unas piezas que llevan mucho trabajo.
El blog va a dar hoy pequeño giro, desde que comencé a escribir en junio he intentado mantenerme al margen de la situación política que vive el pueblo Saharaui, he llegado a la conclusión de que es imposible, no obstante es un problema político. Al fin y al cabo uno tiene que tomar partido por una causa o situación, yo siempre estaré al lado del oprimido. En este caso es muy cercano, conozco su realidad de primera mano, sin pasar por el filtro ineludible de la prensa. Mi situación ahora es ambigua, por un lado mi visión como artista me lleva a expresar ciertas emociones por medio de mis obras, por otro lado está mi obligación como ciudadano, como persona que no es otra que dar a conocer lo que está sucediendo, que como dice mi amigo José Antonio todo el mundo conoce algo del tema pero realmente no saben lo que está sucediendo. Para terminar esta parte e ir a lo mío les invito a visitar una página web donde si queréis tenéis toda la información y noticias diarias: www.saharalibre.es
Ahora hablamos de arte, o por lo menos de cosas que voy haciendo, que me surgen y que ahí están, aún no sé para qué pero ahí están.

Esta pieza la acabo de terminar, el día 1 por la mañana. Me ha llevado unas dos semanas realizarla físicamente, pero otras más darle en mi imaginación la forma que se puede ver. La he imaginado y se ha convertido en algo real. No forma parte del proyecto El Pueblo Olvidado, por lo menos de la exposición, o eso creo. Cuando uno se mete a desarrollar un proyecto no sabe ni cuando empieza , ni como se desarrolla ni cuál será el resultado final. El camino de un proyecto ¿es un camino recto?, no, no creo en las líneas que marcan un camino. Recuerdo que de pequeño había una especie de test que se le hacía a los niños sobre diferentes formas y figuras para determinar lo que veían en ellos y como resolver ciertos problemas, sería para mostrarnos que no solo hay un punto de vista de las cosas y que los límites, dentro de las reglas, están para saltárselos; había uno en especial que consistía e unir nueve puntos dispuestos en tres columnas de tres, pero había que unirlos con cuatro líneas y sin levantar el bolígrafo del papel, a mí me gustaba especialmente, lo resolví a la primera.

Esto me enseñó a ver las cosas un poco más allá, como si las viese desde arriba o escondido a través de una ventana, creo que es una buena técnica para resolver muchos problemas que nos surgen a diario y que se nos vienen encima pero que tienen una solución sencilla.
Pero.... ¿esto qué es una página de autoayuda o de arte?. Vamos a lo nuestro..... Sí, ya lo tengo la pieza del cubo, ésta es, la he titulado "las cinco caras del viento", está compuesta por la pieza en sí, que es un encapsulado en resina, y una base negra sobre la que va la pieza principal. La razón de que sea un cubo pues es para mostrar las distintas caras que tiene una situación, desde cualquier punto de vista, incluso desde arriba, veremos algo que nos hablará de los Saharauis, son retratos, es un acercamiento personal a éste pueblo, he intentado representar su sociedad, con viejos, adultos y niños. El encapsulado representa la situación que viven, ahí, en la hamada argelina, esperando, petrificándose como la resina. En la base también acompañan a cada lado una palabra que define la situación del pueblo Saharaui: "EXILIO - REFUGIADOS - OLVIDO - GUERRA Y MURO",
ésta última va en la parte superior de la base y queda tapada por la pieza, por lo que no se puede leer al ver la pieza, esto también quiere decir algo, representa el muro de la vergüenza que ha levantado Marruecos y que atraviesa todo el Sahara Occidental, desde Marruecos a Mauritania y que no tiene otro objetivo que el de oprimir al pueblo Saharaui, de separarlo, al poner la pieza encima simbolizo la fuerza y la firmeza que tienen los Saharauis en poder volver a su país.Estas otras piezas, no sé si están terminadas aún o me queda algo por hacer en ellas, la primera fase, que es el encapsulado y en este caso los poemas de cinco poetas Saharauis escritos a mano sobre un soporte de madera. Las tenía en casa desde hace meses y en estos días animado por la nueva pieza me decidí a meterles mano y a terminarlas, por lo menos hasta ahora, quizás el camino que estoy siguiendo me lleve a darles un nuevo giro.



Creo que por hoy está bien. Después de varias semanas sin escribir esto es un buen atracón de palabras, de imágenes y de solidaridad.
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domingo, 14 de septiembre de 2008
14 de septiembre de 2008
Allí apareció, de nuevo, como la vez anterior, con las primeras luces del día.
Pero esta vez ya me sabía el guión, esta vez mis sensaciones fueron diferentes. No fue la impresión que me causó la primera vez, impactante, toda mi vida tendré esa imagen conmigo. Ahora no veía un campamento de refugiados, veía la ciudad de unos amigos, igual que cuando vas de vacaciones todos los veranos a un mismo lugar, miraba todo con unos ojos diferentes, con curiosidad y complacencia veía a mis amigos. Mis acompañantes del coche era la primera vez que visitaban un campamento de refugiados Saharauis y era curioso oír sus comentarios, ,los mismos que me hacía yo hace un año. "Mira con van vestidos", "Joder esas son las casas?", "Está lleno de cabras", " Mira, mira: un camello"...
Por mis pensamientos en esos momentos pasaron mil imágenes, mil recuerdos, mil historias. La vida en el exilio de cientos de personas, en medio de un desierto que han sabido dominar, que lo han hecho su compañero.
Bajamos de los land rovers. De nuevo aquella imagen, cientos de niños apiñados, de todas las edades, mirándonos con una alegría inmensa, un grupo de mujeres sentadas con sus melfas golpeadas por el viento dando a aquél paisaje amarillo un toque multicolor y la barrera de policías que no dejaban pasar a los niños. Yo bajé y rápidamente me puse a buscar a los niños de la familia, hacerlo con las mujeres sería imposible, ya que las melfas las cubren totalmente y encima llevan gafas de sol.
Encontré a Mamía, estaba grandísima, luego apareció Laila. Hice mis gestiones con la organización, necesitaba un grupo de cinco personas. Aquí es donde entran mis amigos malagueños. Les dije que se vinieran conmigo, que tenía la mejor familia Saharaui que hay, que iban a estar como en su casa, ni se lo pensaron, así entraron en la familia Mohamed Yasmina y Jóse, Sergio tenía su familia allí ya que tiene todos los veranos a una niña en acogida y son de Dajla así que se instaló con ellos, ¿con quién estaría mejor? en dos días se incorporaría Salamu que visitaba a su abuela en otro de los campamentos
Cuando nos metimos en el jeep para bajar a la casa yo casi que le iba indicando al conductor por donde tenía que ir, me conocía esa parte de Dajla como la palma de mi mano. Allí estaban todos, bajé y fui a buscar al abuelo, iba saludando a todo el mundo que me encontraba y allí apareció, con su porte atlético a los sesenta y nueve años, su turbante perfectamente encajado, sus piernas arqueadas y esa cara llena de arrugas que contaban cientos de historias. "Salam Aleikum", "Aleikum Salam" y un fuerte abrazo joder.
Que personaje. Al momento apareció Mariam, fue extraño, no sabía si abrazarla o besarla, las costumbres de los musulmanes todavía son un misterio para mí, al final le di un abrazo y que sea lo que Dios quiera, ella sonrió.
Nos instalaron en una de las casas de adobe. Allí empezó a llegar gente y a saludar, una docena de niños, todas las hermanas, algunos de los maridos y por fin llegó, el té. Mariam llegó con la bandejita del té, se me hizo la boca agua y le dije a mis compañeros: "Prepárense a alucinar con esto", no me refería al sabor del té, que es impresionante, sino a toda la ceremonia que lo envuelve, el arte con que lo hacen, el ritual que conlleva y el significado que tiene.
El planteamiento de éste viaje lo hice de forma que iba a disfrutar de cada momento, al ir a mi aire no tenía presión de ningún tipo, me paraba a hablar con todo el mundo, me invitaban a tomar té en muchas jaimas, iba a los pocas tiendas que hay y me ponía a hablar con los dueños, muchos de ellos hablaban español y yo no paraba de preguntarles sobre sus tierras, cómo eran sus vidas antes de 1975. Algunos tenían comercios, otros trabajaban en las minas de Bucrá, otros eran militares de Tropas Nómadas, era alucinante. Pero si hay algo que me impresionó mucho y que no había podido apreciar el año pasado fueron los rostros de las personas, sobre todo los mayores, esos ojos hundidos, rodeados de arrugas, escrutando mi interior y queriendo decir mil cosas. Ojos que miran el futuro queriendo recuperar el pasado.
No quiero seguir alargándome más, creo que todo lo que me falta por contar lo haré mejor con mis imágenes, con esa esperada exposición. Lo que si me gustaría es destacar algunas cosas que me resultaron interesantes en este viaje, y lo haré de forma muy esquemática, con frases cortas.
Conocí mientras caminaba por las polvorientas calles de Dajla a Mamud, 14 años, un perfecto español. Comenzamos a hablar y rápidamente conectamos, me dijo "¿A dónde vas?... Te acompaño". El tío es un líder, un niño pero con una mentalidad muy madura, hablaba de cualquier cosa, de la vida en los campamentos, lo duro que es estar ahí, de su país RASD, del antiguo líder guerrillero y ahora mártir El Uali. Caminé con él por varios lugares, fuimos a la escuela, al hospital, me llevó a un cementerio musulmán, no comprendía porqué quería hacer fotos en ese lugar, me dijo que no lo hiciera, así que sólo tomé dos fotos y seguimos camino, me gusta respetar las costumbres y creencias de la gente, aunque sólo sea un niño. Luego le pedí que me llevase a la parte alta de Dajla, había oído hablar de una zona en la que las dunas habían invadido parte del pueblo y la gente había tenido que abandonar las casas y trasladar las jaimas a un lugar más seguro. Allí nos sucedió algo interesante, por llamarlo de alguna forma.
Esta parte de Dajla está muy apartada del centro, se nota que es como una zona algo más deprimida dentro de la situación que viven los Saharauis en general, se notaba en la gente, en las casas y en la forma de comunicarse conmigo. Encontramos a un grupo de niños y tras hablar un poco con ellos nos fuimos, al momento empezó a caer sobre nosotros una lluvia de piedras, no hubo forma de disuadirlos, tuvimos que huir a la carrera.
El abuelo Mohamed me dejó conducir su viejo Land Rover, me decía que tenía un problema, le salía humo blanco por el tubo de escape, yo de listo le dije que había tenido uno igual en Tenerife, lo arranqué salí y a los 20 metros me quedé trancado en un banco de arena, todos los niños estaban descojonados y el abuelo jurando en árabe, jajaa. Al final saqué el coche y se lo dejé en su lugar con la promesa de buscarle en Tenerife un parlier nuevo. Me dijo Sukaina que era muy raro, que el abuelo me tenía que apreciar mucho ya que nunca le había dejado conducir su coche a nadie.
Me quedo también con el espíritu de Yasmina, Sergio, Salamu y Jóse son chicos de 19 años pero con una mentalidad increíble, solidarios, respetuosos y amigos.
El día en que ya nos íbamos el abuelo me mandó a buscar, me llevaron a su jaima y allí estaba sentado junto a su mujer, me dijo que me quería hacer unos regalos, me dio pulseras para Lina y Lara, unos collares y una alfombra roja preciosa, la abuela me llenó de colonia. Eternamente agradecido.
Y lo más destacable es el esfuerzo que está haciendo el pueblo Saharaui por su libertad. Esa lucha sin armas, con el uso del diálogo. con todos sus derechos de reclamar lo que les pertenece, con la imprudencia y abandono de los Gobiernos más poderosos, con la hipocresía de los mismos. Un pueblo, el Saharaui, que lucha por algo justo, no están pidiendo lo que no les pertenece, sólo lo que ha sido de ellos durante miles de años y que un mal paso de España los dejó sin nada, bueno sí con algo si, con guerras, exterminios, hambre, pobreza, discriminación, olvido y abandono.
Desde la conciencia de cada uno se debe hacer algo para dejar este mundo un poco mejor de como lo encontramos, como decía Baden Powell. Este blog es mi pequeña "arma" contra la injusticia, mi grano de arena.
Pero esta vez ya me sabía el guión, esta vez mis sensaciones fueron diferentes. No fue la impresión que me causó la primera vez, impactante, toda mi vida tendré esa imagen conmigo. Ahora no veía un campamento de refugiados, veía la ciudad de unos amigos, igual que cuando vas de vacaciones todos los veranos a un mismo lugar, miraba todo con unos ojos diferentes, con curiosidad y complacencia veía a mis amigos. Mis acompañantes del coche era la primera vez que visitaban un campamento de refugiados Saharauis y era curioso oír sus comentarios, ,los mismos que me hacía yo hace un año. "Mira con van vestidos", "Joder esas son las casas?", "Está lleno de cabras", " Mira, mira: un camello"...
Por mis pensamientos en esos momentos pasaron mil imágenes, mil recuerdos, mil historias. La vida en el exilio de cientos de personas, en medio de un desierto que han sabido dominar, que lo han hecho su compañero.Bajamos de los land rovers. De nuevo aquella imagen, cientos de niños apiñados, de todas las edades, mirándonos con una alegría inmensa, un grupo de mujeres sentadas con sus melfas golpeadas por el viento dando a aquél paisaje amarillo un toque multicolor y la barrera de policías que no dejaban pasar a los niños. Yo bajé y rápidamente me puse a buscar a los niños de la familia, hacerlo con las mujeres sería imposible, ya que las melfas las cubren totalmente y encima llevan gafas de sol.

Encontré a Mamía, estaba grandísima, luego apareció Laila. Hice mis gestiones con la organización, necesitaba un grupo de cinco personas. Aquí es donde entran mis amigos malagueños. Les dije que se vinieran conmigo, que tenía la mejor familia Saharaui que hay, que iban a estar como en su casa, ni se lo pensaron, así entraron en la familia Mohamed Yasmina y Jóse, Sergio tenía su familia allí ya que tiene todos los veranos a una niña en acogida y son de Dajla así que se instaló con ellos, ¿con quién estaría mejor? en dos días se incorporaría Salamu que visitaba a su abuela en otro de los campamentos
Cuando nos metimos en el jeep para bajar a la casa yo casi que le iba indicando al conductor por donde tenía que ir, me conocía esa parte de Dajla como la palma de mi mano. Allí estaban todos, bajé y fui a buscar al abuelo, iba saludando a todo el mundo que me encontraba y allí apareció, con su porte atlético a los sesenta y nueve años, su turbante perfectamente encajado, sus piernas arqueadas y esa cara llena de arrugas que contaban cientos de historias. "Salam Aleikum", "Aleikum Salam" y un fuerte abrazo joder.
Que personaje. Al momento apareció Mariam, fue extraño, no sabía si abrazarla o besarla, las costumbres de los musulmanes todavía son un misterio para mí, al final le di un abrazo y que sea lo que Dios quiera, ella sonrió.Nos instalaron en una de las casas de adobe. Allí empezó a llegar gente y a saludar, una docena de niños, todas las hermanas, algunos de los maridos y por fin llegó, el té. Mariam llegó con la bandejita del té, se me hizo la boca agua y le dije a mis compañeros: "Prepárense a alucinar con esto", no me refería al sabor del té, que es impresionante, sino a toda la ceremonia que lo envuelve, el arte con que lo hacen, el ritual que conlleva y el significado que tiene.
El planteamiento de éste viaje lo hice de forma que iba a disfrutar de cada momento, al ir a mi aire no tenía presión de ningún tipo, me paraba a hablar con todo el mundo, me invitaban a tomar té en muchas jaimas, iba a los pocas tiendas que hay y me ponía a hablar con los dueños, muchos de ellos hablaban español y yo no paraba de preguntarles sobre sus tierras, cómo eran sus vidas antes de 1975. Algunos tenían comercios, otros trabajaban en las minas de Bucrá, otros eran militares de Tropas Nómadas, era alucinante. Pero si hay algo que me impresionó mucho y que no había podido apreciar el año pasado fueron los rostros de las personas, sobre todo los mayores, esos ojos hundidos, rodeados de arrugas, escrutando mi interior y queriendo decir mil cosas. Ojos que miran el futuro queriendo recuperar el pasado.
No quiero seguir alargándome más, creo que todo lo que me falta por contar lo haré mejor con mis imágenes, con esa esperada exposición. Lo que si me gustaría es destacar algunas cosas que me resultaron interesantes en este viaje, y lo haré de forma muy esquemática, con frases cortas.
Conocí mientras caminaba por las polvorientas calles de Dajla a Mamud, 14 años, un perfecto español. Comenzamos a hablar y rápidamente conectamos, me dijo "¿A dónde vas?... Te acompaño". El tío es un líder, un niño pero con una mentalidad muy madura, hablaba de cualquier cosa, de la vida en los campamentos, lo duro que es estar ahí, de su país RASD, del antiguo líder guerrillero y ahora mártir El Uali. Caminé con él por varios lugares, fuimos a la escuela, al hospital, me llevó a un cementerio musulmán, no comprendía porqué quería hacer fotos en ese lugar, me dijo que no lo hiciera, así que sólo tomé dos fotos y seguimos camino, me gusta respetar las costumbres y creencias de la gente, aunque sólo sea un niño. Luego le pedí que me llevase a la parte alta de Dajla, había oído hablar de una zona en la que las dunas habían invadido parte del pueblo y la gente había tenido que abandonar las casas y trasladar las jaimas a un lugar más seguro. Allí nos sucedió algo interesante, por llamarlo de alguna forma.

Esta parte de Dajla está muy apartada del centro, se nota que es como una zona algo más deprimida dentro de la situación que viven los Saharauis en general, se notaba en la gente, en las casas y en la forma de comunicarse conmigo. Encontramos a un grupo de niños y tras hablar un poco con ellos nos fuimos, al momento empezó a caer sobre nosotros una lluvia de piedras, no hubo forma de disuadirlos, tuvimos que huir a la carrera.
El abuelo Mohamed me dejó conducir su viejo Land Rover, me decía que tenía un problema, le salía humo blanco por el tubo de escape, yo de listo le dije que había tenido uno igual en Tenerife, lo arranqué salí y a los 20 metros me quedé trancado en un banco de arena, todos los niños estaban descojonados y el abuelo jurando en árabe, jajaa. Al final saqué el coche y se lo dejé en su lugar con la promesa de buscarle en Tenerife un parlier nuevo. Me dijo Sukaina que era muy raro, que el abuelo me tenía que apreciar mucho ya que nunca le había dejado conducir su coche a nadie.
Me quedo también con el espíritu de Yasmina, Sergio, Salamu y Jóse son chicos de 19 años pero con una mentalidad increíble, solidarios, respetuosos y amigos.

El día en que ya nos íbamos el abuelo me mandó a buscar, me llevaron a su jaima y allí estaba sentado junto a su mujer, me dijo que me quería hacer unos regalos, me dio pulseras para Lina y Lara, unos collares y una alfombra roja preciosa, la abuela me llenó de colonia. Eternamente agradecido.
Y lo más destacable es el esfuerzo que está haciendo el pueblo Saharaui por su libertad. Esa lucha sin armas, con el uso del diálogo. con todos sus derechos de reclamar lo que les pertenece, con la imprudencia y abandono de los Gobiernos más poderosos, con la hipocresía de los mismos. Un pueblo, el Saharaui, que lucha por algo justo, no están pidiendo lo que no les pertenece, sólo lo que ha sido de ellos durante miles de años y que un mal paso de España los dejó sin nada, bueno sí con algo si, con guerras, exterminios, hambre, pobreza, discriminación, olvido y abandono.
Desde la conciencia de cada uno se debe hacer algo para dejar este mundo un poco mejor de como lo encontramos, como decía Baden Powell. Este blog es mi pequeña "arma" contra la injusticia, mi grano de arena.
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miércoles, 13 de agosto de 2008
13 de agosto de 2008
Al final salí ganando.
Fui al Sahara a trabajar y volví lleno de ilusión. No paraba de contarle a todo el mundo cómo había sido la experiencia, lo que estaba y está pasando con el pueblo saharaui. Como a pesar de todo están llenos de vida, de ilusión y esperanza. Sólo quieren volver a su tierra.
Cuando terminaba mi experiencia en Dajla, me quedo con un recuerdo muy especial. Conmovedor. Ya la noche se había cerrado sobre nosotros y el millón de estrellas había vuelto a asomarse en la inmensidad del desierto. Mientras todos charlaban en el interior de la jaima salí al exterior para respirar por última vez el agradable frescor que inundaba la noche, allí, me senté sobre la arena, aún tibia, miraba al cielo y pedía volver pronto a sentir una experiencia como ésta. Soukaina se acercó y me preguntó "¿Qué piensa David?", por un momento permanecí en silencio y al rato le dije, " no entiendo porque siguen aquí, el lugar es maravilloso, pero solo para nosotros que estamos una semana, no me imagino vivir siempre aquí, no hay nada" y Soukaina, con sus 19 años y la experiencia de toda su corta vida en el desierto me contesta " si estamos aquí es porque Alá así lo quiere, cuando deje de quererlo volveremos a nuestras casas". En ese momento me miró y sonrió, sin mediar palabra se puso a rezar sobre la arena sus oraciones diarias. Aquella imagen, un cielo con mil estrellas, una jaima en medio del desierto con murmullos de voces y una joven saharaui orando a su Dios se quedó conmigo para siempre. Me hizo ver lo diferentes que podemos ser y lo cerca que podemos sentirnos.
Fui al Sahara a trabajar y volví lleno de ilusión. No paraba de contarle a todo el mundo cómo había sido la experiencia, lo que estaba y está pasando con el pueblo saharaui. Como a pesar de todo están llenos de vida, de ilusión y esperanza. Sólo quieren volver a su tierra.
Cuando terminaba mi experiencia en Dajla, me quedo con un recuerdo muy especial. Conmovedor. Ya la noche se había cerrado sobre nosotros y el millón de estrellas había vuelto a asomarse en la inmensidad del desierto. Mientras todos charlaban en el interior de la jaima salí al exterior para respirar por última vez el agradable frescor que inundaba la noche, allí, me senté sobre la arena, aún tibia, miraba al cielo y pedía volver pronto a sentir una experiencia como ésta. Soukaina se acercó y me preguntó "¿Qué piensa David?", por un momento permanecí en silencio y al rato le dije, " no entiendo porque siguen aquí, el lugar es maravilloso, pero solo para nosotros que estamos una semana, no me imagino vivir siempre aquí, no hay nada" y Soukaina, con sus 19 años y la experiencia de toda su corta vida en el desierto me contesta " si estamos aquí es porque Alá así lo quiere, cuando deje de quererlo volveremos a nuestras casas". En ese momento me miró y sonrió, sin mediar palabra se puso a rezar sobre la arena sus oraciones diarias. Aquella imagen, un cielo con mil estrellas, una jaima en medio del desierto con murmullos de voces y una joven saharaui orando a su Dios se quedó conmigo para siempre. Me hizo ver lo diferentes que podemos ser y lo cerca que podemos sentirnos.
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viernes, 1 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
Aquellos primeros días en el desierto me parecieron muy excitantes. Cada acontecimiento, por común y rutinario que fuese para un saharaui, era para mí una nueva experiencia. Ir a ver los camellos, caminar hacia un lugar, el horizonte, que parecía estar siempre a la misma distancia, preparar el pan por la mañanas, tomar el té a todas horas, mirar como el viento lanzaba a una velocidad endiablada miles de granos de arena contra cualquier objeto. Todo era maravilloso.
Recuerdo con especial nostalgia aquella noche en la que Santi, David "Colombia" y yo decidimos aventurarnos hacia el exterior del campamento en una bóveda plagada de mil estrellas. Creo que ha sido el cielo más bonito e impresionante que he visto en mi vida, no cabían más estrellas sobre nosotros, al no tener referencias de montañas como en Tenerife, eran 180 grados de millones de luces. Como ha ocurrido a lo largo del tiempo, los tres amigos que caminaban por el desierto charlaban sobre lo maravillosa que era la vida y las experiencias que iban llenando nuestro camino por ella. Tampoco hay farolas en el desierto, ahora teníamos que volver, al girarnos todo era oscuridad, algunas de las casas de adobe tenían las luces encendidas, pero ¿cuál era la nuestra?, decidimos avanzar hacia el campamento. Por suerte uno de ellos había sido boina verde y se sabía orientar, incluso en la oscuridad, dando una lección magistral a mis compañeros los llevé hasta la misma puerta de nuestra jaima.
Y se me fue llenando el corazón. Y el pueblo saharaui se agarraba cada vez más fuerte. Conocimos infinidad de personas. En cada rincón venía alguien a saludarte "Hola , ¿cómo estás?, ¿eres de Sevilla?". Siempre hay una sonrisa amable en la que refugiarte, alguien con quién conversar sobre la antigua colonia española. Hombres y mujeres que vivían y trabajaban como españoles, como mis padres, gente que iba al cine ( cine Las Dunas en El Aaiúm ), que tenía sus negocios, que trabajaba en las minas de Fos Bucrá, que eran militares, eso sí nunca accedían a los puestos de oficiales reservados para los españoles, motivo que imagino no sentaría muy bien entre la población nativa, ya que era una forma como tantas otras de discriminación.
Cada vez que hablaba con algún viejo de El Aaiúm intentaba escudriñar entre sus palabras alguna referencia de algo que me pudiese recordar a a alguna de las historias de José Luís. Pero la perspectiva del saharaui es muy diferente, eran dos realidades similares pero paralelas.

Nuestros improvisados guías, los niños, ya tenían nombre Soukaina, Mamía, Gela, Mulay.... cuanto cariño desprenden. A cada instante te están cogiendo la mano, "Ven aquí, tú eres mí amigo", están siempre pendientes de que no te pierdas y a la menor ocasión los pequeños ya están trepando por tu espalda. Sus rostros deberían ser duros como el desierto, pero son dulces, amables, bondadosos y curiosos. Les encantaba ver fotos, me pedían a cada momento que sacase la foto de Lara para verla mil veces y decir "Que guapa!""¿cuándo viene a Dajla?". Se sentían muy orgullosos de acompañarnos, de ser nuestros guías, se ponían pavitos cuando nos cruzábamos con otros niños que no acompañaban a ningún extranjero, se te pegaban más, no sé si buscando protección o diciendo "Este es mi amigo", con certeza lo segundo.
Recuerdo con especial nostalgia aquella noche en la que Santi, David "Colombia" y yo decidimos aventurarnos hacia el exterior del campamento en una bóveda plagada de mil estrellas. Creo que ha sido el cielo más bonito e impresionante que he visto en mi vida, no cabían más estrellas sobre nosotros, al no tener referencias de montañas como en Tenerife, eran 180 grados de millones de luces. Como ha ocurrido a lo largo del tiempo, los tres amigos que caminaban por el desierto charlaban sobre lo maravillosa que era la vida y las experiencias que iban llenando nuestro camino por ella. Tampoco hay farolas en el desierto, ahora teníamos que volver, al girarnos todo era oscuridad, algunas de las casas de adobe tenían las luces encendidas, pero ¿cuál era la nuestra?, decidimos avanzar hacia el campamento. Por suerte uno de ellos había sido boina verde y se sabía orientar, incluso en la oscuridad, dando una lección magistral a mis compañeros los llevé hasta la misma puerta de nuestra jaima.
Y se me fue llenando el corazón. Y el pueblo saharaui se agarraba cada vez más fuerte. Conocimos infinidad de personas. En cada rincón venía alguien a saludarte "Hola , ¿cómo estás?, ¿eres de Sevilla?". Siempre hay una sonrisa amable en la que refugiarte, alguien con quién conversar sobre la antigua colonia española. Hombres y mujeres que vivían y trabajaban como españoles, como mis padres, gente que iba al cine ( cine Las Dunas en El Aaiúm ), que tenía sus negocios, que trabajaba en las minas de Fos Bucrá, que eran militares, eso sí nunca accedían a los puestos de oficiales reservados para los españoles, motivo que imagino no sentaría muy bien entre la población nativa, ya que era una forma como tantas otras de discriminación.
Cada vez que hablaba con algún viejo de El Aaiúm intentaba escudriñar entre sus palabras alguna referencia de algo que me pudiese recordar a a alguna de las historias de José Luís. Pero la perspectiva del saharaui es muy diferente, eran dos realidades similares pero paralelas.

Nuestros improvisados guías, los niños, ya tenían nombre Soukaina, Mamía, Gela, Mulay.... cuanto cariño desprenden. A cada instante te están cogiendo la mano, "Ven aquí, tú eres mí amigo", están siempre pendientes de que no te pierdas y a la menor ocasión los pequeños ya están trepando por tu espalda. Sus rostros deberían ser duros como el desierto, pero son dulces, amables, bondadosos y curiosos. Les encantaba ver fotos, me pedían a cada momento que sacase la foto de Lara para verla mil veces y decir "Que guapa!""¿cuándo viene a Dajla?". Se sentían muy orgullosos de acompañarnos, de ser nuestros guías, se ponían pavitos cuando nos cruzábamos con otros niños que no acompañaban a ningún extranjero, se te pegaban más, no sé si buscando protección o diciendo "Este es mi amigo", con certeza lo segundo.
jueves, 3 de julio de 2008
4 de julio de 2008
La llegada y la primera impresión.
Comenzaba a salir el sol en nuestro frente, cuando llevábamos más de cuatro horas dando botes por el medio del desierto, y digo dando botes porque fue así literalmente. La claridad del día ya comenzaba a iluminar el paisaje árido y vacío del desierto cuando tras una alta duna Mohamed frena el coche y dice "DAJLA!".
La impresión que tuve en ese momento no se me borrará de la retina en el resto de mi vida, Impresionaba, de repente, en medio de la nada aparecen miles de jaimas y pequeñas construcciones de adobe repartidas a lo largo de una explanada sin principio y si fin, la luz rojiza del amanecer ayudaba más a dar un aspecto de ciudad encantada. Ya nos habíamos alejado de las zonas urbanas de Tindouf y del resto de los campamentos afinados alrededor de Rabuni, la zona administrativa y de comunicaciones de la RASD, ahora nos enfrentábamos al campamento más desolado de todos en los que habitan los saharauis a 140 km de Rabuni.

La fila de Land Rovers que transportaban a los participantes del FISAHARA 2007, aminoró la marcha y en procesión ordenada comenzaron a internarse entre las jaimas. yo estaba pegado a la ventanilla mirando cada detalle para que no se me escapara nada, unos niños semidesnudos corriendo, un hombre achuchando a unas cabras para que salieran del corral, una mujer que se asoma entre las telas de la jaima y mira desconfiada a los recién llegados todo esto acompañado de una suave brisa que hacía que se movieran entre las construcciones y jaimas miles de papeles y plásticos. Las caras de aquellas personas se debatían entre la sonrisa y la desconfianza, por lo menos esa fue la impresión que me dio en un principio. Hasta que se detuvieron los vehículos pasaron aproximadamente 15 minutos con el mismo paisaje de gentes, caras, cabras, jaimas, niños y viento.
Nada más poner los pies en el suelo del desierto me agaché para coger una piedrecilla que ahora se encuentra en un lugar de mi casa que veo diariamente y me recuerda que los saharauis siguen viviendo aún en el desierto argelino. Símbolos, yo los uso mucho, me hacen recordar cosas y momentos. Después de estirar las piernas y levantar la cabeza vi que ya habían hecho lo mismo los ocupantes del resto de vehículos. Todos mirábamos con curiosidad lo que sucedía a nuestro alrededor. Unos policías contenían a una multitud de niños que se querían abalanzar sobre nosotros para pedirnos caramelos. Cubiertas por la sombra de una construcción de adobe pintada de blanco, que más tarde me enteraría que se trataba de una "madrassa" (escuela), se encontraban una treintena de mujeres envueltas por unas telas multicolores que resaltaban de forma llamativa con el monótono paisaje, las melfas (traje tradicional saharaui para la mujer). Miraban serias a diferencia de los niños que hacían lo imposible por traspasar la barrera que les imponían los policías , y cuando uno lo lograba era rápidamente llevado de nuevo a su ligar de origen, ahora , mientras escribo estas líneas se me asemeja esa situación un poco a la que vive el pueblo saharaui, separados de su libertad por un muro y los españoles sin hacer nada para impedirlo, mirando.
Allí fueron asignando a grupos de cuatro o cinco personas con una familia. Si alguien de los allí presentes pensaba que iba a encontrar un hotel o una pensión estaba muy equivocado, viviríamos como ellos, en jaimas y casas de adobe, comeríamos lo que ellos, carne de camello , viviríamos como ellos, bajo un sol abrasador, sin sombras, sin asfalto, sin lujos.
Comenzaba a salir el sol en nuestro frente, cuando llevábamos más de cuatro horas dando botes por el medio del desierto, y digo dando botes porque fue así literalmente. La claridad del día ya comenzaba a iluminar el paisaje árido y vacío del desierto cuando tras una alta duna Mohamed frena el coche y dice "DAJLA!".
La impresión que tuve en ese momento no se me borrará de la retina en el resto de mi vida, Impresionaba, de repente, en medio de la nada aparecen miles de jaimas y pequeñas construcciones de adobe repartidas a lo largo de una explanada sin principio y si fin, la luz rojiza del amanecer ayudaba más a dar un aspecto de ciudad encantada. Ya nos habíamos alejado de las zonas urbanas de Tindouf y del resto de los campamentos afinados alrededor de Rabuni, la zona administrativa y de comunicaciones de la RASD, ahora nos enfrentábamos al campamento más desolado de todos en los que habitan los saharauis a 140 km de Rabuni.

La fila de Land Rovers que transportaban a los participantes del FISAHARA 2007, aminoró la marcha y en procesión ordenada comenzaron a internarse entre las jaimas. yo estaba pegado a la ventanilla mirando cada detalle para que no se me escapara nada, unos niños semidesnudos corriendo, un hombre achuchando a unas cabras para que salieran del corral, una mujer que se asoma entre las telas de la jaima y mira desconfiada a los recién llegados todo esto acompañado de una suave brisa que hacía que se movieran entre las construcciones y jaimas miles de papeles y plásticos. Las caras de aquellas personas se debatían entre la sonrisa y la desconfianza, por lo menos esa fue la impresión que me dio en un principio. Hasta que se detuvieron los vehículos pasaron aproximadamente 15 minutos con el mismo paisaje de gentes, caras, cabras, jaimas, niños y viento.
Nada más poner los pies en el suelo del desierto me agaché para coger una piedrecilla que ahora se encuentra en un lugar de mi casa que veo diariamente y me recuerda que los saharauis siguen viviendo aún en el desierto argelino. Símbolos, yo los uso mucho, me hacen recordar cosas y momentos. Después de estirar las piernas y levantar la cabeza vi que ya habían hecho lo mismo los ocupantes del resto de vehículos. Todos mirábamos con curiosidad lo que sucedía a nuestro alrededor. Unos policías contenían a una multitud de niños que se querían abalanzar sobre nosotros para pedirnos caramelos. Cubiertas por la sombra de una construcción de adobe pintada de blanco, que más tarde me enteraría que se trataba de una "madrassa" (escuela), se encontraban una treintena de mujeres envueltas por unas telas multicolores que resaltaban de forma llamativa con el monótono paisaje, las melfas (traje tradicional saharaui para la mujer). Miraban serias a diferencia de los niños que hacían lo imposible por traspasar la barrera que les imponían los policías , y cuando uno lo lograba era rápidamente llevado de nuevo a su ligar de origen, ahora , mientras escribo estas líneas se me asemeja esa situación un poco a la que vive el pueblo saharaui, separados de su libertad por un muro y los españoles sin hacer nada para impedirlo, mirando.
Allí fueron asignando a grupos de cuatro o cinco personas con una familia. Si alguien de los allí presentes pensaba que iba a encontrar un hotel o una pensión estaba muy equivocado, viviríamos como ellos, en jaimas y casas de adobe, comeríamos lo que ellos, carne de camello , viviríamos como ellos, bajo un sol abrasador, sin sombras, sin asfalto, sin lujos.
viernes, 20 de junio de 2008
20 de junio de 2008
Por aquí estamos de nuevo.
Creo que ya es hora de que comience a hablar sobre mi experiencia en el Sahara.
(El Cabildo todavía no ha ingresado y no puedo empezar a trabajar, brrbrbrbrbrr)
Corría el año 2007 de nuestra era.......
Como todo, comienza de forma casual y con mucha ilusión. Me encontraba una tarde
en la productora Ríos TV, de Santi y Teo ( perdonen ustedes, los interesados, que utilice vuestros nombres de pila, pero la confianza da asco), y de repente me sueltan "Vete preparando las maletas que nos vamos al Sahara", yo, como siempre me apunto a todo desde el minuto uno. Junto a mí, había sido anunciado de lo mismo mi amigo, gran editor e infógrafo y "sonidista" David Betancur, conocido en su círculo cercano como "El Colombia", que por cierto también se apuntaría a un bombardeo.
Al principio mi reacción fue de viaje a lo desconocido, al medio del desierto y a un campamento de refugiados. Casi nada. Y además sin saber lo que nos íbamos a encontrar.
Los Saharauis, que poco sabemos de ellos, yo reconozco, no una ignorancia, pero si un gran olvido colectivo sobre la situación que viven los Saharauis hoy en día, o por lo menos en ese momento tenía un gran desconocimiento, ahora no soy un experto, pero conozco la situación en profundidad, me he informado durante el último año hasta el punto que Lina no para de repetirme que estoy obsesionado, quizás lo esté, pero es un tema que me atrapó, me enganchó de una manera muy fuerte desde el principio, sino pregúntenle a Tony que bastante le he comido la cabeza, pero a él le encanta, es un soñador, como yo.
Quiero contar tantas cosas que sé que me atropello y mezclo esto con lo otro y luego sale un popurrí que es lo que ustedes leen. Antes de comenzar a relatar el viaje me gustaría que leyesen esta carta que adjunte con el proyecto que me han premiado "El pueblo olvidado", de todas formas, aquí va el homenjae a mis compañeros en este primer viaje al campamento de refugiados de Dajla, Tindouf (Argelia).
Teodoro Ríos, Santiago Ríos, David Betancur y yo .......... los de la fila de delante eh!!!

Cuando tenía siete años descubrí en la librería de mi casa una revista de National Geographic que hasta entonces había pasado inadvertida para mí, al igual que el resto de los libros. Aquella vieja revista, que mi padre había traído de Nueva York cuando estuvo un año trabajando en esa ciudad, estaba fechada en junio de 1976. Para mí fue uno de los mejores descubrimientos que hice en muchos años entre aquellos cientos de libros que inundaban mi casa. La cogí con celo y me la lleve a mi habitación, pasear por aquellas páginas avivó, más si cabe, mis deseos de aventuras y viajes fantásticos. Al principio sólo pude aprovecharme de sus imágenes, ya que estaba editada en inglés, pero sentir lo que aquellos fotógrafos aventureros tenían que absorber en esos viajes sembró en mí una semilla que germinaría años más tardes cuando descubrí que yo sería capaz de manejar una cámara de fotos y quien sabe si algún día viajar a un lejano país y descargar mis carretes sobre todo lo que me rodeara.
Con el tiempo fui dejando que todo transcurriera de forma normal, mi primera cámara, me la regalaron en mi Primera Comunión y era una Kodak Instamatic. Con ella me convertí en el reportero oficial de mi barrio, fotografiaba todo lo que se movía, las calles de mi barrio en Candelaria, a nuestro equipo de fútbol, El Magdalena, a nuestras mascotas, en fin, que empecé a cogerle el gustillo a eso de apretar el botón, siempre, claro, hasta que mi padre me llamaba la atención por gastar tanta película.
Recuerdo las esperas interminables hasta que tres o cuatro días después de llevar el carrete al laboratorio llegaban a mí aquellas imágenes impresas en papel. Nos reuníamos todos en un coro mientras nos pasábamos las fotos y las comentábamos, creo que aquellas tardes han quedado en la retina de todos los niños de mi barrio, ahora adultos en sus mundos.
Estudié imagen y sonido y en esos momentos todo parecía endeble a mi alrededor. Yo no quería acabar como Antonio, el del laboratorio, sentado detrás de un mostrador esperando a que un mocoso viniese a revelar sus carretes. Yo creía que la fotografía se merecía algo mejor. Pero no fue hasta 1991 cuando me presté voluntario para colaborar con un acontecimiento novedoso que se celebraba en la isla. Ese año nació la Bienal Internacional de Fotografía, FOTONOVIEMBRE 1991. Y así llegó mi señal. Tener la oportunidad de conocer a fotógrafos como Alberto García-Álix, Humberto Rivas, Bernard Plossú y tantos otros que ocupan las primeras planas de la fotografía artística nacional e internacional fue todo un acontecimiento. La puerta se abrió de repente ante mí. Había encontrado la fórmula para hacer grande la fotografía. Ahora solo me quedaba llegar al nivel de estos maestros. La tarea no es fácil pero nos hemos puesto a ello.
Una vez que ya supe lo que quería hacer comencé un camino que aún sigo atravesando y del que no sé en que punto estoy, sólo sé que hay una dirección en la que caminar y yo camino.
Desde que se inventó la fotografía en 1826, han habido muchos cambios. Para mí siempre ha sido un arte, algo mágico, ver en el laboratorio como poco a poco va apareciendo una imagen sobre el papel es algo realmente increíble, sólo el que ha estado esperando pacientemente ese minuto y diez segundos en que empieza a dibujarse la imagen sabe la emoción que se siente en ese instante, y no sólo me ocurrió la primera vez que revelé una foto, sino que me pasó hasta la última. Y aunque la fotografía está al alcance de todos, al igual que unos pinceles y óleos para pintar sobre un lienzo, no es fácil hacer arte o contar algo con ella. Cuántas veces he oído “eso lo hace cualquiera” si, realmente cualquiera pude coger una cámara y disparar apretando el botón pero no cualquiera puede contarnos algo con una imagen y creo que en las últimas décadas esa ha sido la gran lucha de la fotografía y por fin se ha conseguido, ha cogido el prestigio que se merece y ya es considerada y bastante bien en cientos de galerías de arte en todo el mundo y ya son muchos los coleccionistas que compran imágenes.
Este es mi discurso sobre la fotografía y el arte. Creo que dentro de cada persona hay un artista que tiene alo que decir sólo hay que buscarlo y el día que menos pensemos estaremos contando algo, haciendo arte.
Yo, por si acaso, he dejado mi vieja revista de National Geographic en mi pequeña librería , quizás algún día mi hija la coja y sienta el caudal de vida que me transmitió a mí .
David Olivera.
Santa Cruz de Tenerife
17 de julio de 2007
Creo que ya es hora de que comience a hablar sobre mi experiencia en el Sahara.
(El Cabildo todavía no ha ingresado y no puedo empezar a trabajar, brrbrbrbrbrr)
Corría el año 2007 de nuestra era.......
Como todo, comienza de forma casual y con mucha ilusión. Me encontraba una tarde
en la productora Ríos TV, de Santi y Teo ( perdonen ustedes, los interesados, que utilice vuestros nombres de pila, pero la confianza da asco), y de repente me sueltan "Vete preparando las maletas que nos vamos al Sahara", yo, como siempre me apunto a todo desde el minuto uno. Junto a mí, había sido anunciado de lo mismo mi amigo, gran editor e infógrafo y "sonidista" David Betancur, conocido en su círculo cercano como "El Colombia", que por cierto también se apuntaría a un bombardeo.
Al principio mi reacción fue de viaje a lo desconocido, al medio del desierto y a un campamento de refugiados. Casi nada. Y además sin saber lo que nos íbamos a encontrar.
Los Saharauis, que poco sabemos de ellos, yo reconozco, no una ignorancia, pero si un gran olvido colectivo sobre la situación que viven los Saharauis hoy en día, o por lo menos en ese momento tenía un gran desconocimiento, ahora no soy un experto, pero conozco la situación en profundidad, me he informado durante el último año hasta el punto que Lina no para de repetirme que estoy obsesionado, quizás lo esté, pero es un tema que me atrapó, me enganchó de una manera muy fuerte desde el principio, sino pregúntenle a Tony que bastante le he comido la cabeza, pero a él le encanta, es un soñador, como yo.
Quiero contar tantas cosas que sé que me atropello y mezclo esto con lo otro y luego sale un popurrí que es lo que ustedes leen. Antes de comenzar a relatar el viaje me gustaría que leyesen esta carta que adjunte con el proyecto que me han premiado "El pueblo olvidado", de todas formas, aquí va el homenjae a mis compañeros en este primer viaje al campamento de refugiados de Dajla, Tindouf (Argelia).
Teodoro Ríos, Santiago Ríos, David Betancur y yo .......... los de la fila de delante eh!!!

Cuando tenía siete años descubrí en la librería de mi casa una revista de National Geographic que hasta entonces había pasado inadvertida para mí, al igual que el resto de los libros. Aquella vieja revista, que mi padre había traído de Nueva York cuando estuvo un año trabajando en esa ciudad, estaba fechada en junio de 1976. Para mí fue uno de los mejores descubrimientos que hice en muchos años entre aquellos cientos de libros que inundaban mi casa. La cogí con celo y me la lleve a mi habitación, pasear por aquellas páginas avivó, más si cabe, mis deseos de aventuras y viajes fantásticos. Al principio sólo pude aprovecharme de sus imágenes, ya que estaba editada en inglés, pero sentir lo que aquellos fotógrafos aventureros tenían que absorber en esos viajes sembró en mí una semilla que germinaría años más tardes cuando descubrí que yo sería capaz de manejar una cámara de fotos y quien sabe si algún día viajar a un lejano país y descargar mis carretes sobre todo lo que me rodeara.
Con el tiempo fui dejando que todo transcurriera de forma normal, mi primera cámara, me la regalaron en mi Primera Comunión y era una Kodak Instamatic. Con ella me convertí en el reportero oficial de mi barrio, fotografiaba todo lo que se movía, las calles de mi barrio en Candelaria, a nuestro equipo de fútbol, El Magdalena, a nuestras mascotas, en fin, que empecé a cogerle el gustillo a eso de apretar el botón, siempre, claro, hasta que mi padre me llamaba la atención por gastar tanta película.
Recuerdo las esperas interminables hasta que tres o cuatro días después de llevar el carrete al laboratorio llegaban a mí aquellas imágenes impresas en papel. Nos reuníamos todos en un coro mientras nos pasábamos las fotos y las comentábamos, creo que aquellas tardes han quedado en la retina de todos los niños de mi barrio, ahora adultos en sus mundos.
Estudié imagen y sonido y en esos momentos todo parecía endeble a mi alrededor. Yo no quería acabar como Antonio, el del laboratorio, sentado detrás de un mostrador esperando a que un mocoso viniese a revelar sus carretes. Yo creía que la fotografía se merecía algo mejor. Pero no fue hasta 1991 cuando me presté voluntario para colaborar con un acontecimiento novedoso que se celebraba en la isla. Ese año nació la Bienal Internacional de Fotografía, FOTONOVIEMBRE 1991. Y así llegó mi señal. Tener la oportunidad de conocer a fotógrafos como Alberto García-Álix, Humberto Rivas, Bernard Plossú y tantos otros que ocupan las primeras planas de la fotografía artística nacional e internacional fue todo un acontecimiento. La puerta se abrió de repente ante mí. Había encontrado la fórmula para hacer grande la fotografía. Ahora solo me quedaba llegar al nivel de estos maestros. La tarea no es fácil pero nos hemos puesto a ello.
Una vez que ya supe lo que quería hacer comencé un camino que aún sigo atravesando y del que no sé en que punto estoy, sólo sé que hay una dirección en la que caminar y yo camino.
Desde que se inventó la fotografía en 1826, han habido muchos cambios. Para mí siempre ha sido un arte, algo mágico, ver en el laboratorio como poco a poco va apareciendo una imagen sobre el papel es algo realmente increíble, sólo el que ha estado esperando pacientemente ese minuto y diez segundos en que empieza a dibujarse la imagen sabe la emoción que se siente en ese instante, y no sólo me ocurrió la primera vez que revelé una foto, sino que me pasó hasta la última. Y aunque la fotografía está al alcance de todos, al igual que unos pinceles y óleos para pintar sobre un lienzo, no es fácil hacer arte o contar algo con ella. Cuántas veces he oído “eso lo hace cualquiera” si, realmente cualquiera pude coger una cámara y disparar apretando el botón pero no cualquiera puede contarnos algo con una imagen y creo que en las últimas décadas esa ha sido la gran lucha de la fotografía y por fin se ha conseguido, ha cogido el prestigio que se merece y ya es considerada y bastante bien en cientos de galerías de arte en todo el mundo y ya son muchos los coleccionistas que compran imágenes.
Este es mi discurso sobre la fotografía y el arte. Creo que dentro de cada persona hay un artista que tiene alo que decir sólo hay que buscarlo y el día que menos pensemos estaremos contando algo, haciendo arte.
Yo, por si acaso, he dejado mi vieja revista de National Geographic en mi pequeña librería , quizás algún día mi hija la coja y sienta el caudal de vida que me transmitió a mí .
David Olivera.
Santa Cruz de Tenerife
17 de julio de 2007
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