martes, 21 de octubre de 2008

21 de octubre de 2008


Qué difícil es vivir en el desierto. Hace unos días leía una noticia en el periódico que contaba que unas inundaciones habían arrasado algunos de los campamentos de refugiados en Tindouf. Es increíble sólo pensarlo. Ya los Saharauis no persiguen las nubes, las nubes van a ellos y los arrasan. Como ha cambiado el desierto.
Durante siglos han perseguido las nubes a lo largo de todo su territorio, sin mayores problemas. Ahora cada año les visitan las nubes y sin complacencia les dicen: "Aquí estamos, no vengan a buscarnos". Pero las nubes ya no son buenas, antes les daban pastos para sus animales, les daban agua para beber, ahora les dejan problemas y miseria. Cada año se repite la misma historia, pero ya no es la historia de siempre, es otra, la del exilio. Esta es muy distinta a la que cuentan los abuelos, en ellas no hay nómadas, no hay largos viajes, no hay alegría. El desierto ha cambiado mucho. Echa de menos a los Saharauis.
Pero el Sahara no es conformista. No quiere ser pisoteado, no quiere llenarse de minas, no quiere que sus habitantes sean infelices. Quiere que todo vuelva a ser como antes, como hace 33 años, bueno, no, mejor como hace 127 años, cuando los españoles aún no habían puesto un pie encima.
Pero la justicia no es justa, o no ha querido serlo. Se siguen oyendo voces que no respetan la legalidad internacional, esas voces se perderán en el desierto. Sólo hay un grito que retumba en las arenas, que retumba dentro de cada uno de nosotros, es el clamor de la libertad. Creo que no es tan difícil, sólo hay que cumplir unas resoluciones, sólo hay que leer unos dictámenes.
Cada día, después de rezar hacia el este, los Saharauis miran hacia el oeste, hacia su tierra y vuelven a decir unas palabras, son susurros pero seguro que el desierto los recibe como gritos de libertad.

miércoles, 8 de octubre de 2008

8 de octubre de 2008

Varias personas conocidas me han preguntado por las imágenes que puse en el último texto, más bien querían saber de la técnica, ¿qué son los encapsulados en resina?. En las siguientes líneas voy a explicar en qué consiste y cómo llegué yo a ellos.

El que me conozca desde hace años sabrá que durante el año 1996 a 1999 tuve una empresa, Emede Creativos, junto a Marcos Lago, esa humilde empresa se dedicaba a realizar soportes publicitarios, esculturas en fibra de vidrio, carteles, maquetas, etc... Que años.... recuerdos... las noches enteras trabajando en el taller, las personas que conocimos, las experiencias que nos hicieron aprender y madurar, tantas cosas que no caben en las palabras.
Uno de los materiales con los que trabajábamos las esculturas de fibra de vidrio era la resina, el otro la fibra en sí. La resina existe en varias fórmulas, unas en poliéster, otras en epoxy y hoy en día otras en acrílico. Nosotros usábamos mucho las de poliéster, que eran las más baratas, eso sí, el olor que desprendían era insoportable y siempre había que usar máscaras. y así transcurrían nuestros días, rodeados de arte, en cada trabajo teníamos que poner mucho de cada uno, Marcos, por su experiencia y talento me enseñó muchísimo, y él imagino, habrá aprendido algo de mí, eso lo tendría que decir él, pero en su blog, jejeje.
En esos días yo no me dedicaba profesionalmente a la fotografía, creo que esas épocas de descanso y dedicación a otras tareas son enriquecedoras, por lo menos a mí me resultan, cambiar de aires siempre es bueno. Pero sin embargo seguía ligado a la fotografía artística participando en varias Bienales de Fotonoviembre y en alguna que otra colectiva entre las que recuerdo especialmente "El Rey dormido" en la sala de CajaCanarias del Puerto de la Cruz.
Recuerdo que fue en 1997, en el verano, cuando teniendo unas fotografías en el taller que preparaba para una exposición se me ocurrió echarles resina encima, por probar, haber que pasa, el resultado fu desastroso estéticamente, pero me dejo con el gusanillo de hacerlo un poco mejor, de esto hace 11 años y todavía hoy sigo aprendiendo como mejorar las piezas finales, siempre se le puede dar a todo una vuelta más. Esta primera prueba fue con resina epoxy, que es transparente pero muy amarilla, luego probé con la resina transparente que se usa para realizar tablas de surf y los resultados fueron mejores, esta es la línea que seguí trabajando en los siguientes años.
Pero no se vayan a creer que esto fue un invento mío, no, para nada, creo que a mucha gente se le habrá ocurrido lo mismo en diferentes lugares del planeta, aquí. en Canarias, yo no conozco a nadie, pero hace unos años, en 2003, con motivo de la Bienal de Fotonoviembre de dicho año tuve la oportunidad de conocer a un fotógrafo llamado José Ramón Bas, el tío se sorprendió cuando vio unas piezas de resina que yo llevaba encima, flipamos los dos un rato, empezó a decirme que él también trabajaba piezas en resina, con una técnica muy parecida a la mía. Yo además, ese año exponía en Tacoronte mis primeras piezas en resina, de la serie "Viajes Imaginarios", de hecho, si las comparo con las que hago ahora no tienen nada que ver, eran mis inicios en el tratamiento del material y gracias a Dios ha evolucionado..... a mejor. Aprovecho para invitarles a visitar la página de José Ramón, el tío es un verdadero especialista en el tratamiento de la resina. además sus fotografías son impresionantes. www.joseramonbas.com . Intercambiamos algunos métodos de trabajo que me han servido mucho en mi evolución personal. Gracias José.

Con el tiempo me he ido enterando que en algunos lugares realizan los encapsulados de manera industrial, es decir, si quieres encapsular tú foto la envías a una empresa y te la devuelven terminada, también he visto que prestan el servicio con otras variantes en algunos laboratorios de fotografía.
Pero, si está industrializado ¿qué tiene de gracioso hacerlo uno?, pues en mi caso para mí es todo un proceso artesanal, encapsular cada pieza a mí me lleva unos días ya que lo hago por capas y tengo que ir esperando a que sequen las anteriores para seguir avanzando, a veces me desespero, pero por lo general disfruto mucho con él, sé que al terminar cada pieza será única, no habrá una igual, aunque vuelva a encapsular la misma fotografía no quedará igual, lleva un método manual de encapsulado, lijado, lijado, lijado, cada vez con lijas más finas, al final con lijas al agua y por último se pule la pieza para darle brillo. En alguna se me ocurre hacerle cosas encima como darle betún de judea como a las últimas, pero seguramente ahora se lo quite y le vuelva a aplicar cualquier otra cosa, tengo que seguir investigando, probando. cada pieza nueva me sugiere algo y en algunas ocasiones me apetece seguir trabajando sobre ellas, al fin y al cabo cuando la termino me invade una gran satisfacción, no quiero compararlo con parir, pero es como tener un hijo, salvando las distancias. Cada pieza es única, sé que no habrá otra igual, y de momento, en todos los casos, sólo realizo una copia de esa fotografía que encapsulo.

El proyecto "El Pueblo Olvidado" está concebido para ser encapsulado, además en el caso de las fotografías sobre el Sahara y los Saharauis tiene un simbolismo muy especial, ya que algo similar le sucede a ellos, se van encapsulando, petrificando en las dunas del desierto. Algún día, cuando el Sahara sea libre estas piezas quedaran de testimonio de un pasado poco afortunado pero que no habría que olvidar.

viernes, 3 de octubre de 2008

3 de octubre de 2008

Hola de nuevo.
Llevaba unas semanas sin escribir, y no es que no tenga nada que contar. Me he tomado unos días para trabajar en unas piezas que llevan mucho trabajo.

El blog va a dar hoy pequeño giro, desde que comencé a escribir en junio he intentado mantenerme al margen de la situación política que vive el pueblo Saharaui, he llegado a la conclusión de que es imposible, no obstante es un problema político. Al fin y al cabo uno tiene que tomar partido por una causa o situación, yo siempre estaré al lado del oprimido. En este caso es muy cercano, conozco su realidad de primera mano, sin pasar por el filtro ineludible de la prensa. Mi situación ahora es ambigua, por un lado mi visión como artista me lleva a expresar ciertas emociones por medio de mis obras, por otro lado está mi obligación como ciudadano, como persona que no es otra que dar a conocer lo que está sucediendo, que como dice mi amigo José Antonio todo el mundo conoce algo del tema pero realmente no saben lo que está sucediendo. Para terminar esta parte e ir a lo mío les invito a visitar una página web donde si queréis tenéis toda la información y noticias diarias: www.saharalibre.es

Ahora hablamos de arte, o por lo menos de cosas que voy haciendo, que me surgen y que ahí están, aún no sé para qué pero ahí están.



Esta pieza la acabo de terminar, el día 1 por la mañana. Me ha llevado unas dos semanas realizarla físicamente, pero otras más darle en mi imaginación la forma que se puede ver. La he imaginado y se ha convertido en algo real. No forma parte del proyecto El Pueblo Olvidado, por lo menos de la exposición, o eso creo. Cuando uno se mete a desarrollar un proyecto no sabe ni cuando empieza , ni como se desarrolla ni cuál será el resultado final. El camino de un proyecto ¿es un camino recto?, no, no creo en las líneas que marcan un camino. Recuerdo que de pequeño había una especie de test que se le hacía a los niños sobre diferentes formas y figuras para determinar lo que veían en ellos y como resolver ciertos problemas, sería para mostrarnos que no solo hay un punto de vista de las cosas y que los límites, dentro de las reglas, están para saltárselos; había uno en especial que consistía e unir nueve puntos dispuestos en tres columnas de tres, pero había que unirlos con cuatro líneas y sin levantar el bolígrafo del papel, a mí me gustaba especialmente, lo resolví a la primera.




Esto me enseñó a ver las cosas un poco más allá, como si las viese desde arriba o escondido a través de una ventana, creo que es una buena técnica para resolver muchos problemas que nos surgen a diario y que se nos vienen encima pero que tienen una solución sencilla.

Pero.... ¿esto qué es una página de autoayuda o de arte?. Vamos a lo nuestro..... Sí, ya lo tengo la pieza del cubo, ésta es, la he titulado "las cinco caras del viento", está compuesta por la pieza en sí, que es un encapsulado en resina, y una base negra sobre la que va la pieza principal. La razón de que sea un cubo pues es para mostrar las distintas caras que tiene una situación, desde cualquier punto de vista, incluso desde arriba, veremos algo que nos hablará de los Saharauis, son retratos, es un acercamiento personal a éste pueblo, he intentado representar su sociedad, con viejos, adultos y niños. El encapsulado representa la situación que viven, ahí, en la hamada argelina, esperando, petrificándose como la resina. En la base también acompañan a cada lado una palabra que define la situación del pueblo Saharaui: "EXILIO - REFUGIADOS - OLVIDO - GUERRA Y MURO",ésta última va en la parte superior de la base y queda tapada por la pieza, por lo que no se puede leer al ver la pieza, esto también quiere decir algo, representa el muro de la vergüenza que ha levantado Marruecos y que atraviesa todo el Sahara Occidental, desde Marruecos a Mauritania y que no tiene otro objetivo que el de oprimir al pueblo Saharaui, de separarlo, al poner la pieza encima simbolizo la fuerza y la firmeza que tienen los Saharauis en poder volver a su país.












Estas otras piezas, no sé si están terminadas aún o me queda algo por hacer en ellas, la primera fase, que es el encapsulado y en este caso los poemas de cinco poetas Saharauis escritos a mano sobre un soporte de madera. Las tenía en casa desde hace meses y en estos días animado por la nueva pieza me decidí a meterles mano y a terminarlas, por lo menos hasta ahora, quizás el camino que estoy siguiendo me lleve a darles un nuevo giro.

















































Creo que por hoy está bien. Después de varias semanas sin escribir esto es un buen atracón de palabras, de imágenes y de solidaridad.

domingo, 14 de septiembre de 2008

14 de septiembre de 2008

Allí apareció, de nuevo, como la vez anterior, con las primeras luces del día.
Pero esta vez ya me sabía el guión, esta vez mis sensaciones fueron diferentes. No fue la impresión que me causó la primera vez, impactante, toda mi vida tendré esa imagen conmigo. Ahora no veía un campamento de refugiados, veía la ciudad de unos amigos, igual que cuando vas de vacaciones todos los veranos a un mismo lugar, miraba todo con unos ojos diferentes, con curiosidad y complacencia veía a mis amigos. Mis acompañantes del coche era la primera vez que visitaban un campamento de refugiados Saharauis y era curioso oír sus comentarios, ,los mismos que me hacía yo hace un año. "Mira con van vestidos", "Joder esas son las casas?", "Está lleno de cabras", " Mira, mira: un camello"...Por mis pensamientos en esos momentos pasaron mil imágenes, mil recuerdos, mil historias. La vida en el exilio de cientos de personas, en medio de un desierto que han sabido dominar, que lo han hecho su compañero.
Bajamos de los land rovers. De nuevo aquella imagen, cientos de niños apiñados, de todas las edades, mirándonos con una alegría inmensa, un grupo de mujeres sentadas con sus melfas golpeadas por el viento dando a aquél paisaje amarillo un toque multicolor y la barrera de policías que no dejaban pasar a los niños. Yo bajé y rápidamente me puse a buscar a los niños de la familia, hacerlo con las mujeres sería imposible, ya que las melfas las cubren totalmente y encima llevan gafas de sol.
Encontré a Mamía, estaba grandísima, luego apareció Laila. Hice mis gestiones con la organización, necesitaba un grupo de cinco personas. Aquí es donde entran mis amigos malagueños. Les dije que se vinieran conmigo, que tenía la mejor familia Saharaui que hay, que iban a estar como en su casa, ni se lo pensaron, así entraron en la familia Mohamed Yasmina y Jóse, Sergio tenía su familia allí ya que tiene todos los veranos a una niña en acogida y son de Dajla así que se instaló con ellos, ¿con quién estaría mejor? en dos días se incorporaría Salamu que visitaba a su abuela en otro de los campamentos
Cuando nos metimos en el jeep para bajar a la casa yo casi que le iba indicando al conductor por donde tenía que ir, me conocía esa parte de Dajla como la palma de mi mano. Allí estaban todos, bajé y fui a buscar al abuelo, iba saludando a todo el mundo que me encontraba y allí apareció, con su porte atlético a los sesenta y nueve años, su turbante perfectamente encajado, sus piernas arqueadas y esa cara llena de arrugas que contaban cientos de historias. "Salam Aleikum", "Aleikum Salam" y un fuerte abrazo joder.Que personaje. Al momento apareció Mariam, fue extraño, no sabía si abrazarla o besarla, las costumbres de los musulmanes todavía son un misterio para mí, al final le di un abrazo y que sea lo que Dios quiera, ella sonrió.
Nos instalaron en una de las casas de adobe. Allí empezó a llegar gente y a saludar, una docena de niños, todas las hermanas, algunos de los maridos y por fin llegó, el té. Mariam llegó con la bandejita del té, se me hizo la boca agua y le dije a mis compañeros: "Prepárense a alucinar con esto", no me refería al sabor del té, que es impresionante, sino a toda la ceremonia que lo envuelve, el arte con que lo hacen, el ritual que conlleva y el significado que tiene.
El planteamiento de éste viaje lo hice de forma que iba a disfrutar de cada momento, al ir a mi aire no tenía presión de ningún tipo, me paraba a hablar con todo el mundo, me invitaban a tomar té en muchas jaimas, iba a los pocas tiendas que hay y me ponía a hablar con los dueños, muchos de ellos hablaban español y yo no paraba de preguntarles sobre sus tierras, cómo eran sus vidas antes de 1975. Algunos tenían comercios, otros trabajaban en las minas de Bucrá, otros eran militares de Tropas Nómadas, era alucinante. Pero si hay algo que me impresionó mucho y que no había podido apreciar el año pasado fueron los rostros de las personas, sobre todo los mayores, esos ojos hundidos, rodeados de arrugas, escrutando mi interior y queriendo decir mil cosas. Ojos que miran el futuro queriendo recuperar el pasado.
No quiero seguir alargándome más, creo que todo lo que me falta por contar lo haré mejor con mis imágenes, con esa esperada exposición. Lo que si me gustaría es destacar algunas cosas que me resultaron interesantes en este viaje, y lo haré de forma muy esquemática, con frases cortas.

Conocí mientras caminaba por las polvorientas calles de Dajla a Mamud, 14 años, un perfecto español. Comenzamos a hablar y rápidamente conectamos, me dijo "¿A dónde vas?... Te acompaño". El tío es un líder, un niño pero con una mentalidad muy madura, hablaba de cualquier cosa, de la vida en los campamentos, lo duro que es estar ahí, de su país RASD, del antiguo líder guerrillero y ahora mártir El Uali. Caminé con él por varios lugares, fuimos a la escuela, al hospital, me llevó a un cementerio musulmán, no comprendía porqué quería hacer fotos en ese lugar, me dijo que no lo hiciera, así que sólo tomé dos fotos y seguimos camino, me gusta respetar las costumbres y creencias de la gente, aunque sólo sea un niño. Luego le pedí que me llevase a la parte alta de Dajla, había oído hablar de una zona en la que las dunas habían invadido parte del pueblo y la gente había tenido que abandonar las casas y trasladar las jaimas a un lugar más seguro. Allí nos sucedió algo interesante, por llamarlo de alguna forma.
Esta parte de Dajla está muy apartada del centro, se nota que es como una zona algo más deprimida dentro de la situación que viven los Saharauis en general, se notaba en la gente, en las casas y en la forma de comunicarse conmigo. Encontramos a un grupo de niños y tras hablar un poco con ellos nos fuimos, al momento empezó a caer sobre nosotros una lluvia de piedras, no hubo forma de disuadirlos, tuvimos que huir a la carrera.

El abuelo Mohamed me dejó conducir su viejo Land Rover, me decía que tenía un problema, le salía humo blanco por el tubo de escape, yo de listo le dije que había tenido uno igual en Tenerife, lo arranqué salí y a los 20 metros me quedé trancado en un banco de arena, todos los niños estaban descojonados y el abuelo jurando en árabe, jajaa. Al final saqué el coche y se lo dejé en su lugar con la promesa de buscarle en Tenerife un parlier nuevo. Me dijo Sukaina que era muy raro, que el abuelo me tenía que apreciar mucho ya que nunca le había dejado conducir su coche a nadie.

Me quedo también con el espíritu de Yasmina, Sergio, Salamu y Jóse son chicos de 19 años pero con una mentalidad increíble, solidarios, respetuosos y amigos.

El día en que ya nos íbamos el abuelo me mandó a buscar, me llevaron a su jaima y allí estaba sentado junto a su mujer, me dijo que me quería hacer unos regalos, me dio pulseras para Lina y Lara, unos collares y una alfombra roja preciosa, la abuela me llenó de colonia. Eternamente agradecido.

Y lo más destacable es el esfuerzo que está haciendo el pueblo Saharaui por su libertad. Esa lucha sin armas, con el uso del diálogo. con todos sus derechos de reclamar lo que les pertenece, con la imprudencia y abandono de los Gobiernos más poderosos, con la hipocresía de los mismos. Un pueblo, el Saharaui, que lucha por algo justo, no están pidiendo lo que no les pertenece, sólo lo que ha sido de ellos durante miles de años y que un mal paso de España los dejó sin nada, bueno sí con algo si, con guerras, exterminios, hambre, pobreza, discriminación, olvido y abandono.

Desde la conciencia de cada uno se debe hacer algo para dejar este mundo un poco mejor de como lo encontramos, como decía Baden Powell. Este blog es mi pequeña "arma" contra la injusticia, mi grano de arena.

martes, 2 de septiembre de 2008

2 de septiembre de 2008

Qué buenas son las vacaciones!
Hace unos días realicé una llamada a Sevilla, a Utrera. Hablé un ratito con Mamia, una de las niñas de la familia de Dajla, estuvo dos meses de verano con una familia de acogida, al igual que otros 10.000 niños Saharauis repartidos por media España, en un proyecto que se llama "Vacaciones en Paz", aunque más que Vacaciones en Paz debería de llamarse "Vacaciones fuera del Horno" o algo así. Creo que es un programa bastante interesante que ayuda a miles de niños a pasar un verano algo más agradable. Pero aún son muchos los que no tienen oportunidad de acogerse a estos programas y me pregunta es ¿qué hacen esos dos meses en pleno desierto? ¿cómo lo aguantan? . En verdad son unos héroes.
Volviendo a Mamia me hizo un rápido repaso por todos los miembros de la familia y de la nueva incorporación hace apenas quince días con un nuevo bebé, de Mariam. Felicidades!
Sin querer desviarme de lo que realmente me ha empujado a escribir éste blog, que es el proyecto "El Pueblo Olvidado", me gustaría seguir relatando alguna de las experiencias que me cambiaron en el Sáhara. Y es que mi segundo viaje, en abril de 2008, me llevó con otro fin bien diferente al primero. Ahora conocía lo que pasaba, me había inmerso todo el año en la bibliografía más extensa que pude encontrar sobre el Sáhara Occidental, ahora conocía una realidad diferente a la que nos pintan todos los días y todo ello fruto de la propia experiencia, no hay mejor fuente que beber directamente de ella. Y allí estaba de nuevo, cogiendo un avión para Madrid, esta vez con cámara digital para no tener problemas de película, "armado" sólo con mi cámara de fotos.
La cola de nuevo inmensa, cada persona llevaba tres o cuatro paquetes, la mayoría con ayuda y regalos, mi mochila estaba a reventar, creo que debería pesar sobre cuarenta kilos. Como era de esperar salimos con una ligero retraso, yo ya me conocía el panorama e iba preparado, tanto para la espera con avituallamiento como para el frío nocturno del aeropuerto de Tindouf. El vuelo era con Air Argelia, hay que tener un par de ellos para no acojonarse en ese avión, hay que verlo, yo me senté en mi sillón y de ahí no me moví en todo el viaje. Ni comida ni película ni nada. Escala en Orán y llegada a Tndouf a las cuatro de la mañana. En el avión iban sentados delante de mi cuatro pibillos andaluces que no paraban de hablar. Al final me aprendí toda su vida sólo con oírlos, de Málaga, estudiantes de periodismo, tres malagueños y un Saharaui, hasta sus nombres, José, Sergio, Yasmina y Salamu y los nombro ahora porque al final se convirtieron en parte de mi viaje, ya veréis como.
Pasamos la aduana y tras haber descargado todos los equipajes en la cinta ( porque creo que el aeropuerto de Tindouf, que por cierto es aeropuerto militar, no hay presupuesto para los descargadores de maletas y allí las dejan en unos carros inmensos y nosotros mismos tenemos que bajarlas a la cinta y pasarlas por el escáner, ver para creer y además la ventilación del aeropuerto es una turbina de avión, palabra).
Luego viene la aventura de subirse a los todo terrenos, fuera esperan los representantes Saharauis con todos los coches y los camiones para el material, todas las mochilas y bultos a los camiones y a colocarse en los jeeps en grupos de seis para que quepamos todos, En mi Toyota Land Cruiser ( este año he subido de nivel), nos colocamos dos chicos de Valencia, de una productora, Juan Carlos y Patricia y los tres malagueños, Salamu iba en otro coche que le llevaría a otro de los campamentos para ver a su familia y se incorporaría en unos días en Dajla.
Y así arrancó este segundo viaje al Sáhara, ahora solo quedaban cuatro horas de carretera y pista en una noche fría pero acogedora por medio del desierto.
Allá vamos Dajla.

martes, 19 de agosto de 2008

19 de agosto de 2008

Sigo esperando, al igual que los Saharauis.
Parece que de nuevo nuestros caminos siguen paralelos. Ustedes esperan por un referéndum y yo espero para comenzar a desarrollar mi proyecto. Claro que mi proyecto no es de vida como el vuestro. Yo espero por algo material, vosotros por algo tan inmenso que no cabe en una palabra, LIBERTAD.
No quiero seguir comparando dos situaciones tan opuestas, ojalá estuviesen ustedes en mi situación y nadie en la vuestra.
Pero los tiempos de espera sirven para mejorar, para pensar y desarrollar nuevas ideas y caminos en los que comenzar a indagar.
Lo que ha hecho el pueblo Saharaui en estos 33 años ya lo sabemos. Ha pensado mucho, ha reflexionado y ha aguantado, ¿hasta cuándo?, no creo que mucho más. He dicho mil veces que es un pueblo alegre y optimista, pero también he visto en muchos de ellos la desilusión y el desconcierto, he visto en ellos la tristeza y la añoranza, la confusión y la rabia y ¿quién se lo puede reprochar?, nadie, absolutamente. Creo que debería ser todo lo contrario, admirable. No siempre es fácil elegir lo que menos deseas, lo que menos te conviene, pero éste pueblo lo ha hecho ha elegido la PAZ y la diplomacia, el diálogo, algo tan escaso en nuestros días cuando un país decide a su antojo dónde y cómo comenzar una guerra. Pero al igual que yo antes deseaba que los Saharauis estuviesen en mi situación os invito a todos a ponerse en la situación de los Saharauis...
A que no es fácil, ¿estaríais aún en medio de la nada esperando? . Imaginemos ahora que lo que sucedió en el Sahara Occidental en 1975 hubiese sucedido en otro país, por ejemplo europeo, ¿cuánto hubiese durado esa situación? ¿ 33 años?. No, vivimos en un mundo de intereses donde unos pocos manejan a su antojo las cuerdas que nos mueven, dónde cada movimiento que se produce en el planeta está predeterminado, causado
Y ahora somos todos los que esperamos, todos los que creemos en la justicia, en la Paz, en la solidaridad, esperamos en las arenas del desierto, mirando al cielo, esperando a que una mañana junto al sol venga la Libertad.

miércoles, 13 de agosto de 2008

13 de agosto de 2008

Al final salí ganando.
Fui al Sahara a trabajar y volví lleno de ilusión. No paraba de contarle a todo el mundo cómo había sido la experiencia, lo que estaba y está pasando con el pueblo saharaui. Como a pesar de todo están llenos de vida, de ilusión y esperanza. Sólo quieren volver a su tierra.
Cuando terminaba mi experiencia en Dajla, me quedo con un recuerdo muy especial. Conmovedor. Ya la noche se había cerrado sobre nosotros y el millón de estrellas había vuelto a asomarse en la inmensidad del desierto. Mientras todos charlaban en el interior de la jaima salí al exterior para respirar por última vez el agradable frescor que inundaba la noche, allí, me senté sobre la arena, aún tibia, miraba al cielo y pedía volver pronto a sentir una experiencia como ésta. Soukaina se acercó y me preguntó "¿Qué piensa David?", por un momento permanecí en silencio y al rato le dije, " no entiendo porque siguen aquí, el lugar es maravilloso, pero solo para nosotros que estamos una semana, no me imagino vivir siempre aquí, no hay nada" y Soukaina, con sus 19 años y la experiencia de toda su corta vida en el desierto me contesta " si estamos aquí es porque Alá así lo quiere, cuando deje de quererlo volveremos a nuestras casas". En ese momento me miró y sonrió, sin mediar palabra se puso a rezar sobre la arena sus oraciones diarias. Aquella imagen, un cielo con mil estrellas, una jaima en medio del desierto con murmullos de voces y una joven saharaui orando a su Dios se quedó conmigo para siempre. Me hizo ver lo diferentes que podemos ser y lo cerca que podemos sentirnos.